sábado, 17 de octubre de 2009

Mirar hacia otro lado


"La carencia de alimentos, la falta de acceso al agua potable, las enfermedades endémicas, el analfabetismo y las supersticiones conforman el horizonte vital de pueblos enteros. Las relaciones económicas globales entre países, grandes corporaciones y agentes económicos de todo tipo van con frecuencia escoltadas por la especulación financiera sin control, la explotación inicua de los trabajadores, la persistencia y el incremento de la ocupación de niños en labores extenuantes, la discriminación de la mujer y el despojo a pueblos enteros de parte de su riqueza natural mediante corrupciones y sobornos a autoridades políticas ilegítimas. También observamos crecientes amenazas al medio ambiente, explotación irracional de los recursos naturales y un consumo incontrolado del patrimonio irremplazable del entorno natural.

La sociedad globalizada es, pues, una sociedad mal estructurada y con efectos perversos sobre centenares de millones de seres humanos. Puede, por ello, hablarse también, siguiendo la terminología acuñada, de "injusticias globales". Nadie puede dudar que son esas injusticias y desajustes sociales los que dan lugar a flujos incesantes de inmigrantes que, empujados por la extrema necesidad, tratan de ingresar una y otra vez y contra toda esperanza en países extraños y hostiles que, sin embargo, les ofrecen una posibilidad remota de sobrevivir con dignidad."

Jürgen HABERMAS, Boaventura de SOUSA y OTROS, 22º Congreso Mundial de Filosofía Jurídica y Social de Granada, 2005

«Rebélate contra la pobreza, más hechos, menos palabras» es el lema elegido para la conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Hoy más de 1.000 millones de personas en el mundo pasan hambre, una cifra que se ha incrementado desde el 2005 casi un 20% (170 millones de personas), según un informe difundido por la organización Action Aid. El documento recalca la especial vulnerabilidad de los niños: casi una tercera parte de los niños del mundo crecen desnutridos. Y cada seis segundos un niño muere de hambre. También denuncia la dejadez política de los países desarrollados y su falta de determinación para aplicar medidas efectivas, cuando esta realidad plantea una exigencia de apoyo y mejora de la condición humana de los menos favorecidos.

Como dice Paulette Dieterlen en su libro La pobreza: un estudio filosófico, “La pobreza es una condición que impide que se satisfagan las necesidades básicas de las personas y que participen plenamente en la sociedad, lesiona a las personas no solo por las carencias materiales, limita las posibilidades de desarrollo de sus capacidades humanas básicas. Impide la construcción de la dignidad humana de quienes la sufren.” Y es que esta realidad sufrida a diario por la sexta parte de la población mundial debería obligarnos a no mirar hacia otro lado.

Qué bien lo ilustra Forges en su viñeta de hoy. ¿Veremos a los defensores de “la vida, la mujer y la maternidad” reivindicar con el mismo ahínco la erradicación de la pobreza? Me extrañaría mucho. Están más preocupados por imponer sus creencias a los demás que por los miles de muertos que se producen en el mundo por el hambre o las guerras. ¡Hay que ser hipócritas! Estos nuevos parabolanos, autodenominados gente de bien, harían muy bien en reflexionar sobre este tema si de verdad les interesa tanto la vida. En realidad, sólo buscan la confrontación con el Gobierno y con todo aquel que no comulgue con su ideario nacionalcatólico. ¿A cuento de qué acude Aznar a una manifestación “pro-vida” cuando tuvo la oportunidad de modificar la ley que despenalizó el aborto durante sus ocho años de gobierno? ¿Habrá comprado un Bebé-Aído? Espero que pronto veamos a la venta muñequitos de niños desnutridos o de niños soldado, eso sí, sin ánimo de lucro. Todos unos activistas políticos. ¡Qué gran conciencia social!

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