martes, 16 de febrero de 2010

Materiales sobre Hume y el empirismo

James Gillray, Partida de billar

EL EMPIRISTA Y LAS OVEJAS

En el siglo XVIII, David Hume defendió el empirismo radical (la doctrina que afirma que sólo es fiable la información que nos llega a través de los sentidos), pero propuso corregirlo en la vida ordinaria con una buena dosis de sentido común, lo cual, a buen seguro, le evitó hacer el ridículo en más de una ocasión, a diferencia del protagonista del siguiente chiste, ya clásico:

Un empirista visitaba una granja en compañía de unos amigos, cuando uno de ellos, al ver un rebaño de ovejas sin lana, comentó:

− Se ve que las ovejas están recién esquiladas.

Y el empirista, fiel a sus principios metodológicos, puntualizó:

− De este lado parece que sí.

Cuenta James Boswell que Samuel Johnson no tenía un buen concepto de los filósofos renovadores como Hume. De ellos decía que eran incapaces de extraer más leche de la vaca de la verdad y que por eso habían decidido ordeñar al toro.

Pedro González Calero, Filosofía para bufones

La principal reacción que surgió contra el Racionalismo filosófico se conoce con el nombre de “Empirismo”. Dicha reacción no se hizo esperar y los pensadores británicos se enfrentaron al menosprecio de la experiencia como fuente de conocimiento que los racionalistas continentales exhibían, al sostener que el único conocimiento fiable era el que provenía del uso de la razón. Para los empiristas, en cambio, el conocimiento de la realidad sólo puede proceder de los sentidos. Son también idealistas: es la mente humana la que organiza esa información recibida por los sentidos, poniéndola en contacto con otros contenidos de la misma. No obstante, la fuente primigenia de nuestros conocimientos es la experiencia sensible. Ya existía una tradición ciertamente empirista en las Islas, como podemos observar, por ejemplo, en Ockham o Bacon; pero desde la nueva perspectiva filosófica que marcó el nacimiento de la filosofía moderna, la cultura anglosajona no la abandonará nunca. Empirismo, liberalismo y emotivismo serán sus señas de identidad.

Dejamos, pues, el Barroco y nos internamos en la Ilustración. Ahora nos toca estudiar la otra rama del idealismo moderno: el empirismo, cuyo máximo exponente es Hume. Ambas corrientes, racionalismo y empirismo convergerán en Kant, el filósofo más importante del siglo XVIII. Aunque pasaremos de “puntillas” por esta crucial corriente del pensamiento europeo, un acercamiento al empirismo es necesario para entender al filósofo alemán, que se refería a Hume como a quien le despertó de su "sueño dogmático". Por todo esto, aunque veremos en forma esquemática las principales aportaciones de los empiristas al desarrollo del saber occidental, os dejo algunos materiales más abajo para que ampliéis la información que os facilitaré en clase. ¡No seáis perezosos!


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