sábado, 6 de marzo de 2010

Elegir lo peor

El Roto, El País, 6/3/2010

"Los socialistas de González hicieron un buen trabajo domesticando a los militares tras el 23-F. No era un trabajo fácil limpiar la mugre de aquel Ejército. Me acuerdo de mis superiores en la mili allá por el 81, y no se parecen en nada a los militares que ahora se marchan al extranjero en misiones de guerra encubierta. España ha cambiado mucho desde entonces. Tanto que hoy quienes dan miedo ya no son los generales, sino los jueces del Supremo y los miembros del CGPJ. Esa astracanada casposa de los Valera y Robles contra Garzón o el mercadeo de puestos judiciales indican que la transición todavía está por hacerse en la judicatura.

Los usos democráticos tampoco han calado en la CEOE, dirigida hoy por un presunto y sus secuaces. Proponer la esclavitud como medida para salir de la crisis revela su catadura moral, indica una alarmante indigencia intelectual y pone en evidencia una tosca preparación técnica que no ve más allá del beneficio a corto plazo. Pero, ojo, la zafiedad nunca ha estado reñida con la astucia. Estos tíos son unos zorros. Han conseguido convencernos de que los culpables de la crisis económica somos los asalariados de clase media. Han conseguido que veamos razonable la jubilación a los 67 y las nuevas reglas de cómputo para las pensiones. Y esto es sólo el principio. Lo del contrato basura para los jóvenes no ha sido ninguna ocurrencia. Ha sido una manera de señalar el terreno de juego. Lo sueltan y si cuela, cuela. Y sí no, dan un pasito para atrás. Pero la agenda queda marcada: reinvertir sus beneficios o reducir sus márgenes son temas que no están en el orden del día. En adelante aquí se hablará sólo de si conviene o no que los jóvenes esclavos lleven cadenas."

Antonio Orejudo, Público, 6/3/2010

Después de todo, parece que Arturo Pérez Reverte tiene razón: "España es un país inculto, es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto". Somos ignorantes hasta el extremo de cargarnos la democracia: “en cuanto se empieza a perfilar una España distinta, esa España que empieza a ser posible, la destruyen los mismos españoles: la arrogancia de unos y el fanatismo de los otros", señala a continuación el escritor. Desde luego, algunas noticias de la actualidad parecen confirmar estas palabras. El franquismo no se toca; la corrupción política, tampoco. La justicia al servicio de la inmunidad de los presuntos delincuentes y de la desmemoria. ¡Qué vergüenza! Y qué miedo, como dice Antonio Orejudo hoy en Público. El Estado social de derecho, ese hijo de la Ilustración, está haciendo aguas por todas partes. Y es que, para los guardianes de las esencias patrias y defensores de las Santas Tradiciones, aunque digan lo contrario, siempre han recelado de este poderoso instrumento legal que se basa en el respeto absoluto del ser humano y del orden público.

Como señala también Orejudo, la CEOE también se ha erigido en defensora de los valores de siempre, los de la gente “de bien”, relegando al olvido dos siglos de conquistas sociales. En un alarde de cinismo, su “selectiva” amnesia le ha hecho ignorar que la esclavitud no está recogida en la Constitución. Sin embargo, siempre habrá quien apoye estas iniciativas: nunca falta gente ignorante y zafia que reciba toda esta farfolla teórica, que nos conduciría a la época de Dickens, al grito de ¡Vivan las cadenas!, como le gritaron los madrileños a Fernando VII, poco amigo de veleidades liberales y de reformas ilustradas y progresistas. Pero lo triste es que la única reacción que suscitaría hoy por hoy la implantación de tales medidas sería la de crear algún grupo en Facebook. La conversión definitiva del ciudadano en consumidor satisfecho ha estrangulado cualquier atisbo de rebelión social.


