martes, 5 de enero de 2010

Regalo de "Reyes"

"Y ahora, por cierto, han pasado ya seis años... Nunca había contado esta historia. Los camaradas que me encontraron se alegraron de volver a verme vivo. Estaba triste, pero les decía: "Es la fatiga..."

Ahora me he consolado un poco. Es decir... no del todo. Pero sé que verdaderamente se volvió a su planeta, pues, al nacer el día, no encontré su cuerpo. Y no era un cuerpo tan pesado... Y por la noche me gusta oír las estrellas. Son como quinientos millones de cascabeles...

Pero he aquí que pasa algo extraordinario. Me olvidé de agregar la correa de cuero al bozal que dibujé para el principito. No habrá podido colocárselo nunca. Y me pregunto: "¿Qué habrá pasado en el planeta? Quizá el cordero comió a la flor..."


A veces me digo "¡Claro que no! El principito encierra todas las noches a la flor bajo un globo de vidrio y vigila bien a su cordero..." Entonces me siento feliz. Y todas las estrellas ríen dulcemente.

A veces me digo: "De vez en cuando uno se distrae ¡Y es suficiente! Una noche el principito olvidó el globo de vidrio o el cordero salió silenciosamente durante la noche..." ¡Entonces los cascabeles se convierten en lágrimas!...

Es un gran misterio. Para vosotros, que también amáis al principito, como para mí, nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos ha comido, sí o no, a una rosa...


Mirad al cielo. Preguntad: ¿El cordero, sí o no, ha comido a la flor? Y verán como todo cambia…

¡Y ninguna persona grande comprenderá jamás que tenga tanta importancia!

Este es, para mí, el más bello y más triste paisaje del mundo. Es el mismo paisaje de la página precedente, pero lo he dibujado una vez más para mostrároslo bien. Aquí fue donde el principito apareció en la Tierra, y luego desapareció.


Miren atentamente este paisaje a fin de estar seguros de que lo reconocerían, si viajáis un día por el África, en el desierto. Y si llegáis a pasar por allí, os suplico: no os apresuréis; esperad un momento, exactamente debajo de la estrella. Si entonces un niño llega hacia vosotros, si ríe, si tiene cabellos de oro, si no responde cuando se le interroga, adivinaréis quién es. ¡Sed amables entonces! No me dejéis tan triste. Escribidme enseguida, decidme que el principito ha vuelto...
"

Antonie de Saint-Exupéry, El Principito

“He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. ¿Quién no ha leído El Principito alguna vez? ¿Quién no conserva en su memoria al pequeño planeta B-612, con sus volcanes y su caprichosa rosa, amenazado continuamente por los árboles baobab? Si todavía no habéis encontrado algo especial para regalar en estos días, os recomiendo una nueva edición del clásico de Antonie de Saint-Exupéry, en versión pop-up, editado por Salamandra. Es una auténtica maravilla. Las acuarelas que acompañan al periplo planetario de este niño viajero y preguntón han sido puestas en movimiento por los grafistas de Associeés réunis, realizando un magnífico trabajo sobre este libro “infantil” que, sin embargo, nunca ha dejado de fascinar a los adultos.

Ni qué decir tiene que escribo esto porque me lo acaban de regalar a mí y he disfrutado como un niño. Además, siempre me han gustado los cuentos, como ya ha quedado de manifiesto en alguna otra ocasión. Sin embargo, ninguno me ha gustado tanto como la Ondina del Barón de la Motte-Fouqué (lo podéis descargar pulsando aquí) o La mujer sin sombra de Hugo von Hofmannsthal. Son narraciones cuya trama se desenvuelve en ambientes mitológicos y oníricos, con un cierto carácter trágico y con más densidad, pero que tienen en común con El Principito el conducir al lector a una particular interpretación del mundo y de las relaciones humanas.

Os dejo un vídeo que muestra cómo es esta joya bibliográfica que no os debéis perder, aunque, como siempre, El Principito no dejará de ser para algunos un relato cursi, cargante e insufrible. Peor para ellos.

4 comentarios:

Dn. dijo...

El principito....

Lo conocí casi por casualidad hace un par de años, lo devoré un par de veces y me encantó.

Animo a todos a su lectura, junto con Juan Salvador Gaviota, son dos libros que te ayudan a plantear prioridades en tu vida.

Son cuentos maravillosos, llenos de fantasía pero a la vez de la mas verdadera realidad.

"Sólo se ve con el corazón"

Un abrazo.

Dn.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Vaya Dn., ¿cómo no te iba a gustar a ti ese canto a la amistad que es El Principito? Lo celebro. Atrévete con “Ondina”, ya verás como también te apasiona. Desde luego, los consejos del zorro son los mejores. Ojalá que todos tomemos nota.

Un abrazo.

Dn. dijo...

JAJAJA, es cierto, considero la amistad uno de los dones más bonitos y necesarios en la vida.

En cuanto al libro, no he podido evitar "pasar" esta tarde de las tareas y volver al desierto con este pequeño y extraño ser.

"Era un mercader de píldoras especiales que aplacan la sed. Se toma una por semana y ya no se siente necesidad de beber.

¿Por que vendes eso?- Dijo el principito.

Es una gran economía de tiempo- Dijo el mercader- Los expertos han hecho calculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.

-¿Y que se hace con esos cincuenta y tres minutos?

- Se hace lo que se quiere....

Yo- Dijo el principito- si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría tranquilamente hacia una fuente..."

Me encanta ese capítulo del libro. En la actualidad hemos dejado de lado lo verdaderamente importante para dar prioridad a otros "valores" y acciones que nos ocupan todo el tiempo.

A mí me gustaría de vez en cuando caminar tranquilamente hacia una fuente.

Ya vuelvo a mis obligaciones jaja.

Un fuerte abrazo.

Dn.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Alguien dijo que aburrirse es como besar a la muerte. Y la gente se aburre mucho: por eso no sabe valorar el tiempo y, por tanto, nada tiene que contar. Caminar ociosamente hacia la fuente es un buen remedio para no sucumbir a la fugacidad del tiempo. También el deambular sin más, carente de todo rumbo. Como decía Baudelaire, “El enamorado de la vida universal entra en la multitud como en un inmenso depósito de electricidad. Es un yo insaciable del no yo, que a cada instante, lo restituye y lo expresa en imágenes más vivas que la vida misma, siempre inestable y fugitiva.”

Saludos.

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