miércoles, 27 de enero de 2010

Materiales sobre Auschwitz



“Nos pasamos tiempo y tiempo en este mundo arrastrándonos como orugas, a la espera de la mariposa espléndida y diáfana que llevamos dentro. Y, luego, el tiempo pasa, la ninfosis no llega, seguimos siendo larvas; comprobación desalentadora; ¿cómo manejarla? Por supuesto siempre queda la opción del suicidio. Pero, a decir verdad, el suicidio no me tienta gran cosa. (…)

La conclusión de todo esto, si me permitís otra cita, la última, lo prometo, es como tan bien decía Sófocles: Lo que debes preferir a todo lo demás es no haber nacido. Por lo demás, Schopenhauer escribía más o menos lo mismo: Más valdría que no hubiese nada. Como hay más dolor que placer en la tierra, cualquier satisfacción no es sino transitoria, y crea nuevos deseos y nuevas desesperaciones, y la agonía del animal devorado es mayor que el placer del que devora. Sí, ya sé, son dos citas, pero tratan de la misma idea: en verdad que vivimos en el peor de los mundos posibles. Por supuesto, ya se ha acabado la guerra. Y, además, hemos aprendido la lección; no volverá a suceder. Pero ¿estáis completamente seguros de que no volverá a suceder? ¿Estáis tan siquiera seguros de que se haya acabado la guerra?”

Jonathan Littlell, Las Benévolas

Desgraciadamente, el día que conmemoramos hoy poco tiene que ver con el mensaje optimista y esperanzado que desprendía el corto comentado el pasado lunes: El circo de la mariposa. Hoy, en el sexagésimo quinto aniversario de la liberación de Auschwitz, lo que corresponde es hacer presente la memoria de las víctimas del Holocausto, algo que jamás debe caer en el olvido, más allá de la efeméride. Y es irremediable no compartir la terrible visión que de la condición humana tiene el despiadado y sombrío Maximiliene Aue, el protagonista de esa magna novela de nuestro tiempo que es Las Benévolas, de Jonathan Littlell. No, el ser humano alberga pocas mariposas en su interior.

Auschwitz fue el producto de una sociedad moderna y racional que se produjo en un momento culminante de la cultura y de la civilización y, por esta razón, es un problema que nos atañe a todos nosotros y del que todos somos responsables, en mayor o menor medida. Por eso, es una verdadera exigencia ética evitar que algo así se pueda volver a producir. Como dice Tzvetan Todorov en Los abusos de la memoria, “aquellos que, de una manera u otra manera, conocen el horror del pasado tienen el deber de alzar su voz contra cualquier otro horror del presente que se produzca a varios cientos de kilómetros o tan sólo a algunas decenas de metros de sus casas. Actuando así, en lugar de permanecer prisioneros del pasado, lo habrán puesto al servicio del presente, así como la memoria -y el olvido- deben ponerse al servicio de la justicia”.

Os dejo una recopilación de ensayos sobre diferentes aspectos del Holocausto, pertenecientes a la monumental Carpeta Memoria/s de Auschwitz, editados por Shangri-la ediciones. En ellos se encuentran reflexiones sobre cómo el cine, la literatura, la filosofía o el cómic se han acercado a esta vergüenza de la humanidad, en un necesario ejercicio de memoria histórica. Dejo también uno de los mejores documentales que hay sobre el Holocausto: Auschwitz: The Nazis & The Final Solution (Auschwitz: los nazis y la Solución Final), realizado por la BBC y que consta de seis partes. Según la cadena británica, se decidieron realizar el documental debido al amplio desconocimiento que sobre el Holocausto tenía la ciudadanía. Viene acompañado de un texto que ofrece más detalles sobre el contenido y la producción del documental. Lo podéis descargar aquí (está en inglés).

Espero que estos materiales sirvan de llamada de atención sobre el peligro que entraña el olvido de estos pasados tan oscuros. Como dice Reyes Mate, a propósito de una pintura de Sofía Gandarias que representa a Primo Levi envuelto en una tela de araña, “si eso ocurriera quedaríamos a merced del panóptico nazi que disputa a la mirada de Levi la iluminación del campo de visión. O vemos el mundo con los ojos del testigo o con los del verdugo. La tela de araña que ensombrece la mirada penetrante de Primo Levi es un aviso del olvido que amenaza incluso a nuestra forma de recordar”.

