viernes, 24 de septiembre de 2010

Tzigane

Vincent van Gogh, Les roulottes, campement de bohémiens

XIII - Bohémiens en Voyage

La tribu prophétique aux prunelles ardentes
Hier s'est mise en route, emportant ses petits
Sur son dos, ou livrant à leurs fiers appétits

Le trésor toujours prêt des mamelles pendantes.


Les hommes vont à pied sous leurs armes luisantes
Le long des chariots où les leurs sont blottis,

Promenant sur le ciel des yeux appesantis
Par le morne regret des chimères absentes.


Du fond de son réduit sablonneux, le grillon,

Les regardant passer, redouble sa chanson;
Cybèle, qui les aime, augmente ses verdures,

Fait couler le rocher et fleurir le désert
Devant ces voyageurs, pour lesquels est ouvert

L'empire familier des ténèbres futures.
XIII - Caravana de gitanos

La tribu profética, de pupilas ardientes
Ayer se ha puesto en marcha, cargando sus pequeños
Sobre sus espaldas, o entregando a sus fieros apetitos

El tesoro siempre listo de sus senos pendientes.


Los hombres van a pie bajo sus armas lucientes

A lo largo de los carromatos, donde los suyos se acurrucan,

Paseando por el cielo sus ojos apesadumbrados

Por el nostálgico pesar de las quimeras ausentes.


Desde el fondo de su reducto arenoso, el grillo,

Mirándolos pasar, redobla su canción;

Cibeles, que los ama, aumenta sus verdores,


Hace brotar el manantial y florecer el desierto

Ante estos viajeros, para los que está abierto
El imperio familiar de las tinieblas futuras.


Charles Baudelaire: Las flores del mal

“A los gitanos nos embarga una profunda tristeza”
, dice Juan de Dios Ramírez-Heredia, Presidente de la Unión Romaní, a propósito de la tristísima “cuestión rumana”. La verdad es que el contenido de esta carta debería sacarle los colores a más de uno; pero, más que un caso de racismo antigitano en el seno de la bienpensante y tolerante Unión Europea, se trata de
una manifestación muy coherente del modo capitalista de entender la sociedad y la política, como afirma Eugenio Sánchez Bravo en Sarkozy no es racista… Y tiene toda la razón: no hay espacio para unos Bohémiens en Voyage en una sociedad que sólo toma en consideración a quienes producen algún beneficio económico.

Sin embargo, no habría que olvidar la impronta que la cultura gitana ha dejado en Europa, especialmente en la música (y no me refiero sólo al flamenco). Son muchos los compositores que han sentido la atracción de la música gitana. El propio Debussy decía que los gitanos son la música misma. Anteriormente, Brahms compuso sus Zigeunerlieder (Canciones gitanas), sin olvidar que los temas de muchas de sus Danzas Húngaras son gitanos. Pero mi favorita es la célebre rapsodia de concierto Tzigane, de Maurice Ravel. Compuesta en 1924, en una época en la que se confundía lo húngaro (curiosamente Sakozy tiene esa ascendencia) con lo gitano, es una muy notable composición para mayor gloria del violín, aunque a veces se haya descrito como un inteligente y chispeante “pastiche” del auténtico estilo gitano.


Os dejo la versión orquestada en interpretación del excepcional violinista Maxim Alexandrovich Vengerov. Por cierto, es judío. Bon appétit!



El Roto, El País, 24/09/10

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