viernes, 8 de mayo de 2009

La domesticación del caos


«Antes de todo existió el Caos. Después, Gea [la Tierra], la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan las nevadas cumbres del Olimpo. [En el fondo de la tierra de anchos caminos existió el tenebroso Tártaro]. Por último, Eros [el Amor], el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva en sus pechos el corazón y la sensata voluntad de todos los dioses y hombres.

Del Caos surgieron Erebo [las tinieblas] y la negra Noche. A su vez, de la Noche nacieron el Éter y el Día, a los que alumbró preñada por contacto amoroso con Erebo. Gea dio vida primero al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y poder ser así sede siempre segura para los felices dioses. También dio a luz a las grandes Montañas, deliciosa morada de las Ninfas que habitan en los boscosos montes. Ella igualmente parió al estéril piélago de agitadas olas, el Ponto, sin mediar grato comercio.


Luego, acostada con Urano, alumbró al Océano de profundas corrientes, [...]. Después de ellos -el más joven- nació Cronos [el Tiempo], de mente retorcida, el más terrible de sus hijos, y se llenó de intenso odio hacia su padre... »

Hesíodo, Teogonía.

La fotografía que veis arriba es de un amigo muy especial que posee una mirada milagrosa para captar lo que nos es vedado al resto de los mortales. La ha titulado “El caos” y, como se puede apreciar, es un caos muy ordenado. Todos sabemos que el caos es desorden sin diferencias; es decir, lo opuesto al cosmos, lo organizado, lo ordenado. ¿Por qué, entonces, donde algunos ven caos otros ven orden? Lo que nos lleva a otros interrogantes que quizá excedan nuestra capacidad de respuesta: ¿Porqué en el universo hay orden en vez de caos? ¿Porqué en el universo hay caos en vez de orden? ¿Hay un orden velado tras el caos aparente? ¿Hay un caos oculto tras el aparente orden? ¿Cómo del orden se salta al caos? ¿Cómo el caos se desliza hacia el orden? Las fronteras entre el caos y el cosmos son lábiles.

Desde los orígenes de la filosofía, la apuesta por la racionalidad del mundo nos ha llevado a acceder a la naturaleza bajo el supuesto de que existen leyes que regulan los procesos físicos. Es decir, en la naturaleza hay orden. No contentos con esto, siempre hemos buscado un orden ético, un principio ordenador para la convivencia humana; basada, a su vez, en los estatutos de la naturaleza. Pero lo que vemos es caos. Caos en la naturaleza y caos en los modos de actuar. Sin embargo, seguimos apostando por el orden. ¿Por qué? Quizá nos resulte fácil organizar el desorden gracias a nuestro instinto de conservación. Por eso otras miradas son capaces de desenmascarar el caos que impregna todo orden. En cualquier caso, siempre triunfa el orden porque está mejor organizado. “El hombre está ebrio de Dios”, decía Spinoza: el ser humano anhela el orden.


Dejando a un lado estos devaneos filosóficos y volviendo a la fotografía, que nos muestra el virtuosismo de la arquitectura moderna, no puedo dejar de recordar las palabras de una niña de catorce años, aquí en este blog, que decían: "hacer casas no es hacer ciudades”. Quizá lo más sensato sea seguir los pasos de Escher cuando dice: “Mis ideas están basadas en mi asombro y admiración por las leyes contenidas en el mundo que nos rodea. Quien se maravilla de algo, toma conciencia de algo maravilloso.” ¿O son las palabras de un insensato? Lubrica tu mente.


1 comentarios:

bLuEsMaN dijo...

Supongo que tenemos algo innato que nos lleva al orden. Incluso en la ciencia se ha llegado a problemas similares. La matemática actual no puede dar dos pasos sin salirse de sus axiomas. Al poco aparecen problemas que parecen ser irresolubles por todas partes. Esto nos vuelve a la idea de que encontramos lo que queremos ver pero la realidad es más amplia e irracional.

saludos.

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