jueves, 11 de noviembre de 2010

“Extraños”

Manel Fontedevila, El político que viene, Público, 15/10/2010
El racismo es la valoración, generalizada y definitiva de unas diferencias, reales o imaginarias, en provecho del acusador y en detrimento de su víctima, con el fin de justificar sus privilegios o su agresión.

El análisis de la actitud racista comprende cuatro elementos importantes:
  1. Insistir en las diferencias, reales o imaginarias, entre el racista y su víctima.
  2. Valorar esas diferencias, en beneficio del racista y en perjuicio de su víctima.
  3. Esforzarse en llevarlas a lo absoluto, generalizándolas y afirmando que son definitivas.
  4. Legitimar una agresión o un privilegio, efectivos o eventuales...
La actitud racista se presenta, en primer lugar, como la insistencia en la diferencia entre el acusador y el acusado. Sin embargo, descubrir un rasgo diferencial entre dos individuos, o entre dos grupos, no es por si sola una actitud racista. Después de todo es una de las actividades de cualquier especialista en ciencias humanas. La afirmación de la diferencia toma un significado particular en el contexto racista: el racista, al insistir en la diferencia quiere aumentar o crear la exclusión, la separación de la víctima al margen de la colectividad o de la humanidad.

El racismo del colonizador quiere demostrar la imposibilidad de incluir al colonizado en una ciudad común: porque sería demasiado diferente biológica y culturalmente; porque no sería incapaz técnicamente, políticamente, etc. El racismo antisemita, al descubrir al judío como un ser extranjero y extraño, intenta explicar el aislamiento, la puesta en cuarentena del judío. La utilización de la diferencia es esencial en la actitud racista: pero no es siempre la diferencia lo que crea el racismo sino que es el racismo quien utiliza la diferencia.

Albert Memmi: El hombre dominado

Cuando hablamos de valores morales nos referimos a aquellas cualidades que poseen las cosas, las acciones y aquellos comportamientos humanos que apreciamos especialmente. Son también ideales humanos que nos ayudan a situarnos en la realidad y a interpretarla en un sentido moral. Esto es así porque dichos valores orientan nuestro comportamiento y nos guían a la hora de decidir entre las diferentes opciones de respuesta que nos presentan las distintas situaciones a las que tenemos que enfrentarnos diariamente. Por esta razón, los valores que escojamos se erigirán en nuestras particulares señas de identidad ante los demás: nos proporcionarán nuestra “identidad moral”.

Algunos de estos valores son creaciones sociales, puesto que han sido culturalmente construidos y transmitidos de generación en generación y, por tanto, susceptibles de análisis y crítica. En cambio, hay otros que pueden ser considerados universales como, por ejemplo, la igualdad. Este importantísimo valor supone la relación de igual a igual con las personas de nuestro entorno sin ningún tipo de discriminación por razones de sexo, raza, religión, ideas políticas o cualquier otra. Junto a la dignidad y la libertad constituye, por tanto, una de las máximas expresiones de lo que se ha denominado el “espacio ético” del ser humano. Sin embargo, los valores tienen polaridad, es decir, pueden ser positivos o negativos. Así es como observamos que algunas personas lo que de verdad aprecian es la desigualdad en cualquiera de sus formas, lo que puede dar lugar a actitudes extremas y absurdas como el racismo, tan bien explicado por Albert Memmi en el texto anterior. El escritor tunecino nos da las claves para entender la irracionalidad de unas conductas que, debidamente canalizadas y “racionalizadas”, pueden conducir al genocidio como la más perversa realización práctica de este terrible “ideal”, la “desigualdad natural” de los seres humanos, que se basa, sobre todo, en la desconfianza y en la utilización a conveniencia de las diferencias étnicas.

Os dejo un premiado corto de Erez Tadmor y Guy Nattiv, Stranger, que muestra el absurdo de un racismo que, en el fondo, sólo se fundamenta en ciertos prejuicios culturales heredados y a menudo reforzados desde ciertas instancias políticas; y el porqué de la importancia de la igualdad como valor universal. Os invito también a que realicéis la actividad que Antonio Romero Ysern propone en su blog, relacionada con el preocupante aumento del racismo en Europa. Para acceder a dicha actividad, pulsad aquí.

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