viernes, 16 de abril de 2010

La Tarasca y “Los Siete Pecados Capitales”

declemente, La Tarasca

“Ahora es necesario enumerar los siete pecados capitales mortales, a saber, los pecados capitales.

Todos corren en la misma traílla, aunque de modos diversos. Se les llama capitales, pues son la fuente y el origen de todos los otros pecados. La soberbia, u orgullo, es la raíz de estos siete pecados, pues de él se originan todos los males. De esta raíz brotan diversas ramas, como la ira, envidia, pereza u holgazanería, avaricia o codicia (para que todos lo entiendan), glotonería y lujuria. Y cada uno de estos pecados capitales posee ramas y ramificaciones, tal como se desarrollará en los apartados siguientes.

Y aunque nadie puede contar exhaustivamente el número de brotes y los perjuicios derivados del orgullo, con todo, voy a enumerar algunos de ellos, tal como bien veréis. Son: la desobediencia, vanidad, hipocresía, desprecio, arrogancia, descaro, jactancia de corazón, insolencia, altivez, impaciencia, contumacia, presunción, irreverencia, pertinacia, vanagloria, y otras muchas ramificaciones que no puedo mencionar. (…)

Se da, con todo, una clase particular de soberbia: la de quien espera ser saludado antes de que él lo haga, aunque uno sea acaso menos digno que el otro; y también pretende o ansía sentarse, o preceder en las comitivas a los demás, o ser el primero en dar el beso de la paz en la misa, o ser incensado, o llevar la ofrenda antes que el prójimo, y cosas por el estilo a las que no tiene derecho; en una palabra, su corazón y su propósito están totalmente imbuidos por el deseo de ser honrados y glorificados ante los demás.”

Geoffrey Chaucer, Cuentos de Canterbury

La Tarasca es una figura monstruosa, sobre la que va una imagen femenina, que forma parte de la procesión del Corpus Christi en algunas ciudades. Parece ser que esta extraña iconografía proviene del sur de Francia, concretamente de Tarascón, Provenza, donde existía la leyenda de una horrenda criatura que arrasaba todo cuanto se colocaba a su alcance, sin que se pudiera hacer nada por evitarlo. Según leemos en Wikipedia: “Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias, y volvió a la ciudad con la bestia así domada. Los habitantes aterrorizados atacaron a la criatura al caer la noche, que murió allí mismo sin ofrecer resistencia. Entonces Santa Marta predicó un sermón a la gente y convirtió a muchos de ellos al cristianismo”.

La fotografía de arriba muestra una recreación de una tarasca granadina del siglo XVIII, que tuve la ocasión de ver esta Semana Santa en la Real Colegiata de Santa María La Mayor de Antequera. En esta ocasión, el monstruo tiene la forma de una sierpe con siete cabezas que representan a los siete pecados capitales. Éstos han sido una gran fuente de inspiración para escritores, artistas y músicos. Ahí tenemos estos Cuentos de Canterbury o La Divina Comedia de Dante, por ejemplo, sin olvidarnos de las pinturas de El Bosco o de la ópera-ballet de Kurt Weill, con textos de Bertolt Brecht, Los siete pecados capitales (Die sieben Todsünden).

La obra de Weill nos cuenta la historia de un personaje escindido en Anna I (la cantante), que representa el “yo” racional, y Anna II (la bailarina), el “yo” instintivo, en una lucha interna por acumular el dinero suficiente para construir una casa para su familia en Lousiana. Ambas emprenden un viaje por siete ciudades, donde se tendrán que enfrentar a cada uno de los siete pecados y sólo serán vencidos una vez reprimidos los deseos de Anna II. No se trata de una lectura tradicional de los siete pecados capitales, sino de todo lo contrario: los pecados de la sociedad burguesa consisten en hacer cosas sin obtener beneficio alguno. Una vez aceptadas estas reglas de juego y vencidos todos los escrúpulos morales, se podrá conseguir el “sueño” de una casa en Luisiana.

Os dejo con dos cuadros de esta magnífica muestra de “música degenerada”. Se trata del Prólogo y de la Soberbia, en interpretación de Teresa Stratas (Anna I) y Nora Kimball (Anna II), con la Orquesta de la Ópera de Lyon, bajo la dirección de Kent Nagano. Guten Appetit!




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy leyendo la obra cumbre,o al menos la más conocida,del escritor argentino Manuel Mujica Láinez,y en la misma aparece mencionada someramente la "tarasca".Como no conocía nada sobre esta criatura mitológica,me puse a buscar en la red.Gracias por tu información.A propósito,el libro de Mujica Láinez se llama "Bomarzo".Saludos

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Gran libro de un no menos grande escritor. Espero que disfrutes tanto como lo hice yo de los avatares de Pier Francesco Orsini. Muy recomendables también El Escarabajo y El Unicornio.

Saludos.

Publicar un comentario

En “Angelus Novus” cualquier opinión, sugerencia o comentario serán muy bien acogidos. No serán publicados, sin embargo, los mensajes injuriosos, discriminatorios o con un lenguaje inapropiado.

¡Muchas gracias!

Ir Arriba