domingo, 6 de febrero de 2011

Vidas mutiladas

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Me hallaba en Los Angeles para dar una charla sobre la mutilación genital femenina. Accedí a hablar, aun cuando me resultaba difícil. En 1995 violé un fuerte tabú tradicional y hablé públicamente de mi propia circuncisión. Me había convertido en portavoz de Naciones Unidas para este asunto, pero cada vez que hablaba de ello despertaba en mí dolorosos recuerdos emocionales y físicos. Lo cierto es que cuando era pequeña le suplicaba a mi madre que me lo hicieran, pues había oído que me haría limpia y pura. Cuando no era más alta que una cabra, mi madre me sujetó mientras una anciana me seccionaba el clítoris y la parte interna de la vagina y cosía la herida. No dejó más que una minúscula abertura, del tamaño de la cabeza de una cerilla, para orinar y menstruar. En su momento yo no tenía idea de lo que estaba ocurriendo, ya que nosotros jamás hablábamos de ello. Era un tema tabú. Mi hermosa hermana Halimo murió a consecuencia de aquello. Aunque nadie de mi familia me lo dijo, estoy segura de que se desangró o murió de una infección. Las mujeres midgaan que practican la circuncisión utilizan una cuchilla o un cuchillo afilado en una piedra para hacer el corte. En la sociedad somalí se las considera intocables, ya que proceden de una tribu que no es descendiente del profeta Mahoma. Usan una pasta de mirra para detener la hemorragia, pero cuando las cosas van mal no tenemos penicilina. Más adelante, cuando una chica se casa, en la noche de bodas, el novio intenta abrir a la fuerza la infibulación de la novia. Si la abertura es demasiado pequeña, se abre con un cuchillo. Después de años de lucha, me di cuenta de que en realidad es una mutilación, pero así y todo me sentía angustiada cuando hablaba del tema: temía que algo malo pudiera pasarme por violar el código de silencio.


El lema de las activistas que hoy, 6 de febrero, celebran el Día Mundial de la Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina es el siguiente: “Los relativismos sobre las peculiaridades cultuales no caben en tema de derechos humanos”. Y es que la mutilación genital femenina va mucho más allá de ser un mero conflicto derivado del multiculturalismo: es una salvaje e inhumana costumbre que de ninguna manera puede considerarse justificada por el derecho a las diferencias culturales. España tampoco es ajena a esta práctica cruel basada en una tradición milenaria. Se calcula que unas diez mil niñas corren riesgo de mutilación genital en nuestro país. Por eso, la propia legislación española es muy explícita al respecto: “El hecho de que las mutilaciones sexuales sean una práctica tradicional en algunos países de los que son originarios los inmigrantes en los países de la Unión Europea no puede considerarse una justificación para no prevenir, perseguir y castigar semejante vulneración de los derechos humanos”.

Para reforzar el más que necesario mensaje de denuncia contra esta tremenda violación de los derechos humanos que es la ablación, os invito a que visionéis los vídeos que os presento a continuación, en los que se muestran, en toda su crudeza, el desmedido peso de la tradición, la ignorancia, la gravedad extrema de sus consecuencias para la salud, el dolor, el terror y la sumisión y la humillación de las mujeres, todavía unas niñas, que la padecen. Se trata de un reportaje que realizó Informe Semanal el año pasado, titulado Vidas mutiladas, y que recoge el testimonio de Waris Dirie, embajadora especial de las Naciones Unidas en Africa, que ha dedicado la mitad de su vida a denunciar la mutilación genital. La vida de esta escritora, actriz y modelo ha sido llevada al cine a partir de su novela autobiográfica Flor del Desierto, de la que os dejo la conmovedora escena de su discurso contra la ablación en Naciones Unidas. ¡Tolerancia cero con la mutilación genital de la mujer!

2 comentarios:

Cristina Larisa Sas dijo...

Esta tremeda mutilación aunque se practique desde hace miles de años y sea parte de una cultura, me parece una salvajada.Se deberían tomar serias medidas al respecto, ya que mediante la hablación una mujer no es más o menos pura como se cree en ciertas culturas.
Se le nota muy dolorida a Waris Dirie en el video y debe ser un recuerdo monstruoso y encima pensar que podría haber muerto.
Esta como muchas otras no deberían seguir practicandose por el simple hecho de ser una parte de una cultura, ya que dañan tanto fícica como psiquicamente a muchas personas.

Antonio Escudero. dijo...

Lo que si que parece una salvajada es que en la Unión Europea, territorio de ilustrados, no se comenzara a prohibir esta mutilación genital hasta la llegada de Waris Dirie.

Desde mi punto de vista, esto es un claro ejemplo del machismo que se ha practicado en el mundo a lo largo de su historia. Y esta no es más que otra de las costumbres que han sido originadas por la religión (ya que la mutilación se realiza con el objetivo de mantener puro el cuerpo de la mujer para el hombre hasta el día de su boda) y ha descendido hasta la actualidad de generación en generación como base de su cultura.

Aun así, lo que para nosotros puede parecer una crueldad, para otros es costumbre y no supone nada fuera de lo común. Tal vez explicar a una "mujer midgan" que esto supone una barvaridad sea como explicarle a un español que su costumbre respecto a los toros de lidia es algo inhumano, o explicarle a un campesino en plena Edad Media que ser gobernados por un rey con poder absoluto resultaba una sinrazón.

En conclusión, y siempre de manera personal, creo que podemos criticar costumbres de otras culturas y cohibirlas, pero siempre dentro de nuestro territorio. Si en Europa cuesta la eliminación total de esta actividad, ¿se va a poder eliminar de Oriente Medio o África?

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