viernes, 14 de mayo de 2010

Herencia no deseada

Gustav Klimt, Jurisprudencia
"El principio de justicia universal tiene que ser el principio que regula las relaciones entre los seres humanos en el nuevo siglo que comenzamos. De hecho, la única posibilidad real y efectiva de juzgar los horrendos crímenes contra la humanidad y evitar la impunidad de los más grandes criminales de la historia es acudir al principio de persecución universal de los delitos.

Es la única forma de garantizar la protección del ser humano como sujeto individual, gracias al compromiso de toda la comunidad internacional en la persecución y sanción de esos crímenes que afectan a toda la comunidad internacional.

Las víctimas deben gozar de la posibilidad de accionar los diferentes procedimientos penales frente a la pasividad de sus estados, en otros países, que en cumplimiento de los diferentes textos internacionales y de los Principios de Naciones Unidas, ostentan jurisdicción para el enjuiciamiento de estos crímenes, con independencia del lugar de comisión y de la nacionalidad de las víctimas y criminales, con la única finalidad de obtener la reparación más hermosa de todas: Justicia.

La construcción de este mundo nuevo al que todos aspiramos pasa por la reparación de los errores cometidos por todos aquellos que un día, ostentando el poder, lo pusieron al servicio de causas banales y materiales —y yo añado horrendas— que atentan contra la libertad como uno de los bienes más preciados de la raza humana y que han imposibilitado la felicidad de millones de seres humanos.

Y yo diría que atentan contra la vida y la integridad de las personas. Muchas gracias."

Noam Chomsky, El principio de la justicia universal

Decía Platón que “la obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo”. No doy crédito: investigar los crímenes de una dictadura sangrienta es en nuestro país un delito; desenterrar a los muertos que yacen en las cunetas por miles, un despropósito. Sólo el hecho de que se admita a trámite una querella presentada por Falange Española, indica lo equivocados que estábamos respecto a nuestra “modélica” Transición. Amparándose en una trasnochada Ley de Amnistía que eximía de toda responsabilidad a los vencedores por las atrocidades cometidas, verdaderos crímenes contra la humanidad, las altas instancias del poder judicial, jaleadas por ciertos sectores de la sociedad y sin ruborizarse lo más mínimo, han decidido la suspensión de un juez por pretender nada menos que investigar los crímenes del franquismo e identificar los restos mortales de unas víctimas anónimas y olvidadas por casi todos. Una auténtica vergüenza.

¿Dónde están los principios de justicia y reparación? ¿Dónde la memoria de los más de cien mil sentenciados a muerte sin juicio de ningún tipo? ¿Qué hay del exterminio sistemático y extrajudicial de todas esas personas que cometieron el gravísimo crimen de no votar a la CEDA o de estar afiliado a algún sindicato? ¿Y del saqueo al que se vieron sometidos los exiliados, que tan bien relatara Almudena Grandes en “El corazón helado”? ¿Ante qué tribunales han podido reclamar los vencidos sus derechos? Es como si las sombras de la Guerra Civil no nos fueran a abandonar nunca, como las Furias persiguieron a Orestes sin descanso; las mismas que, en la destruida pintura de Klimt por un régimen político similar al franquista, rodean a una víctima indefensa ante la ley. Según Schorske, en su Viena Fin-de-Siècle: “Los verdaderos “guardianes de la ley” no son las figuras idealizadas de la parte superior de la pintura, sino esas furias serpentinas”.

Ya llevan muchos años algunos empeñados en que esto sea así. Me refiero, obviamente, a toda esa banda de facinerosos metidos a historiadores que gravitan en torno a la tríada Losantos, Vidal y Moa, que se pasan el día hurgando en los basureros de sus mentes, intentando encontrar una nueva injuria con la que envenenar a los intelectos menos exigentes que, desgraciadamente, son muchos en nuestro país. Lo más deprimente es que parece que en España no se vendan más libros de Historia que los que recogen sus alucinaciones enfermizas en torno al tirano más cruel que ha habido en la historia española contemporánea. Una vez más hay que recordar aquello de que un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

Para más inri, incluso la propia Administración contrata de vez en cuando a estos “historietógrafos”, en palabras de Reig Tapia, nada menos que para formar a profesores de Enseñanza Secundaria de Geografía e Historia, Arte y Ciencias Sociales. Si alguien quiere horrorizarse del todo que pulse aquí para acceder a un resumen de las “innovadoras” teorías esgrimidas por Pío Moa en el curso “Cuestiones sobre la España de 1931 a 1939”, promovido por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. Como ejemplo, sobre el bombardeo de Guernica, afirma lo siguiente: “La causa de la devastación fue el bombardeo, pero su extensión se debió también a la deficiente actuación de los bomberos de Bilbao, que tardaron varias horas en llegar desde una distancia de 30 kilometros, y se volvieron a las tres de la noche, cuando los incendios proseguían”. Si es que ya se sabe: los trabajadores públicos son todos unos incompetentes. ¡Pobre Legión Cóndor! ¡Qué ridículo más espantoso! Además, el filántropo Franco prohibió expresamente el bombardeo porque estaba en contra de que se efectuaran sobre la población civil. ¡Manda huevos!, como diría uno de los innombrables.

