sábado, 11 de diciembre de 2010

"Asterios Polyp": Delicatessen en cómic


Asterios creía saber por qué la gente cree en un único dios omnisciente.

Si el creador del universo dedica todo su tiempo a vigilarte, eso es que te quiere.

Pero mi hermano siempre prefirió a los dioses de nuestros antepasados.

Los antiguos griegos consiguieron dar sentido al mundo dándoles personalidades humanas…

…porque sólo el antojo de un montón de deidades mezquinas y pendencieras podía explicar los acontecimientos alegres y trágicos que padecen al azar los seres humanos (Y siempre es agradable poder echarle la culpa a otro).

El que existan esas poderosas y caprichosas fuerzas en funcionamiento, te quita presión, y todo el mundo puede ser un personaje secundario en una historia más grande…

…por muy breve o colateral que pueda ser ese papel.

El primer emperador de China, Qin Shiuhang, se preparó para la eternidad ordenando que a su muerte enterrasen con él una réplica de su gran ejército (Lo cual fue una mejora sobre la costumbre habitual de los gobernantes de la zona de enterrar en vida a todo su séquito).

Siete mil soldados de terracota vigilarían su tumba sin ser molestados, durante dos milenios.

El emperador, nacido en el año 259 A.C., murió en el 210 A.C., antes de poder celebrar su quince cumpleaños.

Desde nuestra distancia de dos mil años, el tiempo que separa el 259 A.C. podría parecer insignificante para alguien que viva en la actualidad.

Pero (Asterios podría explicarlo mejor) todos y cada uno de esos dieciocho mil días debieron parecerle tan preciosos e imprescindibles como éste.

Después de todo, ¿Quién sabe cuándo será su último día?

Vivir (tal y como lo entiendo yo) es existir dentro de una concepción del tiempo.

Pero recordar es abandonar esa noción del tiempo.

Todos los recuerdos, por muy remoto que sea su tema, tienen lugar “ahora”, en el momento en que tu mente los rememora.

Cuanto más se recuerda algo, más oportunidades tiene el cerebro de refinar la experiencia original, porque todo recuerdo es recreación, no reiteración.

David Mazzucchelli: Asterios Polyp

No hace mucho, comentaba por la “blogosfera” mi asombro ante el hecho de que últimamente apreciara más determinadas series televisivas (por supuesto, no españolas) que lo que podemos encontrar hoy día en las salas de cine; de la misma manera que me estaban gustando más ciertas novelas gráficas (cómic o historietas) que muchas novelas “serias” que se publican acompañadas de unas críticas laudatorias y desmesuradas que en absoluto se ajustan a su valor literario. Quizá esté perdiendo el gusto por la lectura; de hecho, muchas veces, disfruto más leyendo ciertas cosas que se publican en la Red que lo que los mercados nos venden como literatura “actual”, por supuesto salvo honradísimas excepciones. O, quizá, es que quiero escapar del tiempo y rememorar (o refinar, como dice Mazzucchelli), la experiencia original de la lectura. Esos orígenes están en Asterix y Tintín, más que en los libros de Enid Blyton, y mucho menos en Julio Verne y demás novelas “infantiles”. Desde luego, no podemos menospreciar ningún medio de expresión por considerarlo menor. Y es que el medio no importa. La inteligencia y el buen gusto se abren paso a través de todos los canales que encuentren a su alcance.

En cualquier caso, se están publicando unas novelas gráficas (historietas para algunos) que no deberían pasar desapercibidas para esa minoría (por más que queramos “fomentar la lectura”) que encuentra en los libros no sólo deleite y placer, sino también una forma de huir del mundo para regresar a él armada con nuevas herramientas hermenéuticas que le facilite su comprensión y aceptación. Y uno de estos “cómics” imprescindibles es Asterios Polyp, de David Mazzucchelli, profesor de dibujo de la School of Visual Arts de Nueva York y especialista en el género de los superhéroes (su Batman fue el que inspiró la versión cinematográfica del famoso héroe del muy sobrevalorado Christopher Nolan, el director de Origen). No se trata de una vulgar historieta. Es una estupenda novela que cuenta con unos recursos expresivos de los que carece la narración convencional. Texto, formas, colores… Nunca pensé que el cian, el magenta y el amarillo fueran capaces de expresar las emociones de esa manera; ni, mucho menos, que los trazos del dibujo pudieran mostrarte la naturaleza de los personajes como lo haría un novelista ruso. Además la narración es fluida, rica en referencias estético-filosóficas y literarias, y con un uso del Leitmotiv propio de una ópera de Wagner. Estéticamente es exquisita. Hay un equilibrio entre forma y contenido pocas veces visto en la novela gráfica. Tampoco faltan guiños al expresionismo y saltos metaficcionales al estilo de Borges o Unamuno. Pero es que, como libro, como objeto, es una preciosidad. Es de esos volúmenes que da gusto manosear, oler o, sencillamente, ponérselo sobre las piernas y pasar las hojas. En fin, una maravilla que, por supuesto, no es para todos los gustos. Ediciones como esta (Sins Entido) son las que van a salvar al libro tradicional.

Nada más. Aquí tenéis una reseña de Abel Grau en El País. Os recomiendo la lectura-visualización de esta gran obra: no os defraudará Antes de Navidad intentaré hacer una selección de estas hermanas menores de la “Gran Literatura” que son las novelas gráficas. No por ser menores son inferiores: algunas son tan exquisitas como un salero de Benvenuto Cellini.

4 comentarios:

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Ya lo he pedido en agapaea.com

Gracias por compartir.

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Como digo en la breve reseña que he escrito hace nada me ha recordado a una buena novela de Paul Auster. En su estructura narrativa y en la densidad y profundidad del protagonista.

Seré uno de los que lean con interés tu selección de novelas gráficas.

Un saludo.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Eugenio, perdona que haya tardado tanto en contestarte. El inmenso rebote que tengo gracias a la cesta de Navidad con la que nos ha obsequiado nuestro ejemplar Gobierno Regional me impide pensar en otras cosas.

Me alegro mucho de que te haya gustado el "Asterios". No soy ningún experto en este mundo: también es nuevo para mi. Pero lo que estoy leyendo me está gustando mucho. Un hermano mío, mucho más docto en estos temas, me ha recomendado la novela gráfica considerada pionera en este género. Se trata de "Contrato con Dios" (1978), de Will Eisner. Todavía no he tenido tiempo de buscarla, pero sí he leído alguna recensión y parece que tiene muy buena pinta. También me ha regalado "George Sprott 1894-1975", de Seth. Y la verdad es que me ha encantado. Este sí que te lo recomiendo. Es verdad que este nuevo género utiliza recursos expresivos tomados de otras artes, especialmente del cine, como bien señalas, pero para mi es una bocanada de aire fresco. En cualquier caso, da gusto encontrarse con personas con tanta curiosidad y sensibilidad para apreciar lo que te puedan ofrecer los "territorios desconocidos".

Encantado de "charlar" contigo.

Un saludo y que este nuevo viaje alrededor del sol te resulte de lo más estimulante y placentero.

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