miércoles, 22 de septiembre de 2010

Los frutos de la ciencia

Nick Hilligoss, L'Animateur (The Animator)
Tú habrás leído que en el centro del paraíso había dos árboles, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida era inmenso, frondoso, y, según algunos santos padres, daba la inmortalidad. El árbol de la ciencia no se dice cómo era; probablemente sería mezquino y triste. ¿Y tú sabes lo que le dijo Dios a Adán? —No recuerdo; la verdad. —Pues al tenerle a Adán delante, le dijo: Puedes comer todos los frutos del jardín; pero cuidado con el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, porque el día que tú comas su fruto morirás de muerte. Y Dios, seguramente, añadió: Comed del árbol de la vida, sed bestias, sed cerdos, sed egoístas, revolcaos por el suelo alegremente; pero no comáis del árbol de la ciencia, porque ese fruto agrio os dará una tendencia a mejorar que os destruirá. ¿No es un consejo admirable? […]

Kant ha sido el gran destructor de la mentira greco-semítica. Él se encontró con esos dos árboles bíblicos de que usted hablaba antes y fue apartando las ramas del árbol de la vida que ahogaban al árbol de la ciencia. Tras él no queda, en el mundo de las ideas, más que un camino estrecho y penoso: la Ciencia. […] Kant pide por misericordia que esa gruesa rama del árbol de la vida, que se llama libertad, responsabilidad, derecho, descanse junto a las ramas del árbol de la ciencia para dar perspectivas a la mirada del hombre.

Pío Baroja: El árbol de la ciencia

Este fragmento de la inmortal obra de Pío Baroja hace referencia a las dos dimensiones de la filosofía que estamos analizando estos días en clase: la teórica y la práctica, señalando, al mismo tiempo, la necesidad de que la segunda se sitúe al mismo nivel que la primera. Se puede simplemente vivir o, por el contrario, aspirar a vivir bien y, para ello, se requiere también que comamos del árbol de la ciencia; es decir, que hagamos un uso correcto de la racionalidad. Sólo así podremos mejorar; sólo así podremos hablar de un ser humano pleno y feliz.

Estamos hablando también de la filosofía como de un permanente paso del mito al logos (también nuestra época tiene sus propios mitos y sus falsos conocimientos). Sin embargo, siempre será mejor apostar por el logos como instrumento de indagación de la verdad y de debate, que recurrir a explicaciones más o menos fantásticas que, en absoluto contribuyen a fomentar nuestra capacidad crítica. En esta entrada del blog de Marisa Molina, Filosofemos…, se ofrece un listado de pseudociencias, que aletargan todo logos, ante las que debemos estar prevenidos.

Os dejo también un fantástico corto que nos ofrece una revisión del famoso mito que nos recuerda Baroja. Para Nick Hilligoss, su autor, comer de la manzana (el fruto del árbol de la ciencia) es un paso fundamental para alcanzar la humanidad. De no hacerlo, sólo seríamos unas despreocupadas marionetas. ¿Formaría esto parte del plan divino inicial? En cualquier caso, como dijo John Stuart Mill: “Es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser un Sócrates insatisfecho que un necio satisfecho. Y si el necio o el cerdo opinan de un modo distinto es a causa de que ellos sólo conocen una cara de la cuestión. El otro miembro de la comparación conoce ambas caras.”

L'Animateur (The Animator) from Nick Hilligoss on Vimeo.


Podéis descargaros el primer tema del curso: Filosofía, ciencia y otros modelos de saber, pulsando sobre la imagen.

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