jueves, 13 de mayo de 2010

Cisnes negros y pavos inductivistas

Pirámide del capitalismo, fuente

“No se deben socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Cualquier cosa que necesite ser rescatada, debe ser nacionalizada. Cualquier cosa que no necesite un rescate debe ser libre, pequeña y capaz de soportar riesgos. Hemos conseguido combinar lo peor del capitalismo y lo peor del socialismo. En Francia, en los ochenta, los socialistas tomaron los bancos. En EEUU, en la primera década del 2000, los bancos tomaron el Gobierno. Es surrealista. (…)

Hacer la tortilla una vez que el huevo esté roto. Finalmente, la crisis no puede arreglarse con pequeñas reparaciones, no más de lo que un barco con el casco roto puede arreglarse con pequeños parches. Necesitamos reconstruir el casco con nuevos y materiales más fuertes; debemos rehacer el sistema antes de que el sistema se rehaga a sí mismo. Debemos ir al capitalismo 2.0 de forma voluntaria, permitiendo que lo que debe romperse se rompa sólo, convirtiendo deuda en acciones, marginando al establishment de la economía y las escuelas de negocios, liquidando el premio Nobel de Economía, prohibiendo las compras apalancadas de compañías (leveraged buy outs), poniendo a los banqueros a hacer lo que debería ser su trabajo, recuperando los bonus de aquellos que nos han llevado donde estamos, y enseñando a la gente a navegar en un mundo con menos certezas.

Entonces veremos que nuestra vida ecológica se acerca a nuestro entorno biológico: compañías más pequeñas, una ecología más diversa y no apalancamiento. Un mundo en el que los emprendedores, no los banqueros, asumen los riesgos y en que las compañías nacen y mueren todos los días sin necesidad de ser noticia.

En otras palabras, un lugar más resistente a los cisnes negros.”

Nicholas Taleb, Financial Times, 08-04-2009, Diez mandamientos para evitar otro “cisne negro”

Socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. No se puede domesticar el capitalismo. El estado del bienestar nunca ha dejado de ser un espejismo. Ya lo dijo Marx en El Manifiesto del Partido Comunista: “Hoy, el Poder público viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”. Y es que no hay reforma posible: la soberanía no reside en el Parlamento, sino en los mercados. Así, la única manera de hacerle frente a este “cisne negro”, la crisis, es asumir los dictados de quienes lo han provocado: que la crisis la paguen los de siempre. Pensionistas, dependientes y funcionarios, en “un esfuerzo colectivo, equitativo y justificado”, han de costear la voracidad sin límites del sector financiero.

Al Gobierno le ha pasado lo que al “pavo de Russell”: siempre hay que estar prevenido ante lo que, en principio, es improbable. De esta manera, tras varios años observando que un modelo de crecimiento, por definición insostenible, era más que suficiente para mantener el nivel de bienestar, de repente llegó el imprevisto día de “Acción de Gracias” y todo el castillo de naipes se vino abajo. Consecuencias: todo un ejército de parados menesterosos y sin formación, y parálisis absoluta de la clase política, incapaz de salir de su inercia y de hacer frente a cualquier hecho que se presente de "improviso".

En este contexto, podemos adoptar la metáfora del “cisne negro” del profesor Nassim Nicholas Taleb, ensayista de éxito y ex bróker bursátil, inspirada en la crítica a la inducción que realizara Hume. Para un europeo todos los cisnes son blancos, pero existen cisnes negros en Australia, lo que supone una rareza imprevisible para quien no haya ido nunca a ese continente. De ahí que defina como “cisne negro” a todo hecho fortuito que cumpla con estos requisitos: gran repercusión, dificultad de predicción y efecto sorpresa. La existencia de estos “cisnes negros” son los que determinan el devenir de la historia e imposibilita conocer de antemano el futuro basándonos en la experiencia anterior. Quizá por eso historiadores y economistas estén cualificados para explicar las causas de una crisis, pero sean incapaces de anticiparlas. Pero lo que sí deben hacer los políticos es recuperar el viejo criterio de redistribución de la riqueza y hacer algo más que recomponer este cisne a base de tijeretazos al gasto público. Sólo así se podrá estar preparado para hacer frente a los futuros “cisnes negros”.

Os dejo un vídeo en el que Eduard Punset nos explica de forma magnífica este concepto de “cisne negro” que Taleb desarrolló en su libro El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable.



Vergara, Público, 13-05-2010

2 comentarios:

ADRI dijo...

Es muy interesante la idea del Cisne negro, yo incluso compararía el mundo con una partida de poker, hace unos años todos ganaban a base de faroles, ahora que nos toca enseñar las cartas, descubrimos la mona que había debajo de la seda. jeje. El constructor y su ferrari vuelven a ser un gañán con su borrica.(Caso Trampolín Hills)

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Totalmente de acuerdo. A todos los Antonio Martínez y a quienes los promocionan (Ayuntamiento de Campos del Río, por ejemplo), les podríamos aplicarles otro “mandamiento” de Taleb: “La gente que ha conducido a ciegas un bus escolar (y ha tenido un accidente) nunca debería volver a conducir otro autobús. El establishment económico (universidades, reguladores, banqueros centrales, miembros de gobiernos, varias organizaciones repletas de economistas) han perdido su legitimidad tras el fiasco del sistema. Es irresponsable y estúpido volver a confiar en la habilidad de estos expertos para sacarnos del problema. En su lugar, debemos buscar gente inteligente con las manos limpias”.

Saludos.

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