Y para cerrar el esperpento nacional, la declaración, por parte de algunas Comunidades Autónomas, de la “fiesta” de los toros como “bien de interés cultural”, motivada por oscuras razones políticas que nada tienen que ver con la paz social. "Video meliora proboque, deteriora sequor" ("Veo lo mejor y lo apruebo, pero elijo lo peor"), que decía Agustín de Hipona.


Miguel brieva

Forges, El País, 4/3/2010

4 comentarios:

verónica dijo...

Es indignante, vergonzoso, me hierve la sangre.. pero qué puedo hacer a parte de esperarme cuatro años para votar? aparte de dejar comentarios en todas las noticias que me indignan? a parte de hacerme miembro de un grupo de facebook? y cuando llegen las elecciones ¿a quien voto? el otro día hubo una manifestación en logroño contra el concierto en el bachillerato y al gobierno autonómico sólo se le ocurre decir que es una manifestación política... dejando a un lado que "política" no debería ser un insulto, no lo era, sólo era una manif.a favor de la enseñanza pública, si resulta que los del pp están todos a favor de la privada,pues vale; y no te lo pierdas, los del psoe votaron a favor, es decir, de dar dinero a los curas y a los más pudientes... aunque ahora quieren echarse atrás...qué se puede hacer? el voto es inútil, las manifestaciones son inútiles...realmente esto no parece una democracia...

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Desgraciadamente, Verónica, tienes toda la razón: ni esto es una democracia, ni se puede hacer nada, salvo mudarnos a otro planeta donde realmente sí haya vida inteligente. Además, ambos vivimos en Comunidades insignificantes (al ser uniprovinciales), donde cualquier atisbo de sentido común es cortado por lo sano. Orar y embestir. Poco ha cambiado la cosa desde los tiempos de Antonio Machado. Me molesta sobremanera que la única forma de reaccionar contra el sonrojo que produce la actualidad sea lo de protestar en la Red. Y yo soy el primero que lo hace. El hecho de escribir cosas como esta en un blog que en principio es de recursos didácticos, así lo prueba. Nos metemos con Berlusconi, pero ¿quiénes somos nosotros para criticar a los demás con lo que tenemos en casa? En mi centro todavía hay un crucifijo presidiendo la sala de profesores. Algunos comentarios que se escuchan son como para salir corriendo, por ejemplo, que menos mal que tenemos una boyante economía sumergida y que hay que estar agradecidos. Estos agudos comentarios son proferidos por gente que se dedica a formar a adolescentes. ¿Qué se puede esperar? Lo que tú dices: indignante y vergonzoso.

ADRI dijo...

Hola José Ángel, me alegro de ver que sigues ahí al pie del cañón, como siempre. La verdad que la actualidad nacional bien podría ser el guión de una película, nadie es quien dice ser y todos intentando engañarse entre sí, da gusto ver la seriedad con la que se juega con nuestro futuro.
Bueno, espero que todo te vaya bien, yo la verdad que llevo un curso que no tengo tiempo ni para respirar jeje. Saludos.
P.D. Éxale un ojo a este enlace.
http://www.mimesacojea.com/2010/02/la-politica-en-espana.html

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Hola, Adrián. ¿Cómo va todo, aparte del curso? Mi añito ciezano también está siendo fino. Me alegro mucho de verte por aquí. Acabo de visitar la página del enlace que recomiendas y la verdad es que parece la única salida “digna” que tenemos: el humor. Hace poco, Javier Marías decía que cada vez que veía a Esperanza Aguirre rodeada de acólitos varios le recordaba a “La escopeta nacional”, la genial película de Berlanga. Era una forma de reírse de las casposas clases dirigentes españolas por su brutalidad, su tosquedad y su ignorancia. Pero este espectáculo de políticos, jueces, periodistas, clérigos y empresarios, liados siempre a cabezazos (a lo mejor por eso les gustan tanto los toros), es una mala película que sólo le hace gracia a los espectadores más idiotas.

Un fuerte saludo.

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