miércoles, 17 de junio de 2009

Lecturas de verano

"La lectura no es importante porque divierta, ni porque nos transmita información, sino por algo más trascendental: porque la inteligencia humana es una inteligencia lingüística. Sólo gracias al lenguaje podemos desarrollarla, comprender el mundo, inventar grandes cosas, convivir, aclarar nuestros sentimientos, resolver nuestros problemas, hacer planes. [...] Para que nuestra inteligencia sea viva, flexible, perspicaz, divertida, racional, convincente, necesitamos, en primer lugar, saber muchas palabras".

José Antonio Marina, La inteligencia y la palabra

Acaba un curso que ha estado lleno de novedades; entre ellas la puesta en funcionamiento de este blog. Quiero agradeceros a todos el interés que habéis mostrado por esta iniciativa y, sobre todo, vuestra participación. Para mí ha sido muy gratificante leer vuestros comentarios, que, además, han convertido este espacio de información y de reflexión en algo vivo que va mucho más allá de lo estrictamente académico. Vuestras sugerencias y críticas también han sido todo un estímulo para hacer de la filosofía algo más amable e intuitivo. En realidad, todos aprendemos de todos; por ello, y por haberme obligado a que me replanteara cosas que ya pensaba superadas, quiero manifestaros aquí mi gratitud más sincera.


Aprovecho también para despedirme de los alumnos de 2º de bachillerato (que hoy terminan la P.A.U.), deseándoles toda la suerte del mundo para la nueva andadura que comienzan ahora. No va a ser un viaje fácil, pero es cuestión de confiar en uno mismo. Os corresponde a vosotros el encontrar un sentido a todas las decisiones que toméis a partir de ahora. Decía Benjamin que la vida es como un camino en otoño: apenas ha sido barrido, vuelve a cubrirse de hojas secas. Sin ponerse tan melodramático, sí que es cierto que a veces podemos caer en el desánimo ante los sinsabores de la existencia, pero también es verdad que sólo nosotros podemos hacer que el camino esté más o menos despejado. Para ello, nada mejor que hacer que nuestras vivencias sean cada vez más ricas: hay que abrirse a los diferentes universos que nos ofrece la experiencia. Huid de lo fácil, de lo mediocre; en suma: sed libres y auténticos.


Rodearnos de buenos libros puede ayudar mucho a que las hojas de Benjamin no frustren nuestras ilusiones. Por eso, me gustaría también proponeros un repertorio de lecturas para que “alimentéis vuestro espíritu” este verano. No son lecturas fáciles, pero son de las que ponen las neuronas a pensar, presentándote "otros" mundos al mismo tiempo. Para los que habéis terminado 1º de bachillerato y 4º de ESO, os presento también unos libros de introducción a la filosofía que os pueden ser de utilidad, aunque no olvidéis que la verdadera filosofía está más allá de estos manuales. Espero que os gusten. Gracias por estar “al otro lado” y ¡felices vacaciones!


Libros de introducción a la filosofía:


Libros que “dan que pensar”:


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