miércoles, 20 de octubre de 2010

No hay nada más bello que servir

Diego Velázquez, Vieja friendo huevos
Y ahora, en el diario quehacer, se nos brinda la oportunidad para ganar el mejor nombre: "mujer"; y más cálida se afirma en nosotros esta seguridad de servir calladamente, en el taller, en la casa, en la oficina: hija, madre, mujer, es nuestra tarea dar sin tasa ni medida: tiempo, amor, ejemplo. […]

Espiritual y material, nuestra colaboración debe ser siempre leal y desinteresada; de acuerdo con nuestras aptitudes y teniendo la certeza de que sabemos lo que vale el haber encontrado la vocación de servir. Nuestra España está huérfana de un orden armonioso, nuestras manos de mujer pueden mucho para restablecer la armonía, y en el antiguo molde de todos los tiempos que se llama dolor depuraremos pasiones y amores. Herederas de españolas que fueron, recogeremos el patrimonio de fe y tradición que nos legaron nuestras abuelas; y porque el correr del tiempo nos trajo renuncias y abnegación, buscaremos no convertir el propio destino en universo, no el egoísmo inconsciente y ufano, sino el mirar cara a cara las cosas y con el único orgullo de saber que supimos conservar para la Patria íntegra la herencia, el día "que la luz que entre por nuestro balcón cada mañana venga a iluminar la tarea justa que nos está asignada en la armonía del mundo".

Medina, revista de la Sección Femenina, 12 de julio de 1942

La violencia doméstica tiene muchas caras. Una de ellas es el abuso que sufren numerosas mujeres mayores en lo que se ha dado en llamar el “síndrome de la abuela esclava”. Las afectadas cuentan con un exceso de responsabilidades de ama de casa, cuidadora y educadora, funciones asumidas de forma voluntaria y con agrado, con tal de seguir sintiéndose útiles y de escapar a la soledad. Y esto constituye una forma más de maltrato a la mujer. 

Todo esto se puede apreciar en el premiado cortometraje Éramos pocos, de Borja Cobeaga, que consiguió la nominación  al Oscar en la edición de 2007. Protagonizado por Ramón Barea, Mariví Bilbao y Alejandro Tejería, se nos cuenta una historia en tono de comedia, en apenas 16 minutos, que es toda una reflexión sobre la soledad de los ancianos, la hipocresía de las relaciones familiares y ese egoísmo machista que aún perdura en nuestras sociedades. Una mujer planta a esposo e hijo, harta de ser la esclava de ambos. Incapaces de hacer nada por ellos mismos, deciden ir en busca de la abuela, abandonada a su suerte y olvidada en una residencia de ancianos. Ésta, deseando superar el ostracismo del asilo y recuperar su autonomía personal, accede a la explotación a la que es sometida por yerno y nieto. Pero las cosas no son como parecen.

Ya no estamos en 1942, pero todavía hay muchos hombres que necesitan recurrir a las manos femeninas para recobrar la “armonía del mundo”, que para ellos consiste en degustar una buena tortilla de patata. Cuando todos asuman que la mujer tiene más vocaciones que la de servir, seguramente consigamos hablar de verdadera armonía. Sin embargo, declaraciones como las de Christine O'Donnell, estrella del ultraconservador Tea Party estadounidense, quien defendió que “el papel más adecuado para una mujer es el de esposa y madre al servicio de la tranquilidad y felicidad del marido”, parecen retrotraernos a otra época. Por otro lado, la soledad no es lo peor de la vejez, quizá lo supere el maltrato material y moral, aunque sea involuntario e inconsciente, que sufren muchos ancianos a manos de sus familiares, en especial las mujeres. Necesitamos otra “luz que entre por nuestro balcón cada mañana”: la luz de la dignidad.

4 comentarios:

Raquel Patricia dijo...

He encontrado este blog navegando por internet y me ha parecido muy ùtil . Gracias

Eduardo González dijo...

Añado a la utilidad el buen gusto. Yo, que en la navegación me muevo torpemente entre tanto aparejo, también he descubierto el blog ahora y voy a ponerlo a mis alumnos de Filosofía como ejemplo del trabajo bien hecho.
Un saludo

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Muchas gracias, Eduardo. La verdad es que me estoy empezando a cuestionar su utilidad como herramienta didáctica. Me resulta muy difícil lograr que mis alumnos se interesen por este blog. Por eso, agradezco enormemente tus palabras. Si esta otra forma de acercar la filosofía a nuestros alumnos ayuda a otros compañeros,doy por bien empleado el trabajo.

Un saludo.

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