martes, 16 de junio de 2009

La calumnia


Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;

pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,

y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

Rubén Darío, La calumnia

“Calumniad, calumniad que algo quedará”, decía Voltaire. Esta entrada pretende hacer eco de uno de los casos más bochornosos de nuestra historia reciente y paradigma absoluto de cómo se fragua y se extiende un bulo. Es de todos bien conocido: el entonces consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid cesó a Luis Montes, coordinador de urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, y a sus colaboradores, en función de un comunicado anónimo que denunciaba 400 muertes por sedaciones irregulares; organizando para ello una comisión a dedo y llevando el caso a los tribunales. El caso se cerró y eximió a los profesionales del hospital de toda culpa. Sin embargo, Luis Montes siempre será el "doctor muerte".

Es increíble la facilidad con la que los medios de comunicación publicitan las calumnias y las injurias lanzadas hacia una persona y lo reacios que son a reparar el daño hecho a la dignidad particular de la misma. Por eso, he querido enlazar el programa especial de Noticias Cuatro, El bulo de los asesinos de Leganés (emitido a altas horas de la noche), en el que se repasa la historia de esta infamia. Quedando pendiente una entrada sobre la eutanasia y el derecho a morir dignamente para el próximo curso, os recomiendo la lectura del siguiente artículo de Salomé García: Que me lleven al sur para morir. Por cierto, yo también quiero que me atienda el doctor Montes.


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2 comentarios:

bLuEsMaN dijo...

Apenas veo la televisión y poco conozco de este asunto pero... lo que tengo claro es que los medios de comunicación son precisamente eso, medios. No vemos la realidad, lo que vemos es lo que se representa en estos formatos.

Teniendo en cuenta la cantidad de intereses espurios que hay en los llamados "medios de comunicación" (dinero, control de la opinión, sensacionalismo, etc..) y la cantidad de incompententes que hay en ese sector (lo mismo que en muchos otros) no es de extrañar la corrupción moral que se genera en tantas personas. Luego pasan cosas como estas.

Un abrazo.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Cuanta razón tienes. Hace ya mucho tiempo que pienso que una de las principales causas del envilecimiento de la sociedad es el despotismo que ejercen los medios de comunicación, que, más que comunicar, envenenan a unos ciudadanos cada vez más incultos y manipulables. Pero también es verdad que algunos medios son bastante más canallas que otros.

Un abrazo.

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