miércoles, 13 de octubre de 2010

El valor de la filosofía

Alejandro Amenábar, Ágora
De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una, larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos, por el contrario, como hemos visto en nuestros primeros capítulos, que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar. […]

Para resumir nuestro análisis sobre el valor de la filosofía: la filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero, ante todo, porque por la grandeza del Universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez grande, y llega a ser capaz de la unión con el Universo que constituye su supremo bien.

Bertrand Russell: Los problemas de la filosofía

Hemos acabado la introducción al saber filosófico con la que iniciamos este curso de Filosofía y Ciudadanía. Comenzamos con una actividad sobre el tema de Def con Dos Destino Zoquete, diseñada por la profesora Ada Galán, que recogía la siguiente cita de Ortega y Gasset: “La filosofía no sirve para nada… para nada más que para aprender a vivir”. Analizamos, después, el origen histórico de la filosofía, conocido como el paso del mythos al lógos para, posteriormente, centrarnos en su doble naturaleza: teórica, como búsqueda de la verdad, y práctica, como búsqueda de la felicidad. Más adelante, estudiamos las relaciones entre el saber religioso, el filosófico y el científico, utilizando como punto de partida Ágora, la estupenda película de Alejandro Amenábar. Ahí os propuse una serie de cuestiones que reflejo aquí:
  1. Hipatía encarnaba el espíritu de un filósofo griego del siglo V a. C. ¿Quién es? ¿Qué tienen ambos en común?
  2. ¿Cuál es el significado de la palabra griega ‘agora’ (ἀγορά)?
  3. Ágora es un alegato: ¿Contra los cristianos, sobre el amor de Amenábar por la astronomía o contra los que ayer y hoy usan la violencia para defender sus ideas?
  4. Explica el significado de las siguientes palabras de Hipatía: “Sólo creo en la filosofía”, “Yo cuestiono mis creencias, es mi deber”
  5. Los temas universales de los que trata Ágora son: la intolerancia religiosa, la discriminación de la mujer y el valor del conocimiento. ¿Cuál te interesa más? ¿Por qué?
  6. Filosofía, ciencia y religión en la película.
Creo que ha merecido la pena la visualización del film, aunque nos haya llevado casi tres días llevarla a cabo. Con todo esto os podéis hacer una idea de qué va esto de la filosofía. Os añado dos materiales más, además del excelente texto de Russell que encabeza esta entrada: la lectura del relato de Voltaire: Historia de un buen brahmán (magnífica sugerencia de Mª Luisa Prigman que nos llegó desde Ítaca) y una canción “legendaria” de los Siniestro Total, ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿Adónde vamos? Como veis, al final no resulta tan complicado acercarse a la filosofía, ni tan aburrido. Pero recordad que, como decía Aristóteles, sólo se desarrollará una verdadera actitud filosófica en quien sienta admiración y asombro por las cosas que nos rodean.

1 comentarios:

Jazmin dijo...

¿A que se refería Hipatia con la frase ``solo creo en la filosofía?

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