En cualquier caso, la verdadera Historia está ahí, para quien quiera conocerla. Los crímenes del nazismo y del fascismo italiano ya fueron juzgados; curiosamente dos regímenes que apoyaron sin titubeos a los golpistas españoles. No faltan motivos para condenar a un régimen antidemocrático que tanto Naciones Unidas, el Consejo de Europa o el Parlamento Europeo, han tildado de criminal. Desde esas instancias se nos recuerda además la necesidad de derogar esa Ley de Amnistía y que asumamos que los crímenes contra la humanidad son imprescriptibles. Hasta tres veces ha amonestado la ONU a nuestro país por la dichosa Ley. Sin embargo, con lo que ha pasado con Garzón (que jamás ha despertado mis simpatías, sobre todo, por su afán de protagonismo), dudo mucho que el español deje de ser el último genocidio no reconocido del siglo XX. Spain is different y nuestra democracia también. Tenemos Guerra Civil para rato. Bonito legado.

Manel Fontdevila, Público, 13/04/10

Manel Fontdevila, Público,10/02/10

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues Pío Moa fundamenta sus teorías muy bien, y ustedes solo saben responder alborotándose y denigrando. Hay una diferencia inmensa entre leer a Moa y leer la demagogia de ustedes. Les recomiento "Nueva historia de España"

Anónimo dijo...

¡manda huevos!, cierto... ;-)

Pero ahora "este juez estrella con afán de protagonismo" está de camino a reforzar el derecho en la Corte Penal Internacional.

Prepárense, porque el afán de estrella y protagonismo de este hombre no tiene límites, y los tiñosos envidiosos con menos cualidades, menos entereza y menos valor, van a tener que seguirlo hasta el mismísimo Marte.

Garzón, el pueblo está contigo.

P.S.: Mientras comento,como tardo un rato,escucho a Wagner,aquí, más ababo, la Tannhausser overture, y mantengo en mente su maravilloso contenido sobre Friné.
De nuevo, felicidades por el blog.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Que yo sepa, quien escribe en este blog, ni es político, ni pretende ganarse el favor popular con halagos de ningún tipo. Con cuanta alegría se emplean términos de los que se desconoce el significado. Gracias por su recomendación, pero la Historia es una ciencia social seria. Particularmente, no tengo la más mínima intención de leer nada nuevo de estos revisionistas o, mejor dicho, negacionistas, cuyo único propósito es justificar determinadas posturas previas de manera totalmente sesgada, desechando aquellos datos que les resultan incómodos y llegando, incuso, a la falsificación. ¿Buena fundamentación de sus teorías? No me haga reír. Sus tesis van contra el más elemental sentido común: ni rigor, ni intención de buscar la verdad. Lo más gracioso es que se cree que está revolucionando la historiografía moderna mundial. “De la II Guerra Púnica al siglo XXI”, se subtitula esa “Nueva historia de España”. Pues nada, que la disfrute. Por mi parte prefiero seguir leyendo a Paul Preston, Ángel Viñas, Manuel Tuñón de Lara, Gabriel Jackson o Herbert R. Southworth; es decir, a historiadores de verdad.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Si es que lo dejan. El auténtico problema es el involucionismo que se está produciendo en la sociedad española, amparado por ciertos grupos mediáticos que van más allá del coqueteo con la ultraderecha. Pone los pelos de punta observar la alegría con la que han acogido éstos la suspensión de Garzón. El mismo Moa se lamenta hoy de que “mientras haya masas fanatizadas por una seudo historia del país, la batalla no habrá sido ganada”. Por eso, insta a esos “cientos de miles de personas preocupadas “por la deriva actual de la sociedad y la política españolas” que dejen de “permanecer callados y pasivos” y “actúen para ganar la opinión pública”. En fin, es lo que hay. Gracias por tus amables palabras.

Saludos.

Anónimo dijo...

FELICIDADES.
Como educador, aunque de otra disciplina, he llegado a tu blog vía google, buscando información sobre cine y filosofía...
Y me encuentro con esto, a seguir así, aunque cada vez nos lo pongan más difícil.
Con todo el respeto y admiración, sabiendo lo que cuesta llear a nuestros alumnos y ayudar a construir esos ciudadanos del futuro con espíritu crítico etc etc.
GRACIAS

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Gracias a ti por tus amables palabras. Son todo un estímulo para seguir intentando hacer de la filosofía algo más cercano a todos nosotros, en especial, a esos "ciudadanos del futuro", como tan bien dices.

Saludos.

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