domingo, 20 de febrero de 2011

'¡Indignaos!'

George Grosz, Kapitalist 1932
La justicia social es más que un imperativo ético, es la base que sustenta la estabilidad nacional y la prosperidad mundial. La igualdad de oportunidades, la solidaridad y el respeto de los derechos humanos son esenciales para aprovechar plenamente el potencial productivo de las naciones y los pueblos.

El Día Mundial de la Justicia Social constituye un llamamiento a todos los países para que adopten medidas concretas que den significado a los valores universales de la dignidad humana y las oportunidades para todos. El tema principal de la conmemoración de este año, el logro de la protección social para todos, es indispensable para construir sociedades más justas, inclusivas y equitativas.

Los efectos de la crisis financiera y económica nos siguen golpeando; ahora, más que nunca, es importante que afrontemos este reto. La recesión mundial dista mucho de haber concluido para las decenas de millones de personas que han perdido su puesto de trabajo desde que comenzó la crisis. Ese es uno de los motivos por el que la respuesta del sistema de las Naciones Unidas incluye una iniciativa encaminada a establecer un nivel mínimo de protección social. Esta iniciativa se ha concebido para contribuir a garantizar el acceso a los servicios sociales básicos, proporcionar a las personas las herramientas necesarias para generar ingresos decentes y reforzar las salvaguardias para los pobres, los vulnerables y los marginados. […]

Al mismo tiempo, debemos mantenernos firmes contra las fuerzas de discriminación que deniegan a las personas su dignidad por motivos de religión, etnia o situación económica. También debemos adoptar medidas cuanto antes para crear un entorno que propicie el logro de la inclusión social y el trabajo decente para todos.

La búsqueda de la justicia social es crucial para aprovechar al máximo las posibilidades de crecimiento equitativo y reducir al mínimo el riesgo de malestar social. No nos dejemos intimidar por la magnitud del desafío; juntos podemos lograr que nuestra labor en pro del desarrollo sostenible lleve la justicia social a todos.


Poco efecto tienen estas palabras de Ban Ki-moon en ciertos genios de la política y la economía mundial. Todavía no salgo de mi estupor al leer unas declaraciones de Jean Claude Trichet en las que afirma que “Subir los salarios sería la última tontería que hay que hacer”. Tampoco anda sobrado de talento Valeriano Gómez, nuestro Ministro de Trabajo, con esta preciosísima perla: “España necesita un clima de moderación salarial”. Hace muy bien Ada Galán en recordarle que “moderar significa templar, ajustar, arreglar algo para evitar el exceso y el abuso. Así pues, solo tiene sentido moderar los salarios excesivos (y no los de la mayoría mileurista de este país), que haberlos haylos. El suyo por ejemplo, Don Valeriano. Alé, alé ¡a moderar!”

Pues eso, ¡a moderar! y a seguir vulnerando la Carta Social Europea, que España incumple nada menos que en siete artículos, como el 4.1, que reconoce “el derecho de los trabajadores a una remuneración suficiente que les proporcione a ellos y a sus familias un nivel de vida decoroso”. Según podemos leer en RTVE.es, “Ya en el informe publicado hace tres años, el Comité manifestó que el salario mínimo español "se situaba claramente por debajo del umbral del 60% del salario medio". Y en el informe de 2010 constata la falta de información recibida sobre los salarios mínimo y medio”. En fin, todo un ejemplo de lucha y de compromiso por el establecimiento de una justicia social que nos llena a todos de esperanza.

