martes, 9 de noviembre de 2010

El “terrible” laicismo

Manel Fontdevila, Gestos, Público, 7/11/2010
El Papa denuncia el terrible laicismo de España no solo a pesar de que recibe en su viaje la pleitesía exagerada de todas las autoridades civiles, no solo pese al financiamiento y privilegios fiscales de la Iglesia, no solo a pesar de que se mantiene el concordato de origen franquista que impone la presencia clerical en la educación y hasta en el ejército, sino por los terribles agravios y la "persecución" que sufre por parte de un Parlamento que legisla sobre el aborto o sobre el matrimonio homosexual sin obedecer al clero y que hasta pretende sustentar una asignatura de educación cívica que no cuenta con el níhil óbstat episcopal.

Para el Papa, estamos como en el año 36 y de ahí a quemar iglesias solo hay un paso. Por lo visto, ni siquiera 40 años de franquismo bajo palio nos autorizan a emanciparnos un poquito de una institución que tan eficazmente ha trabajado por perpetuar el atraso intelectual y la falta de libertades políticas en nuestro país desde comienzos de la modernidad.

Se ha puesto de moda proclamar al inquisitorial Ratzinger nada menos que como una cima de sabiduría insuperable. Para diversos opinadores mediáticos que probablemente no han leído tratado metafísico más profundo que ¿Quién se ha llevado mi queso?, es el primer intelectual europeo, mundial, universal, no inferior en méritos a sabios de la altura de Rappel o Belén Esteban.

Destaca precisamente en teología, una de las ciencias más útiles y con mayor futuro, la única que inventa su objeto mientras dogmatiza sobre él. Por eso puede establecer con especial autoridad la relación entre verdad y libertad. Porque la verdad no es una función que se alcanza a través de la razón que observa, experimenta y deduce, sino la revelación que llega por la boca del que habla desde la infalibilidad. ¡Abajo el relativismo, escuchemos al Absoluto! Y la libertad, claro, es la de obedecer no a humanos vulgares y a las leyes por ellos consensuadas, sino a quienes representan e interpretan el poder de lo sobrehumano... […]

Por si fuera poco, el Papa merece los máximos honores porque se trata nada menos que de un jefe de Estado. ¡Y menudo Estado, a fe mía! El único de la Europa actual que abiertamente no respeta quisquillosos derechos humanos como la libertad religiosa, la igualdad de sexo para optar a cargos públicos y otras menudencias democráticas semejantes. Es un Estado tan original y único en su género, prueba de la especial protección divina que lo ampara, que se parece mucho más a las teocracias de otros lugares del mundo que a los impíos regímenes laicos que le rodean. El Vaticano es una especie de Arabia Saudí pero decorada por Miguel Ángel y Rafael, lo cual es una gran mejoría estética, aunque en cambio representa poco avance político”.

Fernando Savater: ¿Hasta cuándo?, El País, 9/11/2010

Fernando Savater demanda en este artículo hoy en El País la necesidad de una ley de libertad religiosa a la altura de nuestra realidad social, coincidiendo con la reciente visita del Papa a Santiago y Barcelona, en el que expresa de forma inigualable lo que pensamos muchos sobre lo visto y escuchado en el transcurso de la misma. Después del empacho ante tanto artículo hagiográfico, que nos ha querido presentar una imagen de Joseph Ratzinger y de la situación actual que en modo alguno concuerdan con la realidad, es siempre grato escuchar a una de las voces más sensatas a favor del laicismo que hay en nuestro país. ¿De verdad en nuestra sociedad anida un “laicismo agresivo” equiparable al anticlericalismo de la Segunda República en los años treinta? Y ¿qué decir sobre esa afirmación de que “La Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización”, acompañada de la imagen de unas monjas limpiando el altar que acaba de ser ungido ante la mirada inmutable de una emperifollada jerarquía eclesiástica enteramente masculina?

Desde luego, el Papa puede decir lo que quiera; en teoría lo hace para sus seguidores. Pero que no nos dé lecciones de nada a los que no lo somos. Y, sobre todo, que no nos maltrate nuestras ya de por sí desgastadas neuronas, ni nos abochorne. Ha llegado el momento, nos dice Savater, de “sin ofender a los católicos, no agraviar tampoco a quienes no lo somos y a quienes siéndolo comparten con nosotros el deseo de un Estado realmente laico, en el que la religión o la falta de ella sean un derecho de cada cual pero no una obligación de nadie... y mucho menos de las instituciones que son de todos y para todos”.

