domingo, 31 de mayo de 2009

Schubert y la experiencia de la "Sehnsucht"


“El solitario mensaje del artista romántico tiende al redescubrimiento de verdades ocultas, de valores alienados en la cotidianeidad de la vida social; el carácter progresivo del arte (su esencia) puede actualizarse sólo a través de la negación de falsos valores impuestos por la sociedad. Es ésta una tendencia profunda, que permanecerá vigente aún en el siglo siguiente, más allá de la era romántica propiamente dicha. Sin abandonar el ámbito de la cultura alemana, se puede muy bien admitir que el orgulloso aislamiento de la Escuela de Viena, su compromiso total con lo negativo respecto a la alienación de la cultura de masas, tiene entre sus motivaciones también esta lejana ascendencia romántica (por lo que, además, la continuidad de la tradición cultural no fue negada por ninguno de sus protagonistas).”

Renato Di Benedetto, El siglo XIX


Después de ver el monumental truño llamado Ángeles y demonios y estando totalmente insomne al no poder borrar de mi mente la imagen del Camarlengo del Vaticano arrojándose en paracaídas desde un helicóptero a la plaza de san Pedro, me dio por pensar en la alienación de la cultura de masas y en sus primeros críticos: los románticos alemanes. Estos precursores fueron maestros, además, en dos actitudes. Una es la ironía, la paradoja; la otra actitud es la “Sehnsucht”, tormento, nostalgia. Y nadie representó mejor ambas actitudes que Schubert, el gran músico austríaco.


Creador de la “lied-nouvelle”, nos dejó, entre otras maravillas, el ciclo de lieder Winterreise (Viaje de Invierno, 1827), sobre textos del poeta berlinés Wilhelm Müller. Se ha dicho que su nueva concepción musical remueve y escudriña los estratos más recónditos de la consciencia europea, registrando sombríos motivos de crisis, que sólo muchos decenios más tarde se mostrarán con todo su carácter disolvente, por ejemplo en Alban Berg. Es, pues, otro heraldo de la decadencia. Decadencia que no ha hecho sino incrementarse en el transcurso de la historia. Afortunadamente nos quedan estas obras del “gran arte” como único refugio frente a la mediocridad de los productos ¿culturales? que proliferan en nuestros días. Como decía Novalis, “Es necesario romantizar el mundo. Así se descubrirá su significado original”.


Os dejo dos lieder del ciclo mencionado, interpretados por el barítono Dietrich Fischer-Dieskau y el pianista Alfred Brendel. Guten Appetit
!





Para acceder a los textos del Viaje de Invierno, pulsa aquí.

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