"La pedagogía ha abierto un campo paralelo de promoción académica para gente sin una profundización en una materia específica. A través de la pedagogía, en el mundo de la Educación han entrado y con influencia unas personas a las que se podrían llamar "anti-educadores". Ya que los pedagogos no tienen una materia propia, tienen tendencia a socavar la importancia de todo conocimiento específico de materia, sobre todo lanzando la idea de que sería posible aprender a aprender sin aprender nada específico. En mis momentos de pesimismo me pregunto si estas modas no van a acabar con la civilización occidental tal como la hemos conocido, basada en el humanismo, el racionalismo y la ciencia, porque estos valores han sido trasmitidos a través de la Educación y esta transmisión funciona ahora menos bien."
De una entrevista a Inger Enkvist, citado en No es verdad que no sea verdad, de Ricardo Moreno
¡Ya está bien de cinismo y de mirar hacia otro lado! El tema que nos ocupa es lo bastante serio como para atreverse a afrontarlo con valentía. En el texto de Ricardo Moreno se puede también leer lo siguiente: “Estudiantes de una ignorancia abismal que apenas saben leer y escribir, acomodados a la ley del mínimo esfuerzo y dispuestos a "divertirse hasta morir", los dos requerimientos de la sociedad que algunos cínicos llaman aún de "la información y el conocimiento". Y profesores jibarizados por la mediocridad de su entorno profesional y la hegemonía social del mercantilismo. La Ilustración agoniza y los buenos profesores humanistas que sobreviven, acosados por la burocracia de su hábitat y la deshumanizadora banalidad de los medios de formación masiva, se van retirando pesarosos del escenario educativo”. Estas palabras de Fabricio Caivano, fundador de Cuadernos de Pedagogía, describen a la perfección nuestra realidad educativa, la “única” que hay. Claro que quizá sea la percepción de un profesor resentido y caduco que vive preso de modelos anclados en la tradición y, por definición, autoritario. Pero si ser tradicional implica educar para crear una auténtica sociedad del conocimiento, gustosamente admito ese adjetivo. Desde aquí yo también os invito a la lectura de No es verdad que no sea verdad. Afortunadamente todavía quedan mentes lúcidas en este país.
Ricardo Moreno Castillo: No es verdad que no sea verdad
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Así quiero ser
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3 comentarios:
Hay que intentar darle la máxima difusión y ayudar a desmontar esa patraña pseudoprogre.
Saludos
Costará trabajo. Los firmantes y sus instigadores se comportan como adeptos a una nueva fe y jamás reconocerán las verdaderas causas de este desastre por pura pusilanimidad. Es mucho más fácil cerrar los ojos a la realidad y dejar que otros te limpien la mala conciencia, aunque sea con imbecilidades y patrañas, como tú las llamas, de este tipo. Hay como una cierta “voluntad de farsa” en el ambiente que impide tratar cualquier asunto en profundidad. Mientras haya gente empeñada en convertir evidencias en creencias, poco se puede hacer. ¿Cómo van a permitir que la realidad desbarate sus sesudas teorías? No quiero ni pensar en quien se va a sentar a negociar un pacto estatal sobre educación. Desde luego, Ricardo Moreno no.
Saludos.
Gracias por la referencia y por contribuir a la difusión del texto. Completamente de acuerdo con tus reflexiones.
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