Aprovecho la ocasión para, siguiendo la sugerencia del blog Noches valxeritenses, recomendar la lectura (o relectura) de Por qué no soy cristiano, de Bertrand Russell; uno de los más grandes defensores de la libertad de pensamiento y de ese “terrible” laicismo que tanto asusta al sector más reaccionario de la Iglesia Católica, que no a los auténticos cristianos.


9 comentarios:

Jake dijo...

La verdad es que sí. Con toda la vorágine informativa acerca de la visita de Ratzinger, y como soy dado a flagelarme lo seguí intensamente, a ver si le sacaba punta y de paso revolverme las entrañas. Llegué al hastío. Apagué la TV, desconecté la radio, encendí la chimenea, Miles Davis, y busqué en la estantería: Por qué no soy cristiano. Me preparé un Whiskey. Que tranquilidad y que placer. Luego ya por la noche, puse interconomía y escuché lo que decía.! Y vaya diferencia

José Ángel Castaño Gracia dijo...

A mí me pasa lo mismo. Sin embargo, soy incapaz de ver ningún canal de la hedionda TDT esta que tenemos: bastante tengo con leer diariamente a José María Izquierdo. Gracias por rescatar a Russell. Yo también lo tenía durmiendo en los estantes y no podía ser más oportuno rescatar su cordial laicismo; aunque, después de todo lo leído, visto y escuchado, quizá tenga más razón Luis García Montero al defender el anticlericalismo en su Carta al Papa de un anticlerical español.

Un saludo

Jake dijo...

Bueno, la verdad es que vi esa basura porque era donde echaban en ese momento lo que decía. Si, también leí la carta de un aticlerical español. Russell es británico y allí no han tenido "la iglesia española" ni sufrido "el catolicismo español", si lo hubiera hecho, escribiría igual que Luis García Montero. Y el catolicismo español chorrea sangre, y no precisamente la de cristo, sino la de muchos españoles que se la clavaron.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. No creas, a veces me sorprendo a mi mismo viendo alguna tertulia de las "serias" con idéntico resultado. Debe ser la fascinación del horror.

Un saludo.

Rodolfo Plata dijo...

ESPAÑA CRISTIANA Y UNIDA, JAMÁS SERÁ VENCIDA. Nietzsche auscultó el alma cristiana, y descubrió que el malestar de nuestro tiempo no estaba el individuo sino en la civilización occidental enferma y decadente. Y diagnosticó la patología actual de nuestra sociedad: la indeferencia hacia la religión, y exclamó ¡Dios ha muerto! La teología y moral judeo cristiana son cuestionadas en tanto implican juicios valorativos/morales. Y señaló que la solución no es desarrollar una terapia tendente a adaptar el individuo una sociedad decadente sino renovar las creencias y valores morales judeo cristianos causales de la decadencia de la sociedad. E inició la lucha redentora contra el cristianismo por el cristianismo, a fin de actualizar la doctrina milenaria de la Iglesia que por su anacronismo y ex temporalidad, es la causa de la severa crisis de la Iglesia y de la perdida de la fe. El reto es superar el nihilismo de la sociedad actual formulando un cristianismo que se pueda vivir y practicar, no en y desde lo religioso y lo sagrado, sino en y desde el humanismo secular laico, la pluralidad y el sincretismo, resaltando la importancia genérica de Cristo y sus enseñanzas. Y para poder lograrlo tenemos que actualizar la teología, la cristología y la liturgia, enmarcadas en la doctrina y la teoría de la Trascendencia humana, conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las respuestas que la ciencia ha dado a los planteamientos trascendentales: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Sincretismo religioso expresado por Raimon Panikkar, para explicar su sincretismo y pluralidad: «Me marché cristiano, me descubrí hindú y regresé budista, sin haber dejado de ser cristiano». http://www.scribd.com/doc/42618497/Imperativos-Que-Justifican-y-Exigen-Urgentemente-Un-Nuevo-Enfoque-Del-Cristianismo

Ángela Egea Fuentes dijo...

