lunes, 3 de octubre de 2011

¿Ha muerto la Filosofía realmente?

McCropolis, Fuente de la imagen
Hay ciertamente una opinión según la cual la filosofía sería un concepto colectivo para todo aquello que no puede aún ser tratado científicamente. Tal es, por ejemplo, la opinión de Lord Bertrand Russell y de muchos filósofos positivistas. Los partidarios de esta opinión nos llaman la atención sobre el hecho de que, en Aristóteles, filosofía y ciencia significaban lo mismo, y que posteriormente las ciencias particulares se fueron desprendiendo de la filosofía: primero la medicina, luego la misma lógica formal, que, como es sabido, se enseña hoy generalmente en las facultades matemáticas. En otras palabras: no habría absolutamente una filosofía, en el sentido, por ejemplo, en que hay una matemática, con objeto propio. Tal objeto de la filosofía no existe. Así se designarían únicamente determinadas tentativas de resolver o aclarar diversos problemas aún inmaduros. 

Es, ciertamente, un punto de vista interesante y, de pronto, los argumentos aducidos parecen convincentes. Mas, si se mira la cosa un poco más de cerca, surgen dudas muy graves. En primer lugar, si fuera como estos filósofos dicen, actualmente tendría que haber menos filósofos que hace mil años. Y no es así. Hoy no hay menos filosofía sino mucho más que antes. Y esto no solo por lo que se refiere al número de los que la cultivan [...] sino a la cantidad de problemas tratados. [...] 

En segundo lugar, es cierto que en el curso del tiempo se han desprendido de la filosofía diversas disciplinas. Pero lo chocante es que, al independizarse una ciencia especial, casi simultáneamente ha surgido siempre una disciplina filosófica paralela. Así, en los últimos años, al separase de la filosofía la lógica formal, surgió inmediatamente una filosofía de la lógica, muy difundida y calurosamente discutida. [...] 

Y, finalmente, una pregunta maliciosa a los que opinan que no hay filosofía: ¿en nombre de qué disciplina o de qué ciencia se sienta tal afirmación? Ya Aristóteles argüía a los negadores de la filosofía: O hay que filosofar o no hay que filosofar. Si no hay que filosofar, será en nombre de la filosofía. Luego, si no hay que filosofar, hay que filosofar. Y lo mismo puede argüirse hoy. Nada hay tan divertido como el espectáculo de los supuestos enemigos de la filosofía aduciendo grandes argumentos filosóficos para demostrar que no existe la filosofía. Difícilmente, pues, puede darse la razón a la primera opinión. La filosofía tiene que ser algo distinto de un recipiente general de problemas inmaduros. 

J. M. Bochenski: Introducción al pensamiento filosófico 

Recientemente, el físico Stephen Hawking aseguraba en El gran diseño que la filosofía había muerto porque “no se ha mantenido al corriente de los desarrollos modernos de la ciencia, en particular de la física. Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha del descubrimiento en nuestra búsqueda del conocimiento”. Además, al inicio del libro señala que sólo la física puede explicar: (1) cómo comprender el mundo que nos rodea; (2) la naturaleza de la realidad; (3) si el Universo necesita tener un creador; (4) por qué hay algo en lugar de nada; (5) por qué existimos; y (6) por qué existe este juego específico de leyes. En el texto anterior, a Bochenski le resulta divertido lo que es, en realidad, una estupidez: responder a las preguntas de la filosofía desde fuera de la propia filosofía. Y ya hemos visto en el texto de Deleuze que estamos analizando en clase que la filosofía sirve para detestar la estupidez y también para entristecer. En cualquier caso, en este otro texto que os traigo para su análisis tenéis nuevos argumentos contra esa extendida idea de que filosofía es un saber caduco y poco útil. 

Por otro lado, a propósito del texto de Deleuze, esta mañana hemos hablado del ensayo de Naomi Klein La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, al que ya me he referido en este blog en la entrada Vivir con miedo. También hoy el profesor Eugenio Sánchez Bravo ha escrito al respecto, analizando el documental que el director británico Michal Winterbottom ha realizado sobre el libro de esta gran economista política, periodista y escritora. Gracias a Eugenio he sabido que dicho documental está disponible en Youtube completo y subtitulado al español, por lo que paso a incorporarlo al blog, ya que es un documento de un gran valor y que, desde luego, “entristece” y mucho. Os dejo también ese simpático corto de animación que os comenté: “E”, de Břetislav Pojar y Francine Desbiens. ¿Quién ha dicho que la filosofía esté muerta?


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