jueves, 26 de noviembre de 2009

¿Son los demás el infierno?

William-Adolphe Bouguereau, Dante And Virgil In Hell
"La filosofía y la literatura contemporáneas abundan en lamentos sobre la carga que nos impone vivir en sociedad, las frustraciones que acarrea nuestra condición social y los preservativos que podemos utilizar para padecerlas lo menos posible. En su drama A puerta cerrada, Jean-Paul Sartre acuñó una sentencia célebre, luego mil veces repetida: «El infierno son los demás». Según eso, el paraíso sería la soledad o el aislamiento (que por cierto distan mucho de ser lo mismo). (…)

¿Son los demás el infierno? Sólo en tanto que pueden hacernos la vida infernal al revelarnos -a veces poco consideradamente- las fisuras del sueño libertario de omnipotencia que nuestra inmadurez autocomplaciente gusta de imaginar. ¿Vivimos necesariamente incomunicados? Desde luego, si por «comunicación» entendemos el que los demás nos interpreten espontáneamente de modo tan exhaustivo como nosotros mismos creemos expresarnos; pero sólo muy relativamente, si asumimos que no es lo mismo pedir comprensión que hacerse comprender y que la buena comunicación tiene como primer requisito hacer un esfuerzo por comprender a ese otro mismo del que pedimos comprensión. ¿Limitan nuestra libertad los demás y las instituciones que compartimos con ellos? Quizá la pregunta debiera plantearse de modo diferente: ¿tiene sentido hablar de libertad sin referencia a la responsabilidad, es decir a nuestra relación con los demás?, ¿no son precisamente las instituciones -empezando por las leyes- las que nos revelan que somos libres de obedecerlas o desafiarlas, así como también para establecerlas o revocarlas? Incluso los abusos totalitarios o simplemente autoritarios sirven al menos para que comprendamos mejor -en la resistencia contra ellos- las implicaciones políticas y sociales de nuestra autonomía personal.

Por justificadas que estén las protestas contra las formas efectivas de la sociedad actual (de cualquier sociedad «actual»), sigue siendo igualmente cierto que estamos humanamente configurados para y por nuestros semejantes."

Fernando Savater, Las preguntas de la vida

Os propongo la lectura y comentario de este texto de Savater como introducción a la última parte del tema de la racionalidad práctica que completaremos en cuanto regrese y que trata, precisamente, de la importancia de la comunicación en un espacio político común como única posibilidad de desarrollar nuestra autonomía. Son muchas las cuestiones que ha suscitado la difícil relación entre nosotros y los demás, a veces verdaderamente infernales, pero lo que está claro es que lo ético y lo político van cogidos de la mano. Los griegos acuñaron el concepto de idiotés para aplicárselo a aquél que sólo se preocupaba de sí mismo y que ignoraba todos los asuntos relacionados con la polis, con lo público, con lo compartido. Se trata precisamente de eso, de ser lo menos idiotas posibles, ya que desentenderse de lo político implica renunciar a nuestra propia realización personal. Algunas de esas cuestiones, y que vamos a tratar a lo largo del curso, son las siguientes: ¿Cuál es la mejor manera de organizar la vida colectiva?; ¿Debe mandar alguien en la sociedad?, ¿Quiénes y por qué?; ¿En qué se diferencian democracia y totalitarismo?; ¿Y los partidos de “izquierdas”, “derechas” y “centro”?; ¿Es lo mismo la sociedad que el Estado?; ¿Cómo definir liberalismo, socialismo, comunismo, fascismo y anarquismo?; ¿Es la democracia el mejor sistema de organización política?... Sirvan estas preguntas de test para medir lo que realmente sabéis sobre el tema. En cualquier caso, vamos a estar muy entretenidos intentando resolverlas.

Aquí tenéis el PowerPoint del tema, realizado, al igual que el correspondiente a la racionalidad teórica, por Juan Miguel Ríos. Os animo también a que naveguéis por este blog, entre otros, para buscar esas respuestas y más información sobre este fundamental uso de la racionalidad. No seáis perezosos.

0 comentarios:

Publicar un comentario

En “Angelus Novus” cualquier opinión, sugerencia o comentario serán muy bien acogidos. No serán publicados, sin embargo, los mensajes injuriosos, discriminatorios o con un lenguaje inapropiado.

¡Muchas gracias!

Ir Arriba