jueves, 14 de mayo de 2009

¡Gracias, Venus de Hohle Fels!


El rancio, montaraz y pintoresco arzobispo de Granada, Javier Martínez, nos ha vuelto a maravillar con otra demostración de su gran sabiduría y sensibilidad. Se trata del artículo ¡Gracias, Santo Padre!, donde afirma que el uso "masivo" de los preservativos no ha detenido los contagios del virus del sida en África, sino que lo ha propagado, una realidad que, a su juicio, está "perfectamente constatada". Desde luego, lo que está perfectamente constatado es la tremenda estupidez que se está propagando por determinados sectores de la Iglesia católica, que nos toma a todos o por tontos o por ignorantes. No sé si no será un puro ejercicio de cinismo: no se puede ser tan tarugo. La lumbrera en cuestión declaró recientemente durante el aniversario de la Toma de Granada, que para él "fue una victoria que terminó con ocho siglos de devastaciones", en línea con aquel otro prohombre de la patria que se quejaba de que el mundo musulmán aún no hubiera pedido perdón por la “invasión” de ¿España? en el 711. Aquí van algunas perlas extraídas de ese “elogio del sentido común”:

"Y se silencia el número de suicidios que se producen entre las mujeres que han abortado. Y se silencia a la amargura infinita y el dolor en que viven la inmensa mayoría de las que se han creído que eso era un derecho, y no saben que sería mucho mejor que fuese un pecado, porque los pecados, todos los pecados (...) Y se silencia que, según estadísticas oficiales, en Andalucía, la primera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes no son los accidentes de tráfico, sino el suicidio. Y como se silencia, nadie se pregunta por qué. No hace falta preguntarse, porque es obvio que vivimos en el País de las maravillas".

"Los mismos que deciden que el matrimonio (esa maravillosa y fragilísima realidad humana, o mejor, divina) no es un bien que necesita ser protegido. Los mismos que han decidido que a cualquier cosa (incluso constitutivamente estéril) se le puede llamar matrimonio, haciendo burla de los millones de personas de las que ellos viven, porque son quienes pagan como pueden sus impuestos, aunque ninguna de esas personas (absolutamente ninguna) haya nacido de esas uniones estériles".

"Es verdad para todo el que no esté dispuesto a resignarse a que su futuro sea formar parte, solidaria y alegremente, del hormiguero universal, controlado por esa nueva casta de Grandes Hermanos que se multiplica como las setas. Hay una forma más bella, mejor y más humana de vivir la sexualidad. Hay una forma mejor, más bella y más humana de afrontar nuestra fragilidad y nuestra miseria, nuestra enfermedad y nuestra muerte. ¡Gracias, Santo Padre, por tener el valor de decirnos la verdad, a nosotros y a nuestros hermanos africanos!"

Yo sólo conozco una forma bella y humana de vivir la sexualidad, como también lo sabían ya los habitantes de la caverna de Hohle Fels, que más bien parece un sex shop prehistórico, como dice Manuel Ansede en Público. 35.000 años antes de que aparecieran todos estos fanáticos, que no han hecho otra cosa a lo largo de su “pequeña” historia que intentar amargarnos la vida a los demás, ya se vivía la sexualidad con total naturalidad. Es fácil observar esto si nos detenemos en los hallazgos de aquella cueva del Paleolítico Superior: entre ellos, un falo de 20 centímetros y una Venus con unos pechos gigantescos y una vulva enorme y bien marcada. Desde luego, entre las melopeas de Benito y sus prosélitos, y la belleza primitiva que desprende la primera Venus de Europa, es fácil elegir lo segundo. ¡Gracias, Venus de Hohle Fels! por recordarnos que no puede haber vida sin sexualidad, sea esta del tipo que sea.

2 comentarios:

Pilar dijo...

Qué brillante eres, querido amigo. Yo, a lo más que he llegado conociendo una noticia y la otra es a reirme de la primera (tristemente, eso sí) y a desear con desolación y furia unos pechos y unos muslos como los de la Hohle Fels

José Ángel Castaño Gracia dijo...

No necesitas esas turgencias prehistóricas para ser tú también una diosa y no me eches esos piropos que me quedo ano nadado. Gracias.

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