sábado, 30 de mayo de 2009

El derecho a la vulgaridad

Sépase que hay vulgo en todas partes: en la misma Corinto, en la familia más selecta. De las puertas adentro de su casa lo experimenta cada uno. Pero hay vulgo, y revulgo, que es peor: tiene el especial las mismas propiedades que el común, como los pedazos del quebrado espejo, y aun más perjudicial: habla a lo necio y censura a lo impertinente; gran discípulo de la ignorancia, padrino de la necedad y aliado de la hablilla. No se ha de atender a lo que dice, y menos a lo que siente. Importa conocerlo para librarse de él, o como parte, o como objeto. Que cualquiera necedad es vulgaridad, y el vulgo se compone de necios.

Gracián, Oráculo manual y arte de la prudencia, 206

Tiene razón Gracián. Tan vulgar y necio puede ser un simple gañán sin estudios como todo un príncipe de la Iglesia. Pero parece que existe cierta necesidad en los necios de pregonar su ignorancia a los cuatro vientos, utilizando para ello cualquier medio de comunicación que se ponga a su alcance. Se creen con derecho a pontificar sobre lo que saben con la complacencia de quien no tiene la más mínima curiosidad por explorar nuevos mundos. Es la triste tarea de los que son depositarios de la Verdad. De ahí su necesidad compulsiva de opinar, que no de saber. Ser vulgar es la reafirmación de su contenida irracionalidad y lo reivindican una y otra vez como un derecho natural e inalienable. Y lo peor es que este “revulgo” no se haya precisamente en peligro de extinción. Esta semana, por ejemplo, hemos asistido atónitos a una serie de declaraciones que más que un cúmulo de necedades son pura estulticia y que marcan verdaderamente “el ambiente cultural en el que vivimos”.

  • Necio número uno: Antonio Cañizares (un clásico), cardenal prefecto de la Congregación por el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Sobre el escándalo mayúsculo motivado por los abusos a menores cometidos en escuelas católicas irlandesas, Cañizares ha dicho: "Esas conductas son totalmente condenables y tenemos que pedir perdón. No obstante, no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios, con los millones de vidas destruidas por el aborto". Una menudencia, en efecto, al lado de los más de 40 millones de “vidas humanas destruidas legalmente" por las leyes que han despenalizado el aborto.
  • Necio número dos: Ricardo Benjumea, redactor jefe de la revista Alfa y Omega, editada por el Arzobispado de Madrid y distribuida los jueves con la edición madrileña del diario Abc. "Cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal. Ése es el ambiente cultural en el que vivimos, y, sin embargo, la inmensa mayoría de los españoles consideraría una aberración que se sacara la violación del Código Penal, aunque, a sólo cien metros, uno tuviera una farmacia donde comprar, sin receta, la pastilla que convierte las relaciones sexuales en simples actos para el gozo y el disfrute".
  • Necio número tres: Jaime Mayor Oreja, candidato del PP al Parlamento Europeo. Ha defendido al cardenal Antonio Cañizares por afirmar que no son comparables los abusos sexuales a menores con el aborto. De las sabias palabras del cardenal sólo cabe deducir que "ha pedido perdón por los abusos, pero considera más graves los abortos y lo único que hace es una cierta ordenación, dentro de la aberración de ambas cosas. Ha dicho las dos cosas, bien dichas y en el orden que debe".

Quizá olvidemos que los delitos de naturaleza sexual cometidos por miembros de la Iglesia no son violaciones o agresiones, sino “solicitaciones“; es decir, un pecado producido por la "debilidad carnal y necesidad de afecto y cariño" del clérigo que lo comete. Es, pues, una mera cuestión lingüística. Igual que respecto al matrimonio de homosexuales a “eso” no se le podía denominar ‘matrimonio’, a “esto” no se le puede aplicar el término ‘violación’, sino el de ‘solicitación’. ¿Delito penal o pecado? Tampoco un ‘embrión’, ‘cigoto’ o ‘feto’ son tales, sino ‘seres humanos’. ¡Qué poco sabe de Aristóteles la gente vulgar! ¡Y cuanto de sofismas!


Cómo me gustaría que esta fuera la última vez que escribo sobre estas vulgaridades, pero mucho me temo que, como decía Ortega, "El malvado descansa algunas veces; el necio jamás."



JUAN G. BEDOYA, El País (31/05/2009): El sexo pierde al Vaticano

8 comentarios:

bLuEsMaN dijo...

