viernes, 23 de octubre de 2009

Descansar bajo los tilos

Oskar Kokoschka, Der Windsbraut (La esposa del viento)
“Mis sinfonías tratan a fondo el contenido de toda mi vida; he puesto dentro de ellas experiencias y dolores, verdad y fantasía en sonidos… En mí, crear y vivir están íntimamente unidos en mi interior… ¡Y los hombres siguen creyendo que la naturaleza está en la superficie! Pero no han visto sus huellas aquellos que no han experimentado frente a la naturaleza el escalofrío de un infinito misterio, de una infinita divinidad, de los que tenemos el presentimiento, pero que no sabemos ni comprender ni penetrar. En cada obra de arte, que debe ser una copia de la naturaleza, debe existir un poco de este infinito que existe en la naturaleza”.

Gustav Mahler

Hoy quiero traer al blog uno de los ciclos de canciones más bellos de la historia de la música: Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones de un camarada errante), del compositor bohemio-austriaco Gustav Mahler. Los lieder están dedicados a la soprano Johanna Richter, y “son como si un compañero errante, que ha tenido un infortunio, saliera a recorrer el mundo caminando”. El amor frustrado por esta Johanna, fuente de todo tipo de sufrimientos, es el responsable de esta maravilla tan próxima al Winterreise (Viaje de invierno) de Schubert, otro monumento a la melancolía, cuyo protagonista también descansa bajo los tilos y sueña con la muerte.

El carácter profundamente romántico de esta obra queda de manifiesto en la importancia que Mahler otorga a los textos. La fuerza y el refinamiento de la orquestación complementan lo que las palabras no alcanzan a comunicar: “Mientras yo pueda definir una experiencia con palabras, no puedo hacer música sobre ella… pero eso no altera el hecho que el estímulo para una música sea la experiencia del creador y esa experiencia podría ser lo suficientemente concreta como para ser arropada en palabras”, nos dice en alguna de sus Cartas. Y es que Mahler, a caballo entre el posromanticismo y la vanguardia, es otro bicho raro de la historia de la música. Su música, en principio de clara influencia wagneriana, se adorna de elementos vulgares como marchas militares o bailes campestres, siempre que queden al servicio de los textos: “No puedo componer música hasta que mi experiencia pueda ser reunida en palabras. Mi exigencia de expresarme musical y sinfónicamente sólo comienza cuando dominan las oscuras sensaciones y dominan en el umbral que conduce al otro mundo: al mundo en el que las cosas ya no se descomponen en el tiempo y en el espacio”. La música, pues, al servicio de la palabra. Se entiende que durante los años del Expresionismo fuera reivindicado y admirado: Berg, Schönberg, Hindemith y otros tomarían muy buena nota de esta alianza artística entre música y poesía.


No sabemos si los textos del ciclo son originales del propio Mahler. Quizá no se quiso reconocer como el autor, debido a la ingenuidad y sencillez de los poemas. Las lecturas y la influencia de Des Knaben Wunderhorn (El cuerno mágico del muchacho), están muy presentes. También es posible que se trate de una adaptación de algunas poesías de Rudolf Baumbach, escritor muy popular y muy admirado por Mahler. En cualquier caso, la personal capacidad expresiva y las fantasías sonoras del compositor quedan ya de manifiesto en esta temprana obra que no será la única que aparezca en este blog.

Os dejo una interpretación de estas Canciones de un camarada errante, en la voz de unos de los mejores barítonos de todos los tiempos: Dietrich Fischer-Dieskau. Nadie como él para cantarnos el deambular errático de un atormentado enamorado que busca refugio en la naturaleza y que sólo espera ya la muerte. Guten Appetit!



Ich hab' ein glühend Messer (Tengo un cuchillo al rojo vivo)

Tengo un cuchillo al rojo vivo,
clavado en mi corazón.

¡Pobre de mí! Corta en lo más profundo
cada alegría y placer.
¡Ay, qué huésped tan malvado!
Nunca descansa ni ceja,

ni de día ni de noche, me deja dormir.

¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
Cuando levanto la mirada al cielo veo dos ojos azules.
¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
Cuando camino por el campo amarillo,

a lo lejos veo su cabello rubio ondear en el viento.

¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!
Cuando despierto de un sueño
y escucho el tintineo de su risa de plata,
¡Pobre de mí! ¡Pobre de mí!

¡Ojalá estuviese en mi ataúd!

¡Ojalá no volviera a abrir ya mis ojos!



Die zwei blauen Augen von meinem Schatz (Los ojos azules de mi amor)

Los ojos azules de mi amor

me han llevado a otro mundo más grande.

¡Tuve que dejar este entrañable lugar!
¡Oh, ojos azules! ¿Por qué tuvisteis que mirarme?

Salí a caminar en la noche tranquila
en lo profundo del monte oscuro.
Nadie vino a despedirme.

¡Adiós! ¡El amor y la tristeza son mi única compañía!

Ahí, junto al camino, hay un tilo.

¡Y ahí por vez primera encontré el descanso en el sueño!

Bajo el tilo que nevaba
sus flores sobre mí.
¡No supe cómo la vida continuaba,
y todo estaba bien otra vez!
¡Todo! ¡Todo, el amor y la tristeza
y el mundo y el sueño!

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