sábado, 30 de enero de 2010

Las vías tomistas

Diego de Silva y Velázquez, La Tentación de Santo Tomás de Aquino

"La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas.

1) La primera y más clara es la que se deduce del movimiento. Pues es cierto, y lo perciben los sentidos, que en este mundo hay movimiento. Y todo lo que se mueve es movido por otro. De hecho nada se mueve a no ser que, en cuanto potencia, esté orientado a aquello por lo que se mueve. Por su parte, quien mueve está en acto. Pues mover no es más que pasar de la potencia al acto. La potencia no puede pasar a acto más que por quien está en acto. Ejemplo: El fuego, en acto caliente, hace que la madera, en potencia caliente, pase a caliente en acto. De este modo la mueve y cambia. Pero no es posible que una cosa sea lo mismo simultáneamente en potencia y en acto; sólo lo puede ser respecto a algo distinto. Ejemplo: Lo que es caliente en acto, no puede ser al mismo tiempo caliente en potencia, pero sí puede ser en potencia frío. Igualmente, es imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve, necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. Ejemplo: un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.

2) La segunda es la que se deduce de la causa eficiente. Pues nos encontramos que en el mundo sensible hay un orden de causas eficientes. Sin embargo, no encontramos, ni es posible, que algo sea causa eficiente de sí mismo, pues sería anterior a sí mismo, cosa imposible. En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y ésta, sea una o múltiple, lo es de la última. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se daría tampoco ni la última ni la intermedia. Si en las causas eficientes llevásemos hasta el infinito este proceder, no existiría la primera causa eficiente; en consecuencia no habría efecto último ni causa intermedia; y esto es algo absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios.


3) La tercera es la que se deduce a partir de lo posible y de lo necesario. Y dice: Encontramos que las cosas pueden existir o no existir, que pueden ser producidas o destruidas, y consecuentemente es posible que existan o que no existan. Es imposible que las cosas sometidas a tal posibilidad existan siempre, pues lo que lleva en sí mismo la posibilidad de no existir, en un tiempo no existió. Si, pues, todas las cosas llevan en sí mismas la posibilidad de no existir, hubo un tiempo en que nada existió. Pero si esto es verdad, tampoco ahora existiría nada, puesto que lo que no existe no empieza a existir más que por algo que ya existe. Si, pues, nada existía, es imposible que algo empezara a existir; en consecuencia, nada existiría; y esto es absolutamente falso. Luego no todos los seres son sólo posibilidad; sino que es preciso algún ser necesario. Todo ser necesario encuentra su necesidad en otro, o no la tiene. Por otra parte, no es posible que en los seres necesarios se busque la causa de su necesidad llevando este proceder indefinidamente, como quedó probado al tratar las causas eficientes (núm. 2). Por lo tanto, es preciso admitir algo que sea absolutamente necesario, cuya causa de su necesidad no esté en otro, sino que él sea causa de la necesidad de los demás. Todos le dicen Dios.


4) La cuarta se deduce de la jerarquía de valores que encontramos en las cosas. Pues nos encontramos que la bondad, la veracidad, la nobleza y otros valores se dan en las cosas. En unas más y en otras menos. Pero este más y este menos se dice de las cosas en cuanto que se aproximan más o menos a lo máximo. Así, caliente se dice de aquello que se aproxima más al máximo calor. Hay algo, por tanto, que es muy veraz, muy bueno, muy noble; y, en consecuencia, es el máximo ser; pues las cosas que son sumamente verdaderas, son seres máximos, como se dice en II Metaphys. Como quiera que en cualquier género, lo máximo se convierte en causa de lo que pertenece a tal género -así el fuego, que es el máximo calor, es causa de todos los calores, como se explica en el mismo libro-, del mismo modo hay algo que en todos los seres es causa de su existir, de su bondad, de cualquier otra perfección. Le llamamos Dios.


5) La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios."

Tomás de Aquino, Suma de Teología, I, q. 2, artículo 3 (trad. J. Martorell Capó, Madrid, B.A.C., 1994, pp. 110-113).

Aunque no hemos estudiado el pensamiento de Tomás de Aquino con la profundidad que se merece, sí que hemos analizado sus célebres cinco vías para la demostración de la existencia de Dios. En vistas al próximo examen que tenéis que realizar sobre filosofía medieval, os dejo varios materiales para ayudaros a prepararlo. En primer lugar, un esquema sobre las vías tomistas. Para verlo ampliado, sólo hay que pinchar sobre la imagen. Podéis visitar también una página de Proyecto Agrega que ofrece varios recursos, entre ellos algunos interactivos, muy interesantes para entender el pensamiento de este importante filósofo. Este es el enlace: El pensamiento de Tomás de Aquino. Por último, os dejo un vídeo explicativo de Doctor Mostaza sobre este “Príncipe de los Escolásticos”: Tomás de Aquino - Teología y Filosofía. No seáis perezosos.


2 comentarios:

Ar Lor dijo...

Hola José Ángel, tu entrada me ha traído unos gratos recuerdos (espero no importunar a tus alumnos)de cuando en el bachillerato a mí también me tocó enfrentarme a las 5 vías. Y lo hice denonadamente, jugando limpio, aceptando sus peticiones de principio. Fue una gozada. Quedó por ahí un tratado juvenil de 20 páginas creo recordar, al que trataré de hallar entre los papeles, para saber a que conclusiones llegué.
Por cierto, me hubiese encantado tenerte como profesor.
Un saludo

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Hola Ar Lor, te agradezco mucho el cumplido. Ojalá que todos mis alumnos se enfrentaran a la filosofía con ese brío e interés que comentas. La filosofía puede ser, efectivamente, una actividad muy agradable, incluso cuando tienes que estudiar teodicea tomista. Mi deseo es contribuir desde estas páginas a que la “sufrida” filosofía pueda ser saboreada hasta el punto de que se recuerde con agrado el esfuerzo que algunas veces supone. Encuentra ese tratado: seguro que te vas a divertir. Por cierto, si es que algún alumno se siente importunado por tu acertado ejercicio de memoria, que sea para tomarte como ejemplo.


Saludos.

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