¡Te has quedado ancho.!

No estoy muy al tanto de estos temas, pero con lo que había visto y con lo que comentas....mejor usar a estos personajes para hacer parodias. La pena es que tengan algo de "poder" y no se queden en chistes.

¡Ah!. Aunque aquí parece que el Iñaqui habla muy bien, también lo metería en el saco de resto. Es otra variante pero, como no puede ser de otra forma en alguien que forma parte de medios de comunicación de masas, ya ha sabido jugar sucio y obedecer la mano que le alimenta.

Saludos.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Ya sé que a veces me pongo muy cerril, pero, precisamente porque estos personajes tienen poder, me irrita cada vez más que puedan soltar todas esas sandeces con total impunidad y quedarse tan a gusto. Es una prueba más de que tu teoría sobre que cierto carácter conservador se debe a la no superación de la fase anal freudiana, es correcta. Ellos retienen su "lumpf", pero pretenden que los demás estemos en un nivel preedípico y que nos dejemos alimentar por sus “deposiciones”.

Tampoco tengo al Gabilondo como a la luz que nos guía por las tinieblas de la inmoralidad, pero en esta ocasión lo ha bordado. Reitero mi intención de hacerles a estos comediantes el mismo caso que le haría a una macumbera del Amazonas.

Saludos.

Anónimo dijo...

Entre los múltiples necios que asumimos como normales, también habrá que incluir a algunos miembros del gobierno que parecen no tener muy en cuenta que Antoñito Cañizares, además de digno heredero de los inquisidores españoles, forma parte de la Curia Romana, y por tanto miembro del Goberno Vaticano (desconozco si la condición electa de ese gobierno es mediante sufragio universal)
En cualquier caso, al formar parte de la Curia, sus palabras deberían ser explicadas más detenidamente, quizás si se llamará a consultas al embajador podríamos entender si de alguna forma implica a parte de nuestros gobernantes entre los supuestos asesinos o responsables de los crímenes de los que parece hablar.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Ya sabemos lo que piensa el gobierno vaticano de la democracia y de los derechos humanos. En cuanto a nuestros gobernantes, es oir hablar de la Iglesia y ponerse a temblar. Como dice Rafael Reig hoy, es un "reflejo pavloviano" que tienen y que les hace ponerse "de rodillas", por si acaso. Y déjate de embajadores y nuncios; como decía Machado “es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra
todo aquello que no les cabe en la cabeza”. Como venga a dar explicaciones el antiguo alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, mejor nos encomendamos todos a la Madre Maravillas.

Saludos.

verónica dijo...

palabras muy bien dichas...en el fondo me alegro de que saquen a relucir sus sesudas opiniones... lo malo es que hay gente que ni aún así...aquí te dejo un artículo de una católica con sentido común, que haberlos, hailos: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/obispos/solo/protestan/asuntos/zona/pelvica/elpepisoc/20090530elpepisoc_9/Tes

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Ya había leído este artículo Verónica, pero muchas gracias por trasladarlo aquí. Por supuesto que hay católicos con sentido común, faltarías más. También hay ateos y de otras confesiones que harían engordar bastante la lista de necios que hay en el mundo. Quiero que sepas que no critico el sentir religioso sin más: la experiencia religiosa forma parte de nuestra humanidad. Ser ateo o ser religioso es una apuesta personal e íntima que merece todo el respeto del mundo, ya que todos tratamos de buscarle un sentido a la vida. Lo que no es tolerable en absoluto es esa imposición a los demás de las propias creencias personales, además con intenciones perversas. Como profesor de ética me parecen repugnantes, por inmorales, ciertas opiniones. Hacia esas opiniones y sus depositarios van dirigidas mis críticas, no hacia la religión en general. Como hoy me ha dado por las citas, quiero dedicarte una de las más famosas de Voltaire sobre el asunto en cuestión: “Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable.”

Saludos.

verónica dijo...

y yo quiero que sepas que comparto al 100% tus palabras porque soy atea desde hace mil años, y muy crítica con la Iglesia y con las religiones en general(costumbres, creencias...) pero también soy una mosca cojonera...

saludos

José Ángel Castaño Gracia dijo...

¡Qúe ultraje! Me has engañado totalmente. Que Némesis te castige como te mereces, y a mí por cándido.
Me has alegrado el día, gracias.

Saludos cordiales.

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