  1. Roberto Amaba, El maquinista de Treblinka
  2. Óscar Brox, Jean Amery. Reflexiones sobre la vida dañada
  3. Pablo Ferrando García, Imágenes pese a todo. Memoria visual del Holocausto de George Didi-Huberman
  4. Vicente Sánchez-Biosca, Equívocas sombras. La obstinada actualidad de Auschwitz
  5. Roberto Amaba, Shoah. Lenguaje / Historia / Imágenes
  6. Max Caution, Todos los caminos llevan a Auschwitz (La literatura después del fin de la literatura)
  7. Camila Loew, Charlotte Delbo: La puesta en escena de la memoria
  8. Juan Miguel Ariño, Las Benévolas
  9. María Jesús Aguirre, Sobre Vasili Grossman y Vida y destino
  10. Arturo Lozano Aguilar, Nuit et brouillard. De la Historia a la memoria
  11. Cristina Álvarez, La pasajera (Pasazerka, 1963, Andrzej Munk / Witold Lesiewicz)
  12. Nacho Cagiga, Lejos de Auschwitz (Hitler, de Hans Jürgen Syberberg)
  13. Carlos Segura, Una panorámica es una cuestión de moral
  14. Aaron Rodríguez, Nuevas representaciones del Holocausto: La banalidad de la representación
  15. Carlos Tejeda, Parábola sobre la desorientación (Paisaje después de la batalla, Andrzej Wajda, 1970)
  16. Cecilia Blanco Pascual, La trilogía de Auschwitz de Primo Levi
  17. Cristina Núñez Pereira, Contra la interpretación de Fuga de muerte, de Paul Celan
  18. Ramón Alfonso, Maus (Art Spiegelman)
  19. Javier M. Tarín, El pianista del gueto de Varsovia (Wladyslaw Spilzman)
  20. Juan Miguel Ariño, Tadeusz Borowski
  21. Reyes Mate, Primo Levi el testigo. Semblanza en el XX aniversario de su desaparición
  22. Faustino Sánchez, Historia(s) de Sebald. La memoria de los emigrados
  23. María Jesús Aguirre, Una extraña reunión



Aquí podéis ver la Segunda Parte, Tercera Parte, Cuarta Parte, Quinta Parte y Sexta Parte de Auschwitz: los nazis y la Solución Final.

4 comentarios:

verónica dijo...

Hola José Angel, geniales tus últimas entradas; se me ocurre que recurriendo a tu enorme cultura, quizá puedas ayudarme en la búsqueda que hago estos días de poemas que hablen de Dios, pero en un sentido crítico, laico, irreverente y/o desesperado, en la línea del Poema sobre el desastre de Lisboa de Voltaire; sólo si se te ocurre algo, así sin que pierdas mucho tiempo.

Gracias

Verónica

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Hola Verónica. Perdona la tardanza en contestarte. He estado sin internet toda la semana. De momento no se me ocurre nada, pero ya buscaré algo. Gracias por tus amables palabras, me gusta mucho leerte por aquí. Cuando tenga algo, ya te lo comunicaré en forma de entrada o, si lo prefieres, te lo mando a tu correo. El mío es este: jacgmur[arroba]gmail.com

Un saludo.

verónica dijo...

Gracias pero sólo si no te lleva mucho tiempo... en realidad ya tengo varios, tengo que hacer un trabajito y ya son demasiados para comentar pero no quería que se me escapase alguno importante o muy conocido... puedes dejarme un comentario aquí: http://libretadepoemas.blogspot.com o en mi correo cernadasaras@yahoo.es

saludos!

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Un poema desesperado sobre la indiferencia de Dios ante las desgracias de sus "creaturas" lo podemos encontrar en "Las flores del mal". Ante la aporía de Epicuro, Baudelaire opta por seguir el ejemplo de san Pedro: renegar de Él.

CXVIII
EN RENIEGO DE SAN PEDRO
¿Qué es lo que Dios hace, entonces, de esta oleada de anatemas
Que sube todos los días hacia sus caros Serafines?
¿Cómo un tirano ahíto de manjares y de vinos,
Se adormece al suave rumor de nuestras horrendas blasfemias?
Los sollozos de los mártires y de los ajusticiados,
Son, sin duda, una embriagadora sinfonía,
Puesto que, malograda la sangre que su voluptuosidad cuesta,
¡Los cielos todavía no están saciados del todo!
— ¡Ah, Jesús! ¡Recuérdate del Huerto de los Olivos!
En tu candidez prosternado, rogabas
A Aquel que en su cielo reía del ruido de los clavos
Que innobles verdugos hundían en tus carnes vivas,
Cuando viste escupir sobre tu divinidad
La crápula del cuerpo de guardia y de la servidumbre,
Y cuando sentiste incrustarse las espinas,
En tu cráneo donde vivía la inmensa Humanidad;
Cuando de tu cuerpo roto la pesadez horrible
Alargaba tus dos brazos distendidos, que tu sangre
Y tu sudor manaba de tu frente palidecida,
Cuando tú fuiste ante todos colgado como un blanco.
¿Recordabas, acaso, aquellos días tan brillantes, y tan hermosos
En que llegaste para cumplir la eterna promesa,
Cuando atravesaste, montado sobre una mansa mula
Caminos colmados de flores y de follaje,
En que el corazón henchido de esperanzas y de valentía,
Azotaste sin rodeos a todos aquellos mercaderes viles?
¿Cuándo fuiste tú, finalmente, el amo? El remordimiento,
¿No ha penetrado en tu flanco mucho antes que la lanza?
—Por cierto, en cuanto a mí, saldré satisfecho
De un mundo donde la acción no es la hermana del ensueño;
¡Pueda yo empuñar la espada y perecer por la espada!
San Pedro ha renegado de Jesús... ¡Hizo bien!

Espero que te sirva.

Saludos.

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