viernes, 26 de junio de 2009

Nueva objetividad


¡Oh, Alemania, pálida madre!
¿Qué han hecho tus hijos de ti
para que, entre todos los pueblos,
provoques la risa o el espanto?

Bertolt Brecht, Alemania

En el Berlín de los años veinte se toleraban todos los vicios: no se necesitaba el castigo del infierno porque la misma ciudad ya lo era. Max Beckmann nos muestra en este cuadro la decadencia de una sociedad fragmentada, en una reunión de personas no comprometidas con nadie ni con nada. Cada personaje está convencido de su propia singularidad, lo que los hace creerse únicos. Nadie le hace caso al concierto al que han sido invitados: Beckmann se burla de una sociedad que, en su voracidad, ignora el verdadero arte, pero se cree culta. Esta grotesca caricatura de la alta sociedad parisina (que podría ser de la berlinesa), muestra un compromiso político de construir un mundo mejor y más racional. Para ello tiene que “retratar” la vida cotidiana; en este caso, la burguesía reaccionaria e inculta que estaba construyendo el nazismo. Como no podía ser de otro modo, se incluyeron diez de sus pinturas en la tristemente famosa Exposición de Arte Degenerado de 1937.

Kurt Weill también fue muy consciente de esto; por eso, en la Ópera de los tres peniques, los protagonistas no son de la alta burguesía, sino delincuentes y prostitutas. Nada escapa a la destrucción de la personalidad humana: ni la burguesía ni las multitudes urbanas. No es tampoco Berlín, son los bajos fondos de Londres. Pero el lugar es lo de menos. Tampoco podemos sermonear: nadie puede ser juez de una miseria moral de la que todos somos responsables. En un mundo capitalista no existe la posibilidad de ser bueno, de amar o de ser hombres. Por eso, Weill subraya la vulgaridad del mundo moderno introduciendo ritmos de tango y de fox-trot. Esta música en este ambiente muestra un valor expresionista en el que la vulgaridad se vuelve deforme y repulsiva en su continua invitación a no juzgar. Y todo ello, como en el más penetrante expresionismo de Die Brücke, con una total reducción de medios lingüísticos y musicales. El éxito fue descomunal, desatándose contra esta obra la ira de los nazis.

Este éxito, que fue internacional, quizá se deba a que en esta obra se resume en cierto modo la historia de la cultura alemana de las dos primeras décadas del siglo XX, en un espectáculo sencillo y eficaz. No en vano Piscator, Brecht y Gropius colaboraron en la producción de esta sorprendente obra, estrenada en la Bauhaus. Abajo dejo una versión en inglés (una pena) del famoso Möritat, Vom Mackie Messer, interpretado por Lotte Lenya -mujer del propio Weill y su más importante valedora-, que refleja lo que habría de sobrevenir a la República de Weimar. También tenéis la versión de Seeräuber Jenny que ejecutó Hildegard Knef en los sesenta, que recrea muy bien el carácter “cabaretero” de esta inmortal obra. Guten Appetit!.


1. Und der Haifisch, der hat Zähne
und die trägt er im Gesicht
und Macheath, der hat ein Messer,
doch das Messer sieht man nicht.

2. Ach, es sind des Haifischs Flossen
Rot, wenn dieser Blut vergiesst!
Mackie Messer trägt 'nen Handschuh
Drauf man keine Untat liest.

3. An der Themse grünem Wasser
Fallen plötzlich Leute um!
Es ist weder Pest noch Cholera
Doch es heisst: Maceath geht um.

4. An 'nem schönen blauen Sonntag
Liegt ein toter Mann am Strand
Und ein Mensch geht um die Ecke
Den man Mackie Messer nennt.

5. Und Schmul Meier bleibt verschwunden
Und so mancher reiche Mann
Und sein Geld hat Mackie Messer
Dem man nichts beweisen kann.

6. Jenny Towler ward gefunden
Mit 'nem Messer in der Brust
Und am Kai geht Mackie Messer
Der von allem nichts gewusst.

7. Wo ist Alfons Glite, der Fuhrherr?
Kommt das je ans Sonnenlicht?
Wer es immer wissen könnte-
Mackie Messer weiß es nicht.

8. Und das grosse Feuer in Soho
Sieben Kinder und ein Greis-
In der Menge Mackie Messer, den
Man nicht fragt und der nichts weiss.

9. Und die minderjährige Witwe
deren Namen jeder weiss
Wachte auf und war geschändet,
Mackie, welches war dein Preis




2 comentarios:

bLuEs dijo...

Supongo que "ciudades de vicios" es también algo así como lo que debió de ver Schopenhauer para empatizar con la teoría agustiniana hasta llegar a decir que si este mundo es algo es una condenación habitada por demonios.

Saludos

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Pero para Schopenhauer las experiencias artísticas son completamente supérfluas: sólo sirven para escapar de la esclavitud de la voluntad. Además niega la existencia del placer: jamás se puede suprimir el sufrimiento. Lo que no veo claro es que viera una "ciudad de Dios" dentro de las "ciudades de vicios". No hay salvación posible, y, mucho menos, dentro del arte. Utilizarlo como refugio, desinteresándose de todo lo demás, muchas veces ha conducido al abismo. Yo sí que veo en Agustín cierto "compromiso" que para Schopenhauer es inútil. Pero está muy bien la conexión: muy sugerente. Gracias y saludos.

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