sábado, 1 de octubre de 2011

Nuevo curso, nuevos agravios

Medina, Público, 4/11/11
Soy una madre de la escuela pública. No la escogí por pobreza, ni por la imposibilidad de acceder a otro modelo. Algunas personas próximas a mí nunca han entendido esta opción, que interpretan como una muestra de tacañería, de indolencia o de irresponsabilidad respecto al futuro de mis hijos. Yo, sin embargo, creo firmemente que una escuela pública igualitaria, gratuita, laica, interclasista y de calidad, constituye el primer peldaño de la civilización y el único modelo a escala de una auténtica sociedad democrática. Solo por eso, la habría escogido, pero la calidad de la enseñanza también cuenta. En los colegios privados y concertados suelen enseñar, como norma general, docentes que no han logrado entrar por oposición en la escuela pública.

No me siento agredida por las protestas de los mejores profesores que hay en España. Lo que me ofende es que los responsables de esta situación pretendan manipular a la opinión pública presentando a padres y alumnos como víctimas de sus reivindicaciones. Y aún me ofende más que -después de haber asistido, año tras año, al recorte sistemático de recursos en la enseñanza pública madrileña- se presente una ofensiva estrictamente ideológica como una consecuencia de la crisis.

Mentira podrida. Lo que pretende el Gobierno de Aguirre, que no ahorra en los terrenos que le dona a la Iglesia católica ni en las subvenciones de los concertados, es convertir la escuela pública en una vía muerta, un reducto para ciudadanos de segunda clase. Para lograrlo, cuenta con la complicidad de una sociedad anclada en el viejo modelo franquista de los "colegios de pago" y los "pobres gratuitos". Eso es lo más triste de todo. En ningún otro país europeo, con mejores notas en el Informe PISA, sucedería nada parecido. Pero España, una vez más, es diferente y algo más, un país anormal, aunque ni siquiera lo sepa.

Almudena Grandes, Mentira podrida, El País, 19/09/2011

“Algo huele a podrido en Dinamarca. Y en Noruega. Y en Europa. Y hasta en esta España que se montó en una economía de cartón piedra gobernada por monigotes de papel”, decía Manuel Castells Oliván en La Vanguardia hace poco. Con cierto retraso y tras algunos titubeos, este blog retoma su actividad normal. Hemos iniciado un nuevo curso con el dudoso “privilegio” de estar en el punto de mira de la sociedad, como bien afirma Miguel Santa Olalla en Boulé. Y es que no hay nada más fácil para nuestros deplorables medios de comunicación que el montar toda una vergonzosa y cobarde propaganda para situar a la opinión pública, ciertamente bastante predispuesta, en contra de los “vagos” profesionales de la enseñanza. Por esta razón he querido traer a este espacio la magnífica defensa que hace Almudena Grandes de la escuela pública, la de todos. Aunque para muchos esto no sea considerado como “trabajo”, en los próximos días intentaré subir nuevos textos y materiales que complementen los contenidos que estamos desarrollando en clase. Por lo pronto, os dejo un texto que explica muy bien el sentir de nuestro mundo actual y un rap que, aunque ya tiene algunos años, no puede venir más a cuento. ¡Feliz curso a todos!

Enormes diferencias nos separan de los tiempos pasados, las cuales han cambiado el centro de gravedad de la vida y amenazan con hacerle perder todo su valor y sentido. Antiguamente, el punto central de la vida estaba formado por un mundo invisible, bien, por la religión, o por un ideal de cultura; gracias a esto veía el hombre el mundo sensible y encontraba el fin a sus esfuerzos […]. El mundo visible aparecía como la consecuencia de un mundo invisible; el hombre como ser racional y moral era el colofón de aquél: sólo a través del hombre, la realidad adquiría conciencia, claridad y libertad, independencia; pero cada individuo debía conseguir este lugar por su propio esfuerzo, participando así en el todo […]. Ahora, el mundo nos rodea impenetrable y misterioso […]. Como consecuencia, este mundo trata a los hombres como eslabones indiferentes de la cadena, como gotas de un océano. Ninguna muestra de cuidado hacia ellos […]. [E]l individuo aparece solitario y perdido, así como también la Humanidad.

Rudolf Ch. Eucken: El hombre y el mundo, vía


2 comentarios:

Infernal Haemorrhoid dijo...

¡Aguirre, Aguirre! la que afirma que los antitaurinos son "parte de la sal de la fiesta", la que nos acabará haciendo pagar hasta por ir al baño. Cada día le tengo más asco a esta mujer, y por supuesto a las medidas que se están tomando en este país.



http://images7.cuantarazon.com/crs/2010/10/CR_17249_siete_personas.jpg
Al ver esta foto me acordé de ti, profesor. JAJAJAJAJA.
Un saludo, Ana!

José Ángel Castaño Gracia dijo...

¿Solo medio cerebro? Cuanta generosidad. ¿Y qué me dices de los que los siguen? Sobre Esperanza Aquirre y su famosa carta te remito a este interesante enlace: Carta (comentada) de nuestra Presidenta

Un saludo.

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