martes, 10 de noviembre de 2009

Filosofía y cristianismo: Agustín de Hipona

Sandro Botticelli, Sant'Agostino nello studio (San Agustín en su gabinete)

¿QUÉ HACÍA DIOS ANTES DE CREAR EL MUNDO?

San Agustín es uno de los filósofos que con más perspicacia ha abordado el problema del tiempo. Esta misma perspicacia le lleva a reconocer que cree saber lo que es el tiempo si no tiene que explicárselo a nadie, pero que si tiene que explicárselo a alguien se da cuenta de que no lo sabe. Según san Agustín, no hay tiempo donde no hay mundo, pues sin mundo no hay cambio, y sin cambio no hay tiempo. Por tanto, no pudo pasar un tiempo determinado antes de que Dios creara el mundo, sino que el tiempo y el mundo sólo pueden haber surgido a la vez.

De ahí que, según san Agustín, carezca de sentido preguntarse qué hacía Dios antes de crear el mundo, tal y como ocurría en un chiste de la época, por mucho que la respuesta del bromista fuera:

"Antes de la creación del mundo, Dios estaba preparando el infierno para quienes hacen ese tipo de preguntas."

San Agustín propugnaba en sus obras de madurez la castidad y el recogimiento, pero él mismo llevó durante sus años de juventud una vida bastante disoluta. En sus Confesiones reconoce que de joven recitaba esta plegaria: «Señor, concédeme castidad y continencia, pero todavía no».


Pedro González Calero, Filosofía para bufones

Iniciamos la segunda parte del curso con un cambio en la Programación: vamos a sustituir a Tomás de Aquino por Agustín de Hipona como autor PAU a estudiar para el periodo medieval de la historia de la filosofía. En este larguísimo periodo transcurrido entre el colapso del mundo clásico y la formulación de la nueva filosofía y la nueva ciencia en el siglo XVII, podemos encontrar las raíces de la cultura y de la sociedad de la cultura occidental. Y el punto de partida no es otro que la imposición de la religión e iglesias cristianas y la desaparición del imperio romano.

En efecto, el edicto de Milán, promulgado por Constantino en el 313, ponía fin a las persecuciones hacia esta nueva religión, que se habían revelado ineficaces, y concedía a la religión cristiana el mismo derecho que a todas las demás. A partir de ese momento, la religión e Iglesia cristianas fueron objeto de una especial atención y protección por parte de la institución imperial, en virtud de la rentabilidad política que podía obtener de la sólida implantación social y de la riqueza de la nueva religión. En este nuevo marco, los cristianos, desde su firme convicción de ser la única religión verdadera frente al error y superstición diabólica del paganismo, desarrollaron una actitud de intolerancia, reclamando la prohibición y persecución de la religión pagana, al tiempo que en sus escuelas relegaban de la enseñanza a los autores y filósofos paganos. Después de Teodosio se puede decir que comenzaba una época nueva para el pensamiento.

No debemos olvidar, pues, que el cristianismo es en primer lugar una religión, y sólo posteriormente aparece una filosofía cristiana. En rigor, se podría decir, incluso, que no existe una filosofía cristiana, sino un uso cristiano de la filosofía. Esto es así porque el cristiano no se cuestiona los principios fundamentales de su doctrina, y éstos vienen dados por la fe. De hecho, en una primera etapa, los pensadores cristianos tendieron a rechazar la filosofía. Otros, como el autor que nos ocupa, van a intentar reinterpretarla en clave cristiana, algo necesario para enfrentarse a los sistemas doctrinales rivales (como el neoplatonismo, o el estoicismo) y mantener la unidad de la doctrina. Fue, por tanto, un proceso lento pero implacable. Gnósticos, maniqueos, arrianos o pelagianos fueron combatidos por Agustín con las herramientas que le proporcionaron los escritos de Platón y los autores neoplatónicos, logrando la primera gran síntesis entre cristianismo y filosofía.

Abajo tenéis un resumen general, el texto y las cuestiones que tenemos que trabajar en clase. Os propongo también la lectura de un texto de Tertuliano, donde se puede apreciar esa confrontación inicial que se produjo entre cristianismo y filosofía. Por cierto, id a ver Ágora: merece la pena.
Resumen de filosofía y cristianismo

Texto: San Agustín, La Ciudad de Dios, libro XI, capítulos 26 y 27 (trad. S. Santamarta del Río y M. Fuertes Lanero, Madrid, B.A.C., 1988, pp. 732-737).

Nociones:
  • Escepticismo académico y certeza de la propia existencia.
  • Amor a la existencia y amor al conocimiento.
Temas:
  • El hombre como imagen de Dios.
  • Sabiduría e iluminación

"Todas las herejías en último término tienen su origen en la filosofía. De ella proceden los errones y no sé qué formas infinitas y la tríada humana de Valentín; es que había sido platónico. De ella viene el Dios de Marción, cuya superioridad está en que está inactivo; es que procedía del estoicismo. Hay quien dice que el alma es mortal. y ésta es doctrina de Epicuro.[...]Es el miserable Aristóteles el que les ha instruido en la dialéctica, que es el arte de construir y destruir, de convicciones mudables, de conjeturas firmes, de argumentos duros, artífice de disputas, enojosa hasta a sí misma, siempre dispuesta a reexaminarlo todo, porque jamás admite que algo esté suficientemente examinado.[...]Quédese para Atenas esta sabiduría humana manipuladora y adulteradora de la verdad, por donde anda la múltiple diversidad de sectas contradictorias entre sí con sus diversas herejías. Pero, ¿qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué relación hay entre la Academia y la Iglesia? ¿Qué tienen que ver los herejes y los cristianos? Nuestra escuela es la del pórtico de Salomón, que enseñó que había que buscar al Señor con simplicidad de corazón. Allá ellos los que han salido con un cristianismo estoico, platónico o dialéctico. No tenemos necesidad de curiosear, una vez que vino Jesucristo, ni hemos de investigar después del Evangelio. Creemos, y no deseamos nada más allá de la fe: porque lo primero que creemos es que no hay nada que debamos creer más allá del objeto de la fe.
"

Tertuliano, De Praescriptione, 7, 1

2 comentarios:

verónica dijo...

estas entradas que empiezan con "filosofía para bufones" están genial, siempre me río mucho,creo que están muy bien para los alumnos (y para los profes), ¡tengo ganas de leer ese libro! comparado con "el placer del texto" de barthes, que tengo que leer yo, es bastante más apetecible...

José Ángel Castaño Gracia dijo...

La verdad es que el libro de González Calero da mucho juego. No te quejes, Roland Barthes está muy bien. Recuerdo que "El grado cero de la escritura" fue de lo poco que se podía leer cuando cursé la asignatura de "Estética y semiótica", allá por el Pleistoceno. Los "Fragmentos de un discurso amoroso" también me gustaron mucho pero, desde luego, ningún franchute te hace reir tanto como esta "Filosofía para bufones": son demasiado circunspectos. Ánimo.

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