jueves, 7 de octubre de 2010

"Moral del amor"

Manel Fontdevila, El sátiro, Público, 25/07/10
De San Pablo a San Agustín, de los escolásticos a los dos desacreditados papas de la época fascista, los mayores espíritus del catolicismo han cultivado un permanente miedo a la sexualidad, un síndrome sexual sin precedentes, una singular atmósfera de mojigatería y fariseísmo, de represión, agresiones y complejos de culpa, han envuelto con tabúes morales y exorcismos la totalidad de la vida humana, su alegría de sentir y los mecanismos biológicos del placer y los arrebatos de la pasión, han generado sistemáticamente vergüenza y miedo, un íntimo estado de sitio, y sistemáticamente lo han explotado; por puro afán de poder, o porque ellos mismos fueron víctimas y represores de aquellos instintos, porque ellos mismos, habiendo sido atormentados, han atormentado a otros, en sentido figurado o literal.

Corroídos por la envidia y a la vez con premeditación calculada corrompieron en sus fieles lo más inofensivo, lo más alegre: la experiencia del placer, la vivencia del amor.

Karl Heinz Deschner: Historia Sexual del Cristianismo

El Gobierno de la Comunidad Valenciana ha decidido suspender las clases de educación sexual porque el arzobispado de Valencia había expresado antes del verano su malestar por estas clases, al entender que ofrecían "una visión muy reduccionista del ser humano". La postura de la Iglesia Católica ante el sexo es bien conocida: el fin de las relaciones sexuales es la procreación. ¿Habrá un reduccionismo mayor que considerar al ser humano como un mero animal reproductor? Somos algo más que eso. Me gustaría leer el programa alternativo que está preparando el Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares, cercano al Opus Dei, por encargo del arzobispado. Así entiende, por ejemplo la formación sexual la Conferencia Episcopal de Guatemala:

“El sexo está orientado a la transmisión de la vida dentro de una unión estable originada en el matrimonio. El noviazgo es el camino al matrimonio en donde las relaciones sexuales constituyen un desorden grave porque son expresiones de una realidad que aún no existe. El amor no es un sentimiento porque las decisiones de voluntad no dependen de los sentimientos. Los métodos anticonceptivos son una ofensa a la dignidad.”

La Iglesia Católica, como cualquier otra institución o colectivo, está en todo su derecho de mostrar su opinión respecto a los asuntos que quiera; sin embargo, -y con la que le está cayendo- debería actuar con un poco más de prudencia. ¿Cómo sigue predicando la abstinencia sexual y condenando el uso del preservativo ante problemas tan serios como los embarazos adolescentes no deseados o las enfermedades de transmisión sexual como el VIH?

Esta semana, viendo Ágora con los alumnos de 1º de Bachillerato reparamos en lo que marca la diferencia entre las personas: la capacidad de cuestionar las propias creencias. Es lo que le dice Hipatía al final de la película a su ex alumno Sinesio, obispo de Ptolemaida. Las creencias y los sistemas de valores no se pueden situar de espaldas a la realidad. Y la Iglesia es maestra en esto, al igual que cierta clase política de moralidad intachable, seguidora de sus “éticas” enseñanzas. No, no se puede ignorar la realidad; y la nuestra nos dice a gritos que los jóvenes necesitan una información adecuada para ayudarles a protegerse a sí mismos. En este sentido, la sexualidad está estrechamente relacionada con el ejercicio de la ciudadanía: la educación sexual es un derecho reconocido en la legislación española. Y, por supuesto, tiene que ser impartida por quienes saben de esto: sexólogos y especialistas sanitarios.

Y qué decir de la última pataleta del Vaticano por la concesión del premio Nobel de Medicina a Robert Edwards, el científico que en 1968 logró la primera fecundación in vitro. ¿Qué les tiene que decir a esos más de cuatro millones de niños nacidos gracias a este método? ¿Qué su existencia es una afrenta a la dignidad de la procreación humana? ¿Y a todas aquellas personas que padecen de infertilidad? ¿No es la suya una “moral del amor”? Un poco de caridad cristiana, por favor.

2 comentarios:

Ainhoa López dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice en esta entrada.Yo como adolescente puedo decir que las ideas que tenemos sobre la educación sexual son muy pobres,porque las ideas que tenemos sobre ella son las que se hablan entre los adolescentes , que pueden ser ciertas o no, por eso necesitamos también una ayuda de especialistas que nos informen adecuadamente de todo ello y nos ayuden, por tanto veo una tontería lo de que no se de clases de educación sexual en los institutos, porque la necesitamos.Vale muchos pueden pensar ¿por qué no preguntan a los padres? pero el problema de eso es que o no les apetece hablar de ese tema, o también puede ser que sus ideología sean diferentes, y entonces te quieran dar la información sobre lo que a ellos les interesa que nosotros sepamos, hay también entra el tema de la religión..
Pero, sobre todo con lo que me quedo sorprendida, es cuando dicen que no debemos usar los preservativos, ¿ por qué esa idea? ¿ nos beneficia algo no usarlos? no, al contrario nos perjudica, esque, ¿están tan ciegos que no se dan cuenta de la cantidad de enfermedades que hay por la vía sexual, y la cantidad de embarazadas? ¿y todabía quieren prohibir los preservativos? por favor..
Pero eso sí, tambíen pienso que lo del tema de las embarazadas ahora y encima a tan temprana edad, ya no solo es por una educación sexual pésima, sino también por la forma de pensar que tienen ahora algunos adolescentes, bueno mejor dicho, actúan sin razonar sobre ello, se dejan llevar y todo ello provoca todo este desastre, no estamos siendo responsables, y pienso que ya tenemos edad para empezar a serlo.

Noelia Fernández Suárez dijo...

Es cierto, los jóvenes de hoy en día no recibimos apenas ninguna información sobre la educación sexual. Yo pienso que es un tema imprescindible para los adolescentes, pero que no recibimos la suficiente información como para tener un cierto conocimiento sobre el ello. El porqué de siempre querer sacar un debate a cerca del aborto en clase de filosofía o cualquier tema del estilo. Somos una generación que necesitamos información, aclararnos las ideas, que necesitamos la ayuda de especialistas pero no la tenemos. De ahí vienen luego los embarazos no deseados en niñas alrededor de 15 o 16 años, que luego son mal vistas en la población. Lo que quiero decir con esto, es que el tema de la educación sexual no tiene que ser tan tabú, es un tema serio y que todos debemos de saber.
Por otro lado, sobre las opiniones de la Iglesia Católica estoy totalmente en contra de su condena del preservativo. La generación de hoy en día no tiene relaciones para procrear y eso todos los sabemos, entonces con ese pensamiento de no usar preservativos ¿qué se pretende? ¿Una población infectada por el VIH, por ejemplo?
Y por último quiero dar el visto bueno a Robert Edwards por su gran aportación a la ciencia con la fecundación "in vitro".


Un saludo

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