jueves, 29 de abril de 2010

Sin escrúpulos

Chris Ware, Portada para la revista Fortune


“…Usted es un viejo que sólo piensa en términos de pueblos y naciones. No existen naciones, no existen pueblos. No hay rusos, no hay árabes, no existen terceros mundos, ni Occidente. Existe únicamente un gran sistema de sistemas, un vasto y salvaje entretejido, intercalado, multivariable, multinacional dominio de dólares, petrodólares, electrodólares, multidólares, marcos, yenes, libras, francos, y rublos. Es el sistema internacional monetario que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese es el orden natural de las cosas hoy en día. Esa es la estructura atómica, subatómica y universal que configuran las cosas de hoy día. Y Usted se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la naturaleza, y Usted debe repararlo… ¿Me entiende Usted señor Beale?...

Usted aparece en su pequeña pantalla de 21 pulgadas y grita sobre América y la democracia. No existe América, no existe la democracia, sólo existe la IBM, la ITT, la Dow, la ATIT, la Exxon, etc. Esas son las naciones del mundo hoy día... ¿De qué hablan los rusos en sus Consejos de Estado?... ¿De Carlos Marx?...No, de sistemas de programación lineal, de teorías sobre estadísticas de problemas económicos y computan costos de sus transacciones e inversiones como hacemos nosotros. Ya no vivimos en un mundo de naciones, de ideologías Sr. Beale. El mundo es un colegio de corporaciones inexorablemente dirigidos por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo es un negocio Sr. Beale. Lo ha sido desde que el hombre salió arrastrándose desde el barro, y nuestros hijos vivirán Sr. Beale para ver eso. Un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, presión ni brutalidad. Una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común, en la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones, con la que se le cubrirántodas las necesidades, se les moderarán todas las ansiedades y les divertirán para que no se aburran. Y yo le he elegido a Ud. Sr. Beale para predicar este evangelio”.

Sidney Lumet, Network: un mundo implacable

Resulta increíble que este famoso discurso de la imprescindible Network: un mundo implacable, de Sidney Lumet, no haya perdido ni un ápice de vigencia en nuestros días. Afirma hoy Maruja Torres en El País, a propósito de la satírica portada que para la revista Fortune realizó Chris Ware y que ésta no se atrevió a publicar, lo siguiente: “Una obra de arte, ese retrato del capitalismo digno de un Bosco de hoy, que no cree en el castigo de los culpables y al que sólo le cabe mostrarlos en su refocilamiento bestial. Como nuestro Roto hace día tras día, mosaico a mosaico, pero por una vez saliendo de las propias entrañas del sistema. La ruina de países enteros que estos días contemplamos como si tal cosa se debe a personas con nombres y apellidos. Desfilan por los papeles, embusteros, sonrientes, cínicos. Convencidos de que aunque el mundo se hunda a ellos siempre les quedarán sus paraísos fiscales. Ninguno de esos canallas va a pegarse un tiro en la sien, ni que sea por esteticismo decadente. Ahí están, en la terraza del dibujo de Chris Ware, disfrutando”.

¿Qué tipo de democracia es ésta, que permite que ciertas agencias de calificación de riesgos se dediquen a expandir el miedo por los mercados internacionales? Y ya sabemos cuáles van ser las consecuencias: la liquidación definitiva del Estado del bienestar, tocado seriamente desde hace algunos lustros. El mercado manda y, eternamente asustado por las posibles pérdidas de sus inversiones, no para de bramar por una reforma del “inflexible mercado de trabajo”. “Sin vergüenza”, titula Maruja Torres su artículo. Y “Sin escrúpulos”, se podría añadir. Parece mentira que sea Standard & Poor’s, la “muy reputada” agencia de calificación que concedía al banco de inversión Lehman Brothers la máxima solvencia a cinco días de su quiebra, la que decida hundir, sin que nadie le replique, a países enteros. ¡Qué asco! Tiene razón el Sr. Yentzen, el director de la cadena de televisión de la película de Lumet: no existe la democracia, sólo existen el mercado y la voracidad de sus especuladores.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro que nosotros, individuos de a pié, podríamos dejar de comprar ciertas cosas o de endeudaurnos con usureros. O de hacer tratos con inmorales.
Bien visto, si la mayoría de nosotros retira el pequeño capital del mes a mes, el mundo se viene abajo. Yo hace tiempo vengo planteándome poner el mes a mes en otra parte. En un calcetín, debajo la cama, crear una coorporativa bancaria con pelos y señales,donde cada cual gane según su porcentaje de aporte, Donde la renta de deuda no sea mayor al porcentaje de ganancia.
Bien visto, si la mayoría de nosotros deja de ser consumidor voraz, el capitalismo se viene abajo.

Pero nos han convencido que nuestro ego, enorme ego, depende del coche, de la instalación de música, de la tenencia o no del último modelo de televisión "flat", de un viaje alrededor del mundo y un par de fotos con los que huevonear en flickr, y en esa fachada de esa casa última, de diseño, que nunca alcanzará la intimidad de la pobre casa de nuestra abuela, que tenía más alma que todos nosotros juntos.
Todos, inclusivamente todos, hemos de cagarnos un pedo más grande que el culo. Pero comprendan, con un pedo tal, el culo no tiene más que reventar.

Yo abogo por la banca islámica:

http://www.enllave.es/actualidad/noticias/2009/05/14/la-banca-islamica-un-contrapunto-en-la-crisis-mundial/

Enorme blog. Imposible aprender todo en una sóla noche. Pero a eso ando.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Decía ayer Maruja Torres que vivimos en un "neofeudalismo financiero que nos ha convertido en nuevos siervos de la gleba, esclavizados por el consumo y conducidos por despiadados capataces rotatorios". Cuanta razón tiene. Desconozco los principios de la Banca islámica. Tendré que documentarme. Gracias por la información.

Saludos.

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