viernes, 10 de diciembre de 2010

Temperar el corazón

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Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Declaración Universal de Derechos Humanos, Preámbulo

Hoy toca escribir sobre los derechos humanos pero, sinceramente, ante la desidia que se observa por parte de quienes son los principales responsables de defenderlos, los Estados, no apetece demasiado. Baste con recordar las palabras de los considerandos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que suenan ya tan lejanas. Como dice Maruja Torres, Alarma, papeles, controladores, Ejército, Congreso, treinta y dos años, Constitución, todos al suelo, crisis, desempleo, la culpa es de este, la culpa es del otro, de lo que hace este, de lo que hace el otro, Assange detenido por no ponerse condón, el Papa libre, lo que el embajador les dijo a sus jefes… Pero también, informe PISA, Belén Esteban, cambiamos tesoro por 'Pissarro', cumbres del clima fallidas una tras otra, presidentes del Global Adaptation Institute, negacionistas de todo tipo, TDT para la gente de bien, utilización política de la xenofobia, aumento considerable de la exportación de armas, pastillas contra el dolor ajeno que no se venden, epidemias de cólera, Trichet, sumario Gürtel, piratas en el Índico y en los mercados, estatuas en el aeropuerto de Castellón…

Esta es nuestra realidad, vulgar e indigna, que hace que nos preguntemos por la efectividad de una Declaración que ha pretendido orientar hacia la justicia desde 1948 a nuestras democracias, hoy en peligro real, quizá porque ya casi nadie cree en los derechos que la sustentan: ni los políticos, ni los simples ciudadanos de a pie. Sin embargo, siempre habrá personas que denuncien los abusos que se están produciendo y levanten la voz contra las injusticias para defender la libertad y la dignidad humana. Hagamos lo propio: es lo menos que podemos hacer.

En fin, hoy es viernes y ahí están la música y el arte para temperarnos el corazón y despejarnos la mente. Os dejo un espectacular vídeo del grupo franco-americano Hold Your Hourses. En un otoño con tantas hojas podridas, se agradece el delicioso y divertido paseo pictórico que nos brinda. Bon appétit!

1 comentarios:

Infernal Haemorrhoid dijo...

Gran verdad. Dejan mucho que desear los derechos humanos... Lo peor de todo es tener que tragarnos la misma basura todos los días, valla una vergüenza!

Por cierto, muy gracioso el video



Ana Isabel Alarcón

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