sábado, 12 de marzo de 2011

Tren nocturno al inconsciente

Chris Lavis y Maciek Szczerbowski, Madame Tutli-Putli (2007)
Me he pasado más de medio siglo investigando los símbolos naturales y he llegado a la conclusión de que los sueños y sus símbolos no son estúpidos y sin significado. Al contrario, los sueños proporcionan la más interesante información para quienes se toman la molestia de comprender sus símbolos. Cierto es que los resultados tienen poco que ver con esas preocupaciones mundanas del comprar y vender. Pero el significado de la vida no está exhaustivamente explicado con nuestro modo de ganarnos la vida, ni el profundo deseo del corazón humano se sacia con una cuenta bancaria.

En un período de la historia humana en que toda energía disponible se emplea en investigar la naturaleza, se presta poca atención a la esencia del hombre, que es la psique, aunque se hacen muchas investigaciones en sus funciones conscientes. Pero la parte de la mente de verdadera complejidad y desconocida, en la que se producen los símbolos, está aun virtualmente inexplorada. Parece casi increíble que, aun recibiendo señales de ella todas las noches, resulte tan tedioso descifrar esos mensajes para la mayoría, salvo para unos cuantos que se toman la molestia de hacerlo. El mayor instrumento del hombre, su psique, es escasamente atendido y, con frecuencia, se recela de él y se le desprecia. “Es solamente psicológico” significa, con demasiada frecuencia, no es nada.

¿De dónde procede, exactamente, este inmenso prejuicio? Hemos estado tan palmariamente ocupados con la cuestión de lo que pensamos que hemos olvidado por completo preguntar qué es lo que piensa la psique inconsciente acerca de nosotros. Las ideas de Sigmund Freud confirmaron a la mayoría de la gente el desdén que existía hacia la psique. Antes de él se la miraba y desdeñaba; ahora se ha convertido en vertedero de detritus morales.

Este punto de vista moderno es, con seguridad, unilateral e injusto. Ni siquiera está de acuerdo con los hechos conocidos. Nuestro conocimiento efectivo de inconsciente nos dice que es un fenómeno natural y que, como la propia Naturaleza, es, por lo menos, neutral. Contiene todos los aspectos de la naturaleza humana: luminosos y oscuros, bellos y feos, buenos y malos, profundos y necios. El estudio acerca del simbolismo individual, y también del colectivo, es una tarea inmensa que aún no se domina. Pero, al fin, se ha iniciado. Los primeros resultados son alentadores y parecen indicar una respuesta a muchas preguntas incontestadas de la humanidad de hoy día.

Carl Gustav Jung : El hombre y sus símbolos

1 comentarios:

Juan Salvador Romero dijo...

Actualmente, nuestra vida es un cajón desastre. El estrés de las ciudades, el ritmo de trabajo o simplemente los cotidianos problemas personales hacen que en nuestro estilo de vida se produzcan numerosos desequilibrios. Nuestro cerebro, mientras soñamos, intenta ordenar la información obtenida durante el día. Almacena la necesaria y borra la que es insignificante. Soñar es la forma de realizar este proceso. En multitud de ocasiones se infravalora el significado de estos sueños. En estos podemos encontrar desde sucesos de poca importancia hasta verdaderos traumas que, aunque pensamos que están olvidados, nos damos cuenta de que realmente no y que siguen latentes en nuestra memoria, en nuestro subconsciente.
Soñar es sinónimo de salud. Hemos podido comprobar que una persona con una importante falta de sueño, termina volviéndose loca. Esto es porque nuestro cajón desastre no se ordena y la persona "pierde" su propia Psique. Una persona sin esta cualidad, deja de ser persona.

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