¿Hasta cuándo? Tal vez aún sea pronto para preguntárselo. Ya nos gustaría a más de uno que realmente empezara a germinar de alguna manera ese “laicismo agresivo” que dios sabrá (por supuesto) de dónde ha tenido a bien extraerlo el papa Ratzinger, pues yo sigo viendo discusiones en las aulas de padres que quieren salvar las almas de sus hijos colocando un Cristo en la pared de los centros escolares públicos, sigo viendo gente llorando como si se tratase de la pérdida de un familiar cuando, en semana santa, llueve más que en todo el año, sigue habiendo gente en contra del preservativo, se sigue dando una propina al cura por mencionar el nombre del difunto en la misa del aniversario del susodicho, sigue habiendo gente que marca la casilla de la iglesia en la renta... y así podría pasar toda la noche.
Este es el mejor negocio jamás creado y siento que mientras siga habiendo humanidad ésta va a seguir recurriendo a la religión de alguna u otra manera, pues como ya acostumbramos a escuchar “algo tiene que haber, ¿no?”. Esa es la clave. Algo se sigue necesitando que haya, y si no lo hay, lo inventamos, nos convencemos, rezamos un padrenuestro y si ese día hay ración doble de miedo o culpabilidad mejor dos, que dios sabrá que somos buenos cristianos.
“La Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización”, si tuviera una cardiopatía no debería leer estas cosas. ¿En qué siglo vivimos? ¿Dónde están las personas? ¿Qué está pasando con sus cerebros? Me imagino la cara de satisfacción de la gente mientras escuchaba estas perlas, una pena, pero tampoco nos vamos a sorprender a esta altura de la partida, ¿verdad?
Al final tendré que agradecer el vivir en el momento en que vivo que supongo, bueno, estoy segura, que no es nada comparable a lo vivido del 36 en adelante. Lo que sí está claro es que la sombra de esa época sigue oscureciendo nuestro presente e impidiendo ese avance que tanto necesita España, ¿para cuándo? Vayamos preparando un café caliente y un buen libro que esto va para rato.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Está claro que el pensamiento de Nietzsche suscita todo tipo de interpretaciones. La tuya, Rodolfo, cuanto menos es muy original.

Angela: buen comentario. Sin embargo, el laicismo no tiene por qué ser agresivo. Sencillamente aboga por una sociedad donde impere el respeto hacia todas las creencias de los ciudadanos, ateísmo incluido. Lo que no es de recibo, es insultar la inteligencia de todos, seamos cristianos o no, en un intento de sembrar la discordia en el conjunto de la ciudadanía. Que crean en lo que quieran, pero que nos dejen en paz a los demás. Y que no nos den lecciones de moralidad.

Saludos.

Ángela Egea Fuentes dijo...

Hombre, desde luego que para lograr el laicismo el único método es el respeto. Supongo que puede haber muchas formas de “laicismo agresivo” desde las más respetuosas, como puede ser manifestaciones pacíficas, reivindicaciones… hasta la más ruda, como la quema de iglesias y la persecución de los cristianos; obviamente, no estoy con la segunda. También tenemos que entender que para el Papa, ese “laicismo agresivo” puede estar simplemente en la duda más generalizada de la existencia de Dios, menor asistencia a misa… De ahí que pareciera que yo pudiera estar a favor de un proceso laico por medio de la fuerza, que no es el caso.
Desde luego que estamos cansados de que insulten nuestra inteligencia constantemente por medio de la iglesia y lo que no es la iglesia también, por cierto. Las lecciones de moralidad deberían aplicárselas a sí mismos, seguro que les iría mejor. En fin, ¡si esto es la historia de siempre!

José Ángel Castaño Gracia dijo...

También es cierto que antes de que se quemaran iglesias, la Iglesia quemaba personas, lo que es, a todas luces, peor. El laicismo no tiene por qué ser agresivo, pero tampoco hay que permanecer indiferente ante ciertas agresiones, no exclusivamente verbales, por parte de las diferentes confesiones religiosas -cristianismo incluido-; sobre todo cuando se instalan en la psicopatía. Realmente esa melopea del “laicismo agresivo” que algunos católicos repiten sin descanso, responde a la pérdida de influencia de la Iglesia en la sociedad actual. Por algo será. Quizá si dejaran de elevar su fe a la categoría de “acontecimiento” único, y la vivieran como una doctrina moral, inscrita en una tradición milenaria, paliarían la falta de adeptos que están sufriendo desde hace ya mucho tiempo. Por lo pronto, el Papa admite ahora el uso del preservativo para la prostitución, pero insiste en que no es un medio adecuado para vencer al VIH. Algo más tendrá que hacer si realmente quiere reflotar ese antiguo y lucrativo negocio eclesiástico que consiste en la salvación de las almas.

Un saludo.

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