jueves, 21 de mayo de 2009

El “Homo neanderthalensis” o el anciano que sufría de artritis


No me puedo resistir a presentar una nueva entrega de los “tratados” Chick: un relamido alumno universitario desmonta, de una manera valiente y decidida, una a una todas las piezas de la teoría de la evolución ante los atónitos ojos de su periclitado profesor. Valentía y verdad son términos complementarios. Si no, que se lo digan al futuro arzobispo de Westminster, quien ha destacado la “valentía” de los religiosos irlandeses que han confesado su pederastia y los abusos perpetrados en instituciones religiosas y estatales. Desde luego, si el cristianismo tilda la homosexualidad de “abominación”, no sé qué término habría que emplear para describir tales conductas. “Valentía” no creo que sea el más adecuado: ¿refleja esa gran muestra de coraje alguna verdad? Pues sí, que todos los fanatismos son hipócritas por definición.

El Hombre de Neanderthal era un pobre viejo que sufría de artritis, prueba irrefutable de que la evolución de las especies es una fábula. Lo que está claro es lo poco que “evolucionan” determinadas autoridades eclesiásticas y lo lejos que están de la sociedad. Ante casos como estos (como el de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, “un guía eficaz de la juventud”), el castigo es un retiro obligado a "una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier forma de ministerio público”. Es decir, el castigo está en echar tierra sobre el asunto y terminar los días al cuidado de las hacendosas monjitas de cualquier residencia.

Hace años se denunciaban los infames usos de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio, en la película Las hermanas de la Magdalena. Estas venerables hermanitas se dedicaban a redimir a jóvenes de vida licenciosa a través del trabajo y el silencio. Silencio, claro está, para no denunciar los abusos y las condiciones de esclavitud en las que vivían estas terribles pecadoras.

En fin, señores religiosos, cúrense la artritis: dejen de reprimir su sexualidad, dejen de creerse iluminados, elegidos e intocables y ¡coraje! Vayan a la cárcel.




Endemia católica, El País, 25/5/2009

2 comentarios:

verónica dijo...

en la presentación de chick he encontrado un par de fallos argumentativos( si se pierde un órgano sigue siendo evolución, si algunos postulados de la ciencia son hipótesis en las que hay que creer, lo que dice la biblia son simplemente cuentos en los que hay que creer,que no explican nada y ni siquiera son pausibles)pero hay algunos datos que no tengo la formación suficiente para saber si son verdad o no(¿artritis, hombre moderno, agallas? y no soy tan inocente como para no saber que la investigación centífica también se mueve por intereses y se equivoca muchas veces...por otra parte, ¿pretendes criticar el creacionismo atacando a los pederastas y a la jerarquía eclesiástica? no me acuerdo qué tipo de falacia es esta pero seguro que lo es...no te parece?

José Ángel Castaño Gracia dijo...

No pretendo nada. Se trata de un simple ejercicio de "Association of Ideas", que diría Hume, entre los términos ‘valentía’, ‘verdad’ y ‘evolución’. Por otro lado, esta entrada no busca ser la prueba definitiva de la veracidad incuestionable del conocimiento científico, sino mostrar la ingenuidad de los escritos de la editorial en cuestión. Porque utilizar la ciencia para descalificar a la ciencia, desde un discurso religioso, es una temeridad que conduce a tales dislates.

Tampoco soy un experto en falacias, pero los “tratados” Chick utilizan profusamente la 'ad ignorantiam' y la 'ad baculum'. Seguramente yo también utilice argumentos falaces (desde luego, no aquí: es sólo una exposición irónica; no se pretende convencer a nadie de nada, ni de defender ninguna tesis); pero eso de que los restos del “Hombre de Neanderthal” pertenecen a un viejo artrítico sólo puede ser tomado como un mal chiste.

Saludos cordiales.

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