Qué actitud tan diferente encontramos en Stéphane Hessel, el autor de Indignez vous! (¡Indignaos!), que se ha convertido en todo un fenómeno editorial en Francia. Nacido en una familia judía en Berlín, en 1917, llegó a Francia en 1925. Participó en la Segunda Guerra Mundial levantándose contra Pétain y luchando en la Resistencia. Fue detenido y deportado a Buchenwald, donde falsificó su identidad. Logró huir para ponerse a las órdenes del general De Gaulle. Tras la liberación, entró a trabajar en la Secretaría General de la ONU y fue uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero su “panfleto” va más allá de estas vivencias. Se trata de una llamada de atención a los jóvenes (y a toda la ciudadanía, en general), para que abran los ojos, despierten y se ‘indignen’: “Mi obra exhorta a los jóvenes a indignarse, dice que todo buen ciudadano debe indignarse actualmente porque el mundo va mal, gobernado por unos poderes financieros que lo acaparan todo. En nuestra época teníamos un adversario claro: Hitler, Stalin. Y dijimos 'no'. Ahora, el enemigo es más difícil de encontrar. Pero es igual de importante decir 'no'. Hay que resistir otra vez. Nosotros nos jugábamos la vida. Pero los jóvenes de ahora se juegan la libertad y los valores más importantes de la humanidad”. Os dejo algunos fragmentos y una traducción al castellano no oficial, mientras llega a las librerías españolas la edición que está preparando Ediciones Destino.

“Nos compete que todos juntos velemos para que nuestra sociedad sea una sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos…” 

“El poder del dinero, no ha sido nunca tan grande, insolente, egoísta, con sus propios servidores hasta en las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan ante todo de sus dividendo y de los altos salarios de sus dirigentes, pero no del interés general” 

“Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no deben dimitir de sus responsabilidades ni dejarse impresionar por la actual dictadura internacional de los mercados internacionales que amenazan la paz y la democracia". 
“Convoquemos una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen como horizonte para nuestra juventud otras cosas que no sean el consumo sin freno, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de los unos contra los otros”.



Profesor en la Secundaria: La crisis en directo
Maruja Torres: Indignémonos 
Entrevista a Hessel en Público: Los gobiernos no han estado a la altura con los jóvenes

5 comentarios:

prigman dijo...

Tremendo vídeo y fabulosa entrada. He pasado de la risa, con los comentarios mordaces de Ada, a la llorera con el señor canario. Estaba buscando el texto de Hessel y me alegro de haberlo encontrado aquí. Este blog es para mi de visita obligada.
Voy a pasar el texto en clase.
Muchas gracias de nuevo!
Un abrazo.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Gracias, Mª Luisa. Sí que es tremendo el vídeo de Luis del Olmo, pero toda una muestra de la “espuma de los días” que no deja de rezumar por todos lados. Sobre el escrito de Hessel, la traducción es un poco deficiente pero, bueno, ahí está. No obstante, según ‘Público’, en un interesante artículo que ha publicado hoy (Pequeño manual para jóvenes rebeldes), ya está disponible en las librerías la edición de ‘Destino’. Creo que es muy recomendable su lectura, tanto para los alumnos, como para los que ya no somos tan jóvenes. Está claro que motivos no nos faltan para indignarnos, a no ser que seamos auténticos idiotas morales.

Un abrazo.

Ángela Egea Fuentes dijo...

Hola Jose Ángel, supongo que Juan te habrá contado que estoy mala y que por eso no te he podido entregar el comentario en mano. No lo pude publicar en el blog porque me decía algo sobre que sobrepasaba los caracteres permitidos, así que pensé que entonces lo mejor sería imprimirlo para dártelo esta mañana, porque no me agradaba la idea de enviarlo por trozos, no quedaría muy bien.

Bueno, pues dadas las circunstancias al final te lo tendré que enviar así... Espero poder incorporarme pronto. Un saludo y perdona las molestias.

Parte 1

En Indignez Vous!, el diplomático galo Stéphane Hessel reflexiona sobre la necesidad de iniciar una nueva resistencia tal y como él mismo y otros militantes políticos de la Francia ocupada iniciaron hace ya casi setenta años.

Ya cerca del final de su vida – como el mismo reconoce -, y desde la perspectiva que sólo los años y la experiencia aportan, contempla la situación actual, observando cómo hoy, aquellos logros que con su generación se alcanzaron, se encuentran bajo una gran amenaza.

