martes, 16 de noviembre de 2010

No ver nada: “El arte de volar”

La vida del protagonista es la de los humillados, la de los muchos españoles sin tierra, sin trabajo, sin pan y sin techo, la de los perdedores, la de los derrotados... No tiene nada de excepcional y por ello es más interesante, ya que él sólo es uno más entre los millones de españoles que vivieron cuanto la Historia les trajo: el fin de la Dictadura de Primo de Rivera, la caída de la Monarquía, la II República, la Guerra Civil, el régimen de Franco, la nueva Monarquía, la Transición... hasta llegar a nuestros días. Con dos tiempos muy marcados, antes y después de la guerra civil.

Las páginas de El arte de volar se estructuran en torno a dos alianzas sobre las que Antonio Altarriba Lope construyó lo mejor de su vida, una "alianza de plomo" y una "alianza de sangre". Y entre una y otra toda una vida de esperanza, lucha, violencia, esfuerzo y penuria. Alianza de plomo con sus compañeros anarquistas en la guerra civil, cuatro mosqueteros que intentan sobrevivir a la tormenta desencadenada sobre España por la sublevación militar, combatientes en diversas batallas, perdedores de la guerra, fugitivos por las carreteras de Cataluña en la retirada de enero de 1939 y exiliados en la Francia del Pacto de No Intervención a cinco meses del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Con ellos, uno más de ellos, Altarriba Lope conocerá el pan amargo de los sin tierra, rodará por la Francia vencida, luchará en la Resistencia contra los alemanes y acabará por volver a la España del general Franco sumándose así al exilio interior de tantos españoles. […]

Altarriba hace la crónica de toda una generación a través de los sentimientos de un hombre corriente, su propio padre, que intenta una y otra vez dirigir su vida para acabar siempre arrastrado por las mareas de la Historia, víctima de la mentira y la traición donde naufraga su lucha por la libertad individual hasta acabar perdiendo la integridad. Es así como Antonio Altarriba Lope, protagonista involuntario, cae en el pozo de la incomunicación. Al igual que otros muchos hombres y mujeres de su tiempo, intentó construir un mundo más justo y la Historia le dio la espalda, quiso volar con las alas de la esperanza y acabó estrellándose. Su vida, espléndidamente narrada, forma parte de la gran crónica del siglo XX y nos ofrece un despiadado retrato de la condición humana. Su historia es, parafraseando al poeta, la de uno de los muchos españolitos a los que una de las dos España había de helar el corazón.

Antonio Martín: Prólogo a El arte de volar

La sensacional novela gráfica El arte de volar, de Antonio Altarriba e ilustrada por Kim, el creador del entrañable Martínez el Facha, que lleva más de treinta años apareciendo semanalmente en la revista El Jueves, ha obtenido el Premio Nacional de Cómic de este año. Es una obra que se acerca mucho a esa joya que es Maus. Relato de un superviviente, de Art Spiegelman, centrada en el Holocausto judío, al que algunos se refieren hoy como unos de los grandes “mitos” del siglo XX, en un ejercicio de desfachatez y cinismo increíble. Desde luego, al margen de sus aciertos estéticos, que en ambas novelas gráficas son muy elevados, estas obras son necesarias para despertar a las despreocupadas y desmemoriadas mentes de, sobre todo –aunque no exclusivamente–, una juventud cada vez menos interesada por el conocimiento de nuestro pasado e indiferente hacia la dignificación de las víctimas que supone la recuperación de nuestra memoria histórica. En el caso de El arte de volar, más aún.

El desconocimiento y la manipulación de nuestra historia es algo realmente pasmoso. Los pocos libros sobre historia que se venden en nuestro país son los escritos por ciertos señores que no tienen el más mínimo escrúpulo en airear tesis descabelladas que, sin embargo, son muy celebradas por sus nada exigentes lectores que las devoran y expanden como si del virus de la gripe se tratara. Así, hemos sabido hace poco que Hitler preparó un golpe de estado contra Franco de mano de Muñoz Grandes para que España entrara así en guerra al lado de Alemania. Todo ello presentado sin la más mínima prueba documental, como es su particular técnica historiográfica. Hay que ser muy facineroso, o estar muy perturbado, para difundir todas estas patrañas. Peor es que ciertas Administraciones Públicas los patrocinen.

En fin, bienvenidas sean obras como El arte de volar, cuya lectura recomiendo a todos aquellos que estén interesados en conocer la realidad de la España del siglo XX o, simplemente, en disfrutar de una obra maestra del “noveno arte”.

“Nunca entendí por qué mi padre decidió volver a España en los años cincuenta, ya que iba a suponer una amputación ideológica. Esa amputación se ilustra con una enorme águila franquista que sobrevuela y desciende de golpe sobre él y le arranca los ojos", describe Altarriba. "Entonces, con las cuencas vacías, se dirige al lector y dice: 'Qué bien por fin ya no veo nada'. Frase que creo que resume el desánimo de muchas personas bajo el franquismo que preferían no ver”.

Viñetas de El arte de volar (Ediciones de Ponent), de Antonio Altarriba y Kim

2 comentarios:

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Interesantísimas sugerencias.

Muchas gracias por compartir.

Un saludo.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Faltaría más, Eugenio. Ya verás como te gusta la novela.

Un saludo.

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