domingo, 24 de octubre de 2010

El miedo

Eneko, La xenofobia, ...Y sin embargo se mueve, 9/11/2007
La única manera de introducir pasión en ese ámbito, de movilizar realmente a la gente, es mediante el miedo: a los inmigrantes, a la delincuencia, a la impía depravación sexual, al exceso de Estado (que abruma con unos impuestos y un control excesivos), a la catástrofe ecológica y, también, al acoso (la corrección política es el caso paradigmático de la política del miedo liberal). Esa forma de hacer política siempre se basa en la manipulación de un ochlos paranoico, en la aterradora concentración de hombres y mujeres atemorizados. Esta es la razón de que el gran acontecimiento de la primera década del nuevo milenio fuera la entrada en la ortodoxia política del discurso contra la inmigración, que cortó por fin el cordón umbilical que lo unía a partidos marginales de extrema derecha. Desde Austria hasta Holanda, pasando por Francia o Alemania, y en virtud del nuevo orgullo que suscita la propia identidad cultural e histórica, los principales partidos ahora descubren que es aceptable insistir en la condición de invitados de unos inmigrantes que deben adaptarse a los valores culturales que definen la sociedad de acogida: "Es nuestro país, si no lo quieres, te vas". Es imprescindible señalar hasta qué punto la tolerancia progresista liberal comparte ciertas premisas fundamentales con esta actitud: su exigencia de respeto y de apertura hacia la otredad (étnica, religiosa o sexual), tiene su contrapunto en el miedo obsesivo al acoso. El Otro está bien siempre que su presencia no sea molesta, siempre que no sea realmente un Otro... En realidad, mi deber de tolerancia para con el otro significa que no debo acercarme demasiado a él, meterme en su espacio. En la sociedad capitalista tardía el derecho humano que va tornándose más esencial es el derecho a no ser acosado: a mantenerse a distancia prudencial de los demás.

Slavoj Žižek, Barbarie con rostro humano, El País, 23/10/2010

Este texto está extraído del excelente artículo de Žižek que nos regala hoy El País, publicado originalmente en The Guardian, el 3 de octubre del 2010. De lectura obligada, el filósofo esloveno pone en evidencia lo que hay detrás de esta eclosión de xenofobia, cuando no de verdadero racismo, que está atravesando Europa. Como siempre, lo que hay detrás es el miedo, un peligroso instrumento del que hacen uso tanto los políticos más demagógicos y populistas, como los más “civilizados” y multiculturalistas de las grandes formaciones de centro-derecha o de centro-izquierda, que están empezando a asumir los discursos incendiarios de los primeros para mantener sus representaciones parlamentarias. La exclusión del “otro” nunca es razonable, por mucho que se enmascaren de racionalidad democrática ciertas medidas de protección “a la propia tribu frente al Otro bárbaro“, que son intrínsecamente racistas.

La historia ya nos ha enseñado lo que ocurre en la sociedad cuando se agita el miedo ante un imaginario enemigo común. Decía Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén que “es propio de la historia de la naturaleza humana que todo acto ejecutado una vez e inscrito en los anales de la humanidad siga siendo una posibilidad mucho después de que su actualización haya pasado a formar parte de la historia”. El miedo no se puede emplear como un cemento social. Así es como se destruye la democracia. Como podemos leer en el blog Profesor en la secundaria: “Cuando la gente siente miedo son los carniceros de vísceras los que triunfan. Parecen expresar lo que la gente quiere oír. Atentos. Quizás sea un buen momento para releer El miedo a la libertad de Erich Fromm, y tal vez Mi lucha, escrito por un mediocre cabo que supo interpretar el miedo pavoroso de su país”. No está de más rescatar esta escena de El hombre de la cabina de cristal, película dirigida por Arthur Hiller, inspirada en el juicio y posterior ejecución de Adolf Eichmann en 1962. A esto conduce el miedo.

1 comentarios:

Raquel Conesa Díaz. dijo...

El sentimiento más básico del hombre que tenemos en nuestro interior desde que viviamos en las cavernas y eramos cazadores es sin duda alguna el miedo.Miedo a morir que nos ha mantenido vivos frente a las adversidades y peligros a lo largo de toda nuestra historia.
Hoy en día este miedo permanece dentro de nosotros y ya no sólo como el miedo a morir sino también se manifiesta muy fuerte el miedo a dejar de ser, a que nos puedan quitar nuestras comodidades,nuestra esencia cultural etc.Las personas que se encuentran en el vértice de la pirámide y que controlan o mueven los hilos de nuestra sociedad conocen y se asesoran muy bien de estos instintos naturales y los utilizan de manera clara y directa para controlar nuestras conductas gregarias.Basta con recordar uno de los acontecimientos mas recientes de nuestra historia, como en la Europa nazi el partido nacional socialista de Adolf Hitler azuzo a la alemania más pobre y mas sumida de toda la historia moderna en contra de las minorias judias, esgrimiendo que estos eran los últimos y únicos responsables de su falta de trabajo, alimento y prosperidad eran los que habían acabado con su estado de bienestar,los que llegaban de fuera eran el auténtico mal.De todas maneras el control que desde los estamentos políticos se hace de la sociedad se puede ver en todos los paises sin llegar a ser tan dramáticos.Recordemos en nuestro país cuando los representantes del transporte decidieron comenzar una huelga que tuvo al país cinco, o seis dias muerto de miedo.No vamos a tener comida, nos vamos a morir de hambre,las gasolineras se quedaran sin combustible,las medicinas escasearan.Todos estos mensajes fueron introducidos en los hogares agitando la vara del miedo que a todos no aferra y ocasionando algunos hechos realmente lamentables y patéticos dignos de estudio.Recuerdo a los "ciudadanos" haciendo acopio de alimentos en los supermercados,como arroz,leche,harina,como en plena guerra civil.En un conocido supermercado del pueblo vimos a dos señoras peleandose por un litro de leche,las gasolineras desabastecidas etc.Este simple ejemplo deja en evidencia lo manipulables que somos y la poca capacidad de discernimiento que tenemos cuando nos abordan los miedos mas ancestrales.La gripe A en otro orden de cosas ha sido otro ejemplo del miedo al servicio de las grandes multinacionales farmacéuticas, unas alarmantes noticias sobre un virus que mato a menos personas que la gripe estival,consiguió un efecto en la sociedad realmente asombroso,aun quedan dosis de este antivírico en los hospitales y centros de salud porque no se llegaron a consumir,y quien se beneficio de esto unos pocos manipulando a todos los demás.El miedo esta en nosotros no culpemos a los demás de lo que no son responsables aceptemos a los que vienen a trabajar honradamente y buscan un futuro mejor para sus familias.

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