El “Consejo Nacional de la Resistencia” luchó frente al nazismo durante la ocupación alemana y tras la guerra muchos de sus integrantes continuaron combatiendo la opresión en todas sus formas sentando las bases de lo que sería la moderna democracia francesa y en gran medida, colaborando con la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La prevalencia de los intereses colectivos frente a determinados intereses especiales, el derecho a la sanidad, a la educación, a la merecida recompensa tras una vida de entrega laboral a la nación o la libertad de prensa. Todos estos fueron los logros de aquella gran generación de comprometidos jóvenes. Y hoy, aquellas victorias se encuentran amenazadas: los medios de comunicación se concentran en unos pocos, las pensiones y subsidios son cuestionados y hasta el derecho a recibir una asistencia sanitaria universal y gratuita, corre serio peligro.

¿Qué movió aquella resistencia y qué debe moverla de nuevo? Para Hessel está claro: La indignación. La indignación hace más de medio siglo frente al fascismo, frente a la opresión, frente a la imposición; y la indignación de nuestro presente: La pérdida de libertades, de derechos, de conquistas.

Ángela Egea Fuentes dijo...

Parte 2

Este tipo de circunstancias, nefastas para los individuos, serían una oportunidad de cambio: la necesidad conduciría a la lucha que permitiría la obtención de esas nuevas conquistas.

Parte de este pensamiento, como Hessel relata en el texto, está influenciado por filósofos como Sartre y Hegel. De Sartre destaca su mensaje libertario: “Ustedes son responsables como individuos”. Por el hecho de ser personas, tenemos un deber para con nosotros mismos. De Hegel, del cual también se declara seguidor, obtiene el entendimiento de la historia como un progreso de sucesivos choques hacia un destino final: la plena libertad democrática. Esto es ejemplarizado por su amigo el filósofo Walter Benjamin, que interpreta el “Angelus Novus” de Klee como la contención por parte del ángel de la tempestad que no es sino la libertad.

Si la indignación representa para Hessel el motor de cambio, la indiferencia es la peor de las actitudes, en cuanto que conllevará un inmovilismo que paralizará ese largo camino libertario Hegeliano. La indignación es una de las facultades del ser humano y como tal, puede usarse o no, dando entonces lugar a esa indiferencia que tan peligrosamente vemos crecer en nuestros días. El ser humano que no sea capaz de sentir la necesidad de luchar por la libertad, estará abandonando muchas de las facultades que precisamente lo hacen ser hombre y que por tanto, lo diferencian de cualquier animal. Podríamos indicar como resultado de esta búsqueda la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a la cual el autor hace referencia al indicar su participación en la escritura de la misma. Así mismo, debemos destacar a René Cassin, pues fue el introductor del concepto de “derechos universales” en lugar de “derechos internacionales”, lo cual es recalcable pues el concepto de “derechos internacionales” tendría una connotación más política, es decir, sujeta a naciones; en oposición a los “derechos universales” que serían por encima de las naciones, lo universal incluye la totalidad.

En el trascurso del ensayo, Hessel plasma su indignación referente a la guerra de Palestina y reflexiona sobre la violencia fruto de la exasperación de quienes se ven envueltos en estas circunstancias. Definitivamente la violencia lleva a más violencia, imposibilitando la verdadera salida, que solamente podría alcanzarse mediante el diálogo. Igualmente, cabe señalar que para el autor, aunque el terrorismo es inaceptable, podría explicarse como una muestra de esa exasperación y que como tal, estaría imposibilitando la existencia de la esperanza, la cual sí podría dar lugar a la correcta resolución de las diferencias entre los hombres. La esperanza sería clave para la solución de un conflicto.

Sin lugar a dudas, Hessel nos hace una acertada invitación a la reflexión personal y colectiva y, sobre todo, nos invita a ponernos en pie de no-guerra para, paso a paso, recuperar el espíritu de la posguerra y tantas otras revoluciones en la conquista final: Nuestra libertad.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Hola, Angela: Te felicito por tu excelente comentario. Espero que te recuperes pronto. "Crear es resitir; resistir es crear".

Un saludo.

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