viernes, 28 de mayo de 2010

"La música sola es peligrosa"

Oskar Kokoschka, Dos desnudos (Los amantes)
“La música es lo informulado, lo equívoco, lo irresponsable, lo indiferente. Tal vez quieran objetar que puede ser clara, pero la naturaleza también puede serlo al igual que un simple arroyuelo, ¿y de qué nos sirve eso? No es la claridad verdadera, es una claridad engañosa que no significa nada y no compromete a nada, una claridad sin consecuencias y, por tanto, peligrosa, puesto que nos lleva a contentarnos... Dejad tomar a la música una actitud magnánima. Bien..., así inflamará nuestros sentimientos. ¡Pero se trata de inflamar nuestra razón! […]

La música es inapreciable como medio supremo de provocar el entusiasmo, como fuerza que nos arrastra hacia adelante, cuando encuentra el espíritu preparado para sus efectos. Pero la literatura debe haberla precedido. La música sola no hace avanzar el mundo. La música sola es peligrosa.”

Thomas Mann: La montaña mágica

Pocos escritores han sabido reflejar el mundo mahleriano como Thomas Mann. Cómo olvidar a Gustav von Aschenbach, el protagonista de Muerte en Venecia, inspirado precisamente en la personalidad de Gustav Mahler. El gran compositor bohemio-austriaco afirmaba que su música no era más que “un rumor de la naturaleza”, queriendo señalar, quizás, ese aspecto peligroso, cuasi demoníaco, que subyace a toda expresión musical si no va acompañada de cierta voluntad programática, tal y como lo advierte Settembrini en el fragmento de La montaña mágica de más arriba. Mahler es un romántico, pero también quien “ha hecho saltar el marco de la estética pasada”, decía su gran admirador Schönberg, el también compositor de los muy mahlerianos Gurrelieder. Y es que la poética de Mahler abrió la música a otras intencionalidades claramente extramusicales, influenciada claramente por las nuevas experiencias literarias y figurativas que estaban teniendo lugar en la Viena de finales de siglo:

“Mis sinfonías tratan a fondo el contenido de toda mi vida; he puesto dentro de ellas experiencias y dolores, verdad y fantasía en sonidos... En mí, crear y vivir están íntimamente unidos en mi interior... ¡Y los hombres siguen creyendo que la naturaleza está en la superficie! Pero no han visto sus huellas aquellos que no han experimentado frente a la naturaleza el escalofrío de un infinito misterio, de una infinita divinidad, de los que tenemos el presentimiento, pero que no sabemos ni comprender ni penetrar. En cada obra de arte, que debe ser una copia de la naturaleza, debe existir un poco de este infinito que existe en la naturaleza.”

No cabe duda sobre el valor que Mahler otorga a la palabra, reflejo de la realidad interior, en esta declaración no exenta de cierto irracionalismo decadente, tan propio de esa Viena que estaba agotando todo un siglo de Romanticismo. En esto radica su modernidad: la música extiende la voz del poeta en su afán por revelar la esencia de la verdad. Sonidos y palabras en perfecta alianza para despertar a un mundo adormecido en su vulgaridad.

Otro heraldo de esta Kakania, como definió cruelmente a la brillante y agonizante Viena fin de siècle Robert Musil en su Hombre sin atributos, fue Oskar Kokoschka. El cuadro de arriba, pintado en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial, representa al propio pintor con Alma Mahler, como testimonio simbólico de sus tormentosas relaciones con la viuda del compositor. En él están presentes tanto Klimt como Van Gogh o El Greco, en un camino que le conducirá inexorablemente al expresionismo más agónico. Sobra decir que el nazismo lo incluyó en su lista de artistas degenerados. Fue el precio a pagar por quienes se atrevieron a darle el tiro de gracia al ya caduco Romanticismo o, en palabras de Schorske, a hacer volar por los aires la débil seguridad que proporcionaba “el jardín vienés”.

Os dejo el Adagietto de la Quinta sinfonía de Mahler, omnipresente en la película que Visconti realizara sobre Muerte en Venecia, en una versión de Leonard Bernstein y la Filarmónica de Viena; y una obra de juventud que no conocía y que forma parte de la banda sonora de la inquietante película de Martin Scorsese Shutter Island. Se trata de una auténtica rareza: el primer movimiento de un Cuarteto para piano, violín, viola y cello, que compuso como trabajo obligatorio para el conservatorio en su época de estudiante. La versión es de Gidon Kremer y la Kremerata Báltica. Guten Appetit!




6 comentarios:

Anónimo dijo...

..¿Cómo? ¿la música,el arte,y quizás también la literatura,y por consiguiente la palabra, son peligrosos? Pero, ¿cómo va a ser peligroso o incluso hostil aquello, quizás lo único, que nos levanta el alma?

Algunos dicen que la música es el arte supremo de la pura matemática.

En todo caso, y en lo que respeta a mi misma, la música no necesita predecesor alguno, ni el defensor de la palabra. Su todo ser es una especie de Dios sin necesidad de comentario alguno.

No sé qué escucharía Mann o en que estaría pensando Mann cuando escribió esas estúpidas huevadas.

Y si Mahler hubiese otorgado algún valor a la palabra, creo que no se hubiese dedicado a musicar.

