jueves, 4 de junio de 2009

¿Marionetas o cretinos?


"También hay fanáticos que conservan la sangre fría, pertenecen a esa clase los jueces que sentencian a muerte a los que no han cometido más crimen que el de no pensar como ellos... Las leyes y la religión, en vez de ser para ellas (las costumbres humanas) un alimento saludable, se convierten en veneno en los cerebros infectados."

Voltaire

Pues va a ser verdad que en España se protege más al lince ibérico que a los niños, sobre todo en educación. Por lo menos eso piensa el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (el mismo que no veía vejatorio que se obligara a usar falda a las enfermeras), quien ha admitido a trámite un recurso contra la editorial McGraw Hill por incluir en su manual de “Educación para la ciudadanía” contenidos adoctrinadores, contrarios a la neutralidad ideológica que debe salvaguardar esta “peligrosa” asignatura. El manual en cuestión, según declaraciones del abogado de la familia denunciante a Público, “relativiza la verdad, da un concepto de sexualidad contrario a la visión cristiana que tiene la familia, sostiene que la familia tradicional está sometida a erosión, interpreta la declaración universal de derechos humanos con un matiz socialista y promueve la llamada ideología de género”. No sería descabellado pensar que dentro de poco reclamen que nos instalen micrófonos en clase para saber en qué medida los profesores corrompemos las cándidas almas de los alumnos. Menos mal que ahí están las familias para situar el catecismo por encima de las leyes civiles e intentar que sus desprotegidos hijos olviden cuanto antes que respetar a los diferentes y valorar la diversidad es impropio de las “personas de bien”. ¡Maldito relativismo moral! No hay nada más perverso que el fundamentalismo laico.

Hasta dónde llega la desprotección de los niños y la abyección del gobierno (esos monstruos sedientos de sangre) que, no contentos con imponerles una deplorable conciencia moral, también pretenden confundirlos con contenidos relativos a qué es el universo, la naturaleza y el ser humano, al margen de lo establecido por la Palabra de Dios, en "Ciencias para el mundo contemporáneo". Así lo ve Javier Martínez, el incomparable Arzobispo de Granada, preocupado por el silencio de los intelectuales católicos ante los desmanes de esa asignatura, según manifestó en un curso de la Universidad CEU San Pablo, sobre "Ética y Futuro de la Democracia".

Se hace necesaria, pues, una nueva cruzada que deje en mantillas a la de los albigenses. Esto es mucho peor. Que el Foro de la Familia convoque inmediatamente a sus huestes y ponga fin a este despropósito: nuestros hijos nos lo exigen. ¡Ni un paso atrás! Su futuro como “personas de bien” está en juego.

8 comentarios:

ADRI dijo...

pobres niños del vídeo... a parte de no permitirles estudiar EpC, uno de ellos no comprende que si metes la bici dentro de la playa al día siguiente la vas a tener con un tinte anaranjado maravilloso para ir chirriando por la vida.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Sepulcros blanqueados. En el fondo estas familias sólo quieren que sus hijos aprueben la asignatura, una vez que el Tribunal Supremo sentenciara la inviabilidad de la objeción de conciencia. Dicen que la educación moral de sus hijos (pobres hijos)es cosa de ellos, pero la realidad es que sus hijos no han asistido a clase durante todo el curso y, lógicamente, no quieren que sean evaluados, pues suspenderían. Más hipócritas no pueden ser.

Anónimo dijo...

Bibi, vive y deja vivir!!!
Viva la mujer que no te interrumpió voluntariamente tu vida durante su embarazo!!!
Viva la madre que te concibió!!!
Subhumano
En 1930, Alfred Rosenberg en Der Mythus des 20. Jahrhunderts utilizar el término Untermensh (subhumano) para referirse a aquellos que, supuestamente, se hallaban por debajo de lo humano. El término hizo fortuna y en 1933, una publicación de la SS titulada precisamente El subhumano cargó contra los judíos indicando que pertenecían a esa categoría. En 1942, la Oficina principal de la raza del III Reich distribuyó un panfleto titulado Der Untermensch (El subhumano).

