lunes, 31 de enero de 2011

La importancia del pensamiento cartesiano

Juan Carlos Savater, Descartes, en Fernando Savater: Historia de la Filosofía sin temor ni temblor
El buen sentido es lo que mejor repartido está entre todo el mundo, pues cada cual piensa que posee tan buena provisión de él, que aun los más descontentadizos respecto a cualquier otra cosa, no suelen apetecer más del que ya tienen. En lo cual no es verosímil que todos se engañen, sino que más bien esto demuestra que la facultad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que llamamos buen sentido o razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y, por lo tanto, que la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que otros, sino tan sólo de que dirigimos nuestros pensamientos por derroteros diferentes y no consideramos las mismas cosas. No basta, en efecto, tener el ingenio bueno; lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden llegar mucho más lejos, si van siempre por el camino recto, que los que corren, pero se apartan de él. Por mi parte, nunca he presumido de poseer un ingenio más perfecto que los ingenios comunes; hasta he deseado muchas veces tener el pensamiento tan rápido, o la imaginación tan clara y distinta, o la memoria tan amplia y presente como algunos otros. Y no sé de otras cualidades sino ésas, que contribuyan a la perfección del ingenio; pues en lo que toca a la razón o al sentido, siendo, como es, la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales, quiero creer que está entera en cada uno de nosotros y seguir en esto la común opinión de los filósofos, que dicen que el más o el menos es sólo de los accidentes, mas no de las formas o naturalezas de los individuos de una misma especie.

René Descartes: Discurso del método.

En el año 1.637 se publica el Discurso del Método, fecha que se considera simbólicamente como la que marca el inicio de la filosofía moderna. Y es que la filosofía cartesiana inaugura una nueva actitud filosófica que ya se venía fraguando a lo largo de los dos siglos anteriores, en los que se había desarrollado una actitud crítica frente al modo tradicional de hacer filosofía, pero que era incapaz de ofrecer una alternativa claramente definida. De esta manera, ante el derrumbe de la cosmovisión medieval sostenida por la Escolástica, va a surgir la necesidad de establecer unos nuevos fundamentos sobre los que asentar firmemente la filosofía: un nuevo criterio de verdad y un nuevo método. Por otro lado, el humanismo renacentista recuperó el escepticismo como actitud mental que se limita a la práctica de la duda universal. En efecto, para el escéptico no hay certezas, evidencias o afirmaciones, sino todo lo contrario, suposiciones, dudas, incertezas y, en definitiva, apariencias. Michel de Montaigne personificará este rechazo hacia toda verdad universal y necesaria: la mente no puede conocer la verdad.

Descartes partirá de la duda universal para extirpar de la filosofía todos los prejuicios o errores causados por las propias inclinaciones naturales o la insuficiente, caduca y carente de rigor educación escolástica de la época. Sin embargo, la duda para Descartes no era un objetivo a alcanzar sino un obstáculo a superar, obstáculo que la razón necesita como medio para eliminar de la filosofía toda verdad o certeza que no se encuentre fundada en la misma razón. Utilizará, por tanto, el escepticismo para eliminar los errores, pero no con la idea de afirmar la incapacidad humana para alcanzar certezas, sino para demostrar que es posible, aun siendo un escéptico radical, alcanzar un tipo de verdades evidentes y absolutamente indudables.

La empresa cartesiana es, pues, ambiciosa y, a la vez, encomiable: nada menos que desterrar el error del conocimiento humano. No lo conseguirá. Al respecto podéis consultar la entrada de Miguel Santa Olalla en Boulé: Descartes no se equivoca, ¿nunca? Realmente de poseer alguna verdad indudable esta es que el error forma parte de nosotros y del mundo. Sin embargo, esto no es obstáculo para afirmar la singular importancia y novedad que significará la obra de Descartes. Con él la filosofía dejará de ser fundamentalmente ontología para pasar a ser gnoseología. Sin duda, su filosofía marcará un nuevo rumbo a la reflexión filosófica posterior: ya no serán el ser ni la realidad los objetos primordiales de la filosofía, sino el conocimiento que del ser y de la realidad podemos llegar a tener los hombres. Es decir, el problema del conocimiento se antepone al problema de la realidad. Este giro es un hecho definitorio del pensamiento moderno, y con él se inaugura una nueva etapa de la filosofía, con la que se plantearán nuevos problemas, nuevas respuestas y una nueva actitud para encarar nuestra orientación en el mundo.

Abajo os dejo el tema que vamos a seguir en clase y algunos enlaces a entradas antiguas de este blog que recogen varios materiales y recursos que os serán de utilidad para comprender la obra de este “padre de la filosofía moderna”. Añado también un fragmento de la película Cartesius, de Roberto Rosselini, en el que Descartes explica las reglas del método (a partir del 5´), encontrado en Filotic. En este wiki encontraréis mucho más material de interés. ¡No seáis perezosos!




2 comentarios:

Borja dijo...

Estimado José Ángel, enhorabuena por tu blog.
Soy profesor de filosofía de secundaria, y, si no tienes inconveniente, dirigiré a mis alumnos hacia los materiales que tienes aquí disponibles. Creo que les pueden ser de mucha utilidad.
Saludos.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Muchas gracias, Borja. No faltaba más: todo lo publicado aquí es para disfrute de quien quiera utilizarlo. Espero que el blog les resulte de interés a tus alumnos. Además, de eso se trata: de intentar hacer de la filosofía algo más cercano a los jóvenes y a todos nosotros.

Un saludo.

Publicar un comentario

En “Angelus Novus” cualquier opinión, sugerencia o comentario serán muy bien acogidos. No serán publicados, sin embargo, los mensajes injuriosos, discriminatorios o con un lenguaje inapropiado.

¡Muchas gracias!

Ir Arriba