Saludos.

Inés.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Hola, Inés. Thomas Mann adoraba la música de Mahler y, en general, toda la que era capaz de expresar algo. La música puede estar también al servicio de la banalidad y el aborregamiento general. Mahler, en línea con su tiempo, le daba una importancia extrema a los textos. Ahí tenemos sus maravillosos ciclos de lieder, además de sus sinfonías: son auténticos relatos musicales. No concebía música alguna que no estuviera al servicio de la expresión de ideas. Incluso recurre a músicas populares, como marchas militares, para remarcar lo que quiere gritar desde su interior. El posromanticismo poco tiene que ver con las antiguas armonías del barroco y su impronta matemática. La idea de una fusión de las artes al servicio de la emancipación de la humanidad es una constante en todo este período. El Settembrini de Mann lo único que hace es incidir en esta idea: no hay arte, ni siquiera musical, sin compromiso con la idea. Y la idea es lenguaje, palabra. Un poco más abajo, el personaje de La montaña mágica dice:

“La música despierta el tiempo, nos despierta al disfrute más refinado del tiempo... La música despierta..., y en este sentido es moral..., ética. El arte es moral en la medida en que despierta. Pero ¿qué pasa cuando ocurre lo contrario: cuando entorpece, adormece y contrarresta la actividad y el progreso? También la música puede hacerlo, es decir, ejercer la misma influencia que los estupefacientes. Una influencia diabólica, señores. La droga pertenece al diablo, pues provoca la letargia, el estancamiento, la pasividad, el servilismo... Les aseguro que hay algo inquietante en la música. Sostengo que es de una naturaleza ambigua. No me excedo al calificarla de políticamente sospechosa.”

Piensa en toda esa horrible música comercial, con honradísimas excepciones, que es casi la única que se vende hoy por hoy. ¿No hace mejores, al mismo tiempo que nos deleita, o nos embrutece y atonta un poco más?

Saludos.

Anónimo dijo...

Piensa en tu propia estupidez. Y no se te ocurra soñar.

Creo que tienes razón. Me siento completamente aborregada.
http://www.youtube.com/watch?v=f5LH_0vHjUo&feature=related

A mi ninguna música embrutece.
Inés.

Cierto. Una horrible música_
http://www.youtube.com/watch?v=KIiUqfxFttM&feature=related

¿como esta?
http://www.youtube.com/watch?v=1AJmKkU5POA

I'm not surprised, not everything lasts
I've broken my heart so many times, I stopped keeping track
Talk myself in, I talk myself out
I get all worked up, then I let myself down

I tried so very hard not to lose it
I came up with a million excuses
I thought, I thought of every possibility

And I know someday that it'll all turn out
You'll make me work, so we can work to work it out
And I promise you, kid, that I give so much more than I get
I just haven't met you yet

I might have to wait, I'll never give up
I guess it's half timing, and the other half's luck
Wherever you are, whenever it's right
You'll come out of nowhere and into my life

And I know that we can be so amazing
And, baby, your love is gonna change me
And now I can see every possibility

And somehow I know that it'll all turn out
You'll make me work, so we can work to work it out
And I promise you, kid, I give so much more than I get
I just haven't met you yet

They say all's fair
In love and war
But I won't need to fight it
We'll get it right and we'll be united

And I know that we can be so amazing
And being in your life is gonna change me
And now I can see every single possibility

And someday I know it'll all turn out
And I'll work to work it out
Promise you, kid, I'll give more than I get
Than I get, than I get, than I get

Oh, you know it'll all turn out
And you'll make me work so we can work to work it out
And I promise you kid to give so much more than I get
Yeah, I just haven't met you yet

I just haven't met you yet
Oh, promise you, kid
To give so much more than I get

I said love, love, love, love
Love, love, love, love
(I just haven't met you yet)
Love, love, love, love
Love, love
I just haven't met you yet

Chuss.
Inés.

Aahh...Supongo que también el amor es ambiguo.Que también nos embrutece.
Es horrible.
Inés.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Las sutiles reflexiones de Settembrini-Mann sobre la naturaleza de la música hay que situarlas en su contexto: la época de las vanguardias. No se trata de pasarse el día escuchando a Mahler, Penderecki o Alban Berg, desvalorizando en bloque toda la música que no tenga otras pretensiones que el mero divertimento. Particularmente, en un momento determinado, preferiría ir a un concierto de Lady Gaga que asistir a una representación del Moisés y Aarón de Schönberg. Pero son dos cosas distintas.

La música siempre está presente en nuestras vidas. Sirve tanto para acompañar a los judíos en su último viaje a los crematorios de Auschwitz-Birkenau, como para transportarte “al infinito” o, simplemente, para hacerte olvidar momentáneamente las miserias de la vida. También puede convertirse en una industria cultural que contribuya a perpetuar el modelo de consumidor satisfecho y dócil en nuestra sociedad.

Saludos.

Anónimo dijo...

Disque....

http://www.youtube.com/watch?v=4Lo923kQhHU&feature=related

Dudo.

Inés.

Anónimo dijo...

Dudo...

http://www.youtube.com/watch?v=sQR0LQskL4E&feature=related

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