El texto tuvo una tirada de 3.860.995 ejemplares en alemán y además se tradujo a otras catorce lenguas europeas más. En la obra se señalaba que “el subhumano, que biológicamente aparenta ser una creación de la naturaleza similar con manos, pies y una especie de cerebro, con ojos y una boca, es, sin embargo, una criatura completamente diferente”. A esas alturas, el método nacional-socialista resultaba obvio. Para emprender con éxito la gigantesca tarea de exterminar a millones de seres humanos, antes había que desproveerlos de su condición de tales. Apelando a la ciencia – una ciencia risible, dicho sea de paso, judíos, enfermos mentales, personas con dolencias irreversibles fueron clasificados como algo vivo, pero no humano. Una vez colocados en ese grupo, la tarea del exterminio masivo podía llevarse a cabo con total tranquilidad. Y, efectivamente, así fue. Comento todo esto no por el gusto de desplegar ante el lector algunos datos poco conocidos de la Historia del nacional-socialismo alemán, sino para indicar que estaba prácticamente convencido de que el concepto de subhumano había quedado confinado a las páginas más siniestras de la Historia hasta que esta semana tuve ocasión de escuchar a la ministra Aído afirmando que un feto era un ser vivo, pero no un ser humano como había dejado de manifiesto la ciencia. Si en vez de escuchar semejante dislate con acento andaluz lo hubiera oído en alemán, les doy mi palabra de honor de que hubiera puesto mi mano en el fuego porque acababa de pronunciarlas un convencido miembro del partido nacional-socialista obrero alemán (NSDAP). Si la ignorancia es una eximente – y resulta más que dudoso – quizá la ministra sea inocente, pero esa circunstancia no se puede aplicar a Ángel Gabilondo, el ministro de educación. Cualquier persona decente habría respondido que las palabras de la ministra son, como mínimo, una majadería. Pero, interrogado sobre ellas, el señor Gabilondo prefirió escudarse en la frivolidad para no descalificar a su más que objetable compañera de gabinete. Para ser sinceros, no sé cuál de las conductas me parece peor, si la de una ignorante que priva a seres inocentes de su carácter humano para legitimar que se los extermine en masa sin el menor escrúpulo de conciencia o la del profesor universitario que, encaramado a una poltrona ministerial, se inhibe con una gracieta de denunciar semejante barbaridad. En el III Reich, hubo idealistas, no pocas veces semianalfabetos, dispuestos a ejecutar cualquier orden que procediera de su Führer como una señal de progreso, pero tampoco faltaron sujetos con más instrucción, ascendidos a cátedras o ministerios, que se limitaron a mirar hacia otro lado al ver cómo se expulsaba a los judíos de sus trabajos y se preparaba a la población para el baño de sangre. Se puede discutir quién tuvo más culpa del genocidio, pero sus bases quedaron asentadas cuando alguien afirmó que algunos seres humanos eran subhumanos.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

¡Qué bonito! ¿Lo ha escrito usted? ¿Es César Vidal, el escritor más prolífico de la historia? No creo, una mente tan preclara jamás firmaría como "Anonymous". Sobre el concepto de “Untermensch” haría muy bien en leer a Nietzsche. Por cierto ¿sabe usted leer otras cosas que no provengan de sus ideólogos? Si es así, le felicito por su brillante exposición. Es todo un prodigio leer dos entradas en cuatro minutos y además hacer una crítica tan deslumbrante en las dos: se nota que tiene usted un buen maestro en retórica. Como le envidio: ya quisiera yo tener esa facilidad de expresión. Dudo mucho que entienda la lengua de Goethe, pero si es así, en alemán o en español, se pueden tener lapsus. En cualquier caso, las personas decentes (y cultas), sabemos que el idealismo alemán nunca tuvo entre sus filas a personajes “anónimos” entre sus filas. Quizá aprovecharía más el tiempo, si en vez de copiar textos de los demás, leyera sólo un poquito y así entonces podría criticar con algo de fundamento las ideas ajenas (¿o son majaderías?). Muchas gracias por su visita y su agudo comentario y no ceje en su empeño de ilustrarnos históricamente a los pobres analfabetos que desconocemos por completo la historia del tercer Reich. Ha sido una aportación muy interesante.
Saludos cordiales.

N.B. Como los dos comentarios son iguales, y para no aburrir a los “lectores”, me permito contestarle solamente aquí.

Suyo, José Ángel.

Pilar dijo...

¡Dremiadelamorhermoso! Pero, el comentario del tal anónimo (estoy completamente segura de que es un hombre), ¿va en serio?
Creo, José Ángel, que deberías sentirte halagado. Debe haber perdido al menos media hora para encontrar el texto, cortar y pegar. Y parece que sigue tus entradas con devoción cristiana...

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Esos textos les sirven de consignas. Pero yo encantado: angelus novus es mayor de edad, ya tenemos un troll.

Besos.

Anónimo dijo...

El anónimo de ahí arriba:
Copié y pegué porque expresa mejor que como yo mismo podría escribir, mi pensamiento.
Y ahora te lo digo con mis palabras: matar es trágico.
Si algún día tengo que dar explicaciones de mis actos en esta vida a Alguien, no estará entre ellos la de apoyar la muerte de mis semejantes.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Me alegro mucho por la salvación de su alma. Eso de utilizar la blogosfera como tierra de misión le garantiza el paraíso. Yo respondo ante mi conciencia y ante las leyes y ni una ni otras me dicen que un conjunto de células sean mis semejantes. Le tengo más respeto al ser humano que eso. Ojalá que ese respeto por la vida que dicen tener lo demostraran en otros asuntos -por ejemplo, ya que hablamos de nazis, del papel jugado por Pío XII y el Vaticano ante el holocausto judío-. Como yo tampoco apoyo la muerte de mis semejantes, mantengo una actitud de rechazo ante las guerras y la miseria del mundo, un mundo que es "trágico". Pero nunca ante los derechos que va adquiriendo la sociedad, que, por cierto, no obligan a nadie.

Se lo digo con "sus" palabras: ¡viva y deje vivir!

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