miércoles, 6 de mayo de 2009

La ola o el anhelo instintivo de sumisión


“Al trascender la naturaleza, al enajenarse de ella y de otro ser humano, el hombre se halla desnudo y avergonzado. Está solo y libre y, sin embargo, medroso e impotente. La libertad recién conquistada aparece como una maldición; se ha libertado de los dulces lazos del Paraíso, pero no es libre para gobernarse a sí mismo, para realizar su individualidad."

E. Fromm, El miedo a la libertad

Por fin he visto La ola, ese gran taquillazo del cine alemán. Es otra de las muchas películas en las que actualmente se nos muestra como los alemanes de hogaño se enfrentan a sus peores fantasmas de antaño; con un trasfondo educativo que, pese a sus carencias, resulta muy estimulante para reflexionar sobre el valor de la educación hoy en día. Esas carencias estriban en una puesta en escena demasiado pretenciosa y una historia, basada en el experimento de Palo Alto, que resulta a veces bastante exagerada, cuando no inverosímil. Hay otra película de argumento similar, titulada precisamente El experimento, basada en otro experimento famoso, el de la cárcel de Stanford, que a mi juicio tiene más calidad.

No obstante, la película nos presenta temas de discusión muy interesantes. Reiner, un profesor de instituto, tiene que dar un curso a sus alumnos sobre la autarquía como sistema de gobierno a lo largo de una semana. Ante la pregunta de si es posible que volviera a surgir en Alemania un régimen como el del III Reich, el profesor recurre a técnicas pedagógicas, basadas en el role-playing, para convertir a todo el grupo en una única entidad que piense y actúe al unísono. Los alumnos están ya hartos de escuchar historias sobre el fascismo: esa es la causa de que Reiner se decida a realizar el experimento. Experimento que en tan sólo una semana se le irá de las manos. Fuerza, disciplina, unidad, uniformes, eslóganes, nombres, logos, saludos… Pronto la fuerza de la Ola se apoderará de todo el instituto. Cuando Reiner se dé cuenta de que ha perdido el control, ya será demasiado tarde. "El miedo a la libertad hace el orgullo de ser esclavos", dijo Erich Fromm.

Surgen varias cuestiones: el totalitarismo, ¿surge por circunstancias histórico-político-económicas o es que existe cierta predisposición psicológica a encontrar la seguridad y la fuerza a través de la uniformidad? ¿Realmente la historia es maestra de la vida y nos enseña a no repetir los errores cometidos en el pasado? ¿Realmente es tan fácil manipular a las masas? ¿Son inocentes las técnicas pedagógicas? ¿Puede haber un término medio entre la férrea disciplina y la desobediencia más absoluta? ¿Cómo te sientes más cómodo y seguro? ¿Con el látigo o siempre en continua rebeldía?


Porque invita a la reflexión, es una película que hay que ver, más que por sus cualidades estéticas o formales. Los alumnos de 2º de bachillerato tenéis una ocasión estupenda para aplicar lo que habéis aprendido este curso desde diferentes asignaturas a un tema que es muy de nuestro tiempo. Merece la pena.

“Nos sentimos orgullosos de no estar sujetos a ninguna autoridad externa, de ser libres de expresar nuestros pensamientos y emociones, y damos por supuesto que esta libertad garantiza —casi de manera automática— nuestra individualidad. El derecho de expresar nuestros pensamientos, sin embargo, tiene algún significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios; la libertad de la autoridad exterior constituirá una victoria duradera solamente si las condiciones psicológicas íntimas son tales que nos permitan establecer una verdadera individualidad propia. ¿Hemos alcanzado esta meta o nos estamos, por lo menos, aproximando a ella?”

E. Fromm, El miedo a la libertad




Para leer: E. Fromm; El miedo a la libertad

2 comentarios:

bLuEsMaN dijo...

Es muy interesante el tema que aquí comentas.

Pensando en la pregunta que haces sobre lo que nos motiva a renunciar a la libertad... lo uniría con la falta de necesidad de verdad. Creo que ese es uno de los ejes que nos lleva al conformismo en mentiras que nos proporcionan tranquilidad. Como bien describes el totalitarismo es una de ellas.

Por otro lado aprovecho para felicitarte por el excelente trabajo que haces con este blog. Mi triste falta de "vocación educativa" me había despistado para darme cuenta de ello.

Gracias y saludos.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Totalmente de acuerdo. La mentira como refugio de sí mismo; la farsa como irrigación de los propios temores de la conciencia. Valentía y verdad siempre han sido términos análogos ¡qué difícil y qué solitario y duro es el camino de la introspección! Las cosas bellas son difíciles, decía Platón. Y libertad es una palabra bella.

Me alegro muchísimo de que te guste el blog. Una cosa que empezó como un simple entretenimiento, al final ha ido cogiendo forma y parece que se está convirtiendo en una herramienta educativa útil. Pero lo más gratificante, sin duda, es el reconocimiento de los colegas. Por eso, gracias a ti por tus visitas y tus comentarios.

Saludos cordiales.

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