sábado, 5 de diciembre de 2009

Más filosofía en caricatura


EL PAVO INDUCTIVISTA

"Los filósofos neopositivistas pensaban que el método característico de la ciencia era el método inductivo, según el cual la ciencia se basa en la observación empírica de los hechos y, a partir de ahí, formula leyes universales. Así, por ejemplo, empezamos observando que cada uno de los cuervos que encontramos es negro y acabamos concluyendo que todos los cuervos son negros.

El problema es que este tipo de razonamiento no es concluyente, pues por muchas veces que hayamos observado un fenómeno nunca podremos estar seguros de que en un futuro el fenómeno seguirá dándose de la misma manera. Así, podemos haber observado muchos cisnes y haber visto que todos ellos eran blancos, pero si de eso deducimos que todos los cisnes son blancos corremos el riesgo de equivocarnos (de hecho, hay cisnes negros). Es lo que se conoce como el problema de la inducción.

En su libro Los problemas de la filosofía, Bertrand Russell lo ilustró de esta forma: imaginemos un pavo al que un granjero da de comer todos los días. El pavo se acaba acostumbrando a esto y cada vez que ve aparecer al granjero espera recibir su ración diaria. Supongamos que el pavo es un buen inductivista y no quiere precipitarse en sus conclusiones. Se dedica por lo tanto a recoger pacientemente datos sobre el asunto que más le interesa: la hora de la comida. Finalmente, en vista de la regularidad con que se suceden los fenómenos, el pavo acaba deduciendo que siempre que aparece el granjero, él recibe su ración de pienso. Es el día de acción de gracias y el pavo se pavonea con su descubrimiento. No imagina que ese mismo día el granjero que lo ha estado alimentando, en vez de darle la comida, le retorcerá el pescuezo, lo meterá en el horno y se lo comerá."

Pedro González Calero, Filosofía para bufones

Como estamos ya casi en Navidad, he elegido para introducir esta entrada una de mis anécdotas favoritas: la del pavo inductivista de Russell. Aunque se refiere al Día de Acción de Gracias, por cierto, una efeméride que siempre me ha hecho mucha gracia (los "peregrinos" del Mayflower agasajando a los pobres nativos norteamericanos), viene muy a cuento por las fechas en las que ya estamos: las de la glorificación del consumismo más irracional (no creo que prohíban los belenes ni las cabalgatas de los Reyes Magos: no sería bueno para la economía, esa diosa omnipresente). Además, por estos lares, también nos gusta el pavo. Tiene razón Russell: pocas seguridades podemos tener en la vida. En cualquier caso, es imprescindible enfrentarnos con humor al hecho de que alguna vez nos puedan retorcer el pescuezo; es decir, que descubramos algún día que las cosas no sean como estamos acostumbrados a percibirlas. Además, el humor es útil para tratar una cosa tan “seria” como la filosofía: el humor nos hace más “humanos” y más reflexivos. Hace poco lo dijo Max Horkheimer en Twitter y lo subscribo por completo.

Os dejo la segunda entrega de “Filosofía en caricatura” (habrá más). He recurrido a un fantástico libro que ya he utilizado en otras ocasiones. Se trata de “Filosofía para bufones”, de Pedro González Calero. Las caricaturas son de Anthony Garner. Espero que os guste y que no me denuncie la SGAE por violar los derechos de autor. Además, los autores no han contado con Aristóteles, Kant o Wittgenstein para crear su obra: dudo que hayan cobrado nada por sus “servicios”. Tampoco, hasta ahora, he tenido problemas por reproducir sus textos en el aula. En fin, comprad el libro, merece la pena. Por cierto: el ejercicio es gratis.

“Más filosofía en caricatura” on PhotoPeach


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