viernes, 13 de noviembre de 2009

Canción de medianoche para un lento análisis del tiempo

Seurat, Un dimanche après-midi à l'Ile de la Grande Jatte (Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte )

“En cuanto a las verdades que la inteligencia —hasta de los más esclarecidos cerebros— recoge delante de sus narices, en plena luz, su valor puede ser muy grande; pero tienen unos contornos muy secos y son planas, carecen de profundidad porque, para llegar a ellas, no ha habido que franquear profundidades, porque no han sido recreadas. Muchas veces algunos escritores, en el fondo de los cuales no aparecen ya esas verdades misteriosas, a partir de cierta edad no escriben más que con su inteligencia, que ha adquirido cada vez más fuerza; debido a esto, los libros de su edad madura tienen más fuerza que los de su juventud, pero no tienen ya el mismo aterciopelado.

Sin embargo, yo notaba que esas verdades que la inteligencia saca directamente de la realidad no son del todo desdeñables, pues podrían encajar en una materia menos pura pero todavía penetrada de espíritu, esas impresiones que nos trae fuera del tiempo la esencia común a las sensaciones del pasado y del presente, pero que, más preciosas, son también demasiado raras para poder componer sólo con ellas la obra de arte. Yo sentía aglomerarse en mí, capaces de ser utilizadas para esto, multitud de verdades relativas a las pasiones, a los caracteres, a las costumbres. Su percepción me causaba alegría, pero me parecía recordar que, más de una, la había descubierto en el dolor, otras en goces muy mediocres. Entonces surgió en mí una nueva luz, menos resplandeciente sin duda que la que me había hecho percibir que la obra de arte era el único medio de recobrar el Tiempo perdido. Y comprendí que todos esos materiales de la obra literaria eran mi vida pasada...”


Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, vol. 7

Se ha asociado la gran obra de Proust sobre la tan humana experiencia del tiempo a la música de Debussy y al impresionismo. Este gran fresco humano representado en En busca del tiempo perdido parece, en efecto, diluirse en una gran masa orquestal, aunque de vez en cuando aparezcan timbres “puros” que crean “zonas” bien definidas. Es lo que hace la memoria: evoca recuerdos que le dan sentido a todos los episodios temporales convirtiéndolos en objetos estéticos. La obra de arte como único medio de recobrar el Tiempo perdido, nos dice Proust. Pero se trata de la búsqueda de una belleza que, como dice Nietzsche “no arrebata de repente, que no hace ataques tempestuosos y embriagadores (es fácil que tal cosa provoque repugnancia), sino que se filtra despacio, que le lleva a uno consigo casi sin ser advertida y que le vuelve a salir al encuentro en un sueño, pero que, al final, después de haberse posado largamente en nuestro corazón con sencillez, toma completa posesión de nosotros, y llena nuestros ojos de lágrimas y nuestro corazón de anhelo”. La belleza, por tanto, de las cosas sencillas, de la vida cotidiana.

Pero la belleza también es dolor, placer y anhelo de eternidad. Por eso prefiero acompañar a Proust con la "canción del noctámbulo" del Zaratustra nietzscheano. Os dejo la Zarathustras Mitternachtslied, Lo que me cuenta el hombre (la noche); cuarto movimiento de la monumental Tercera Sinfonía de Gustav Mahler, otro gran fresco, esta vez sinfónico, en la interpretación de Claudio Abbado y Anna Larsson para el Lucerne Festival del año 2007. Comed lentamente una magdalena, acompañada de una buena taza de té y disfrutad del fin de semana. Guten Appetit!


O Mensch! Gib acht!
Was spricht, die tiefe Mitternacht?

"Ich schlief, ich schlief -,
Aus tiefem Traum bin ich erwacht: -
Die Welt ist tief,

Und tiefer als der Tag gedacht.


Tief ist ihr Weh -,

Lust - tiefer noch als Herzeleid:

Weh spricht: Vergeh!

Doch alle Lust will Ewigkeit -,

- Will tiefe, tiefe Ewigkeit!"


¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!

¿Que dice la profunda noche?

¡Yo dormía!
¡Me desperté de un sueño profundo!
¡El Mundo es profundo!

¡Y más profundo de lo que el día recuerda!


¡Profundo es tu sufrimiento!

¡La alegría es más profunda que la pena!

¡El sufrir habla: desaparece!

¡Pero toda alegría busca la eternidad,

Una eternidad profunda, profunda!

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