martes, 24 de marzo de 2009

La melopea de Benito


Leemos hoy en El País que el Vaticano ha llevado hasta el Consejo de Derechos Humanos de la ONU su "preocupación" por el aumento de la "intolerancia contra los cristianos" en el mundo en general y en Occidente en particular. El observador vaticano ante la ONU dice que la Iglesia se siente marginada por el "laicismo agresivo" de algunos países europeos. Y todo esto por disentir de las palabras de Benedicto XVI.

El perdón papal a los obispos lefebvrianos, negadores del Holocausto; las declaraciones sobre los preservativos; el caso Englaro, la mujer en coma irreversible a la que le fue retirada la alimentación. Todas estas polémicas recientes, que muestran en el Papa la misma profundidad teológica que tiene un cenicero y la misma capacidad de diálogo que un pisapapeles, dicen mucho del alejamiento que esta institución está experimentando con respecto a la sociedad. Siempre es la misma canturía: o se acepta sin concesiones lo que dice Roma o somos unos integristas laicistas, enemigos de la verdadera moral (ellos son los únicos depositarios de la ley natural). Antígona frente a Creonte. El laicismo es el mal absoluto y sus apóstoles son Descartes, la Ilustración y todo aquello que huela a criticismo. Lógicamente, la decadencia moral de Occidente se debe a la adopción de estos postulados en detrimento de las verdades eternas, mostradas en todo su esplendor a los sucesores de san Pedro.


Por otro lado, resulta curiosa su apelación al Consejo de Derechos Humanos, cuando la Santa Sede es de los Estados menos comprometidos en todo el mundo en la defensa de los derechos humanos. Sabido es que el diario vaticano, L’Osservatorre Romano, criticó el hecho de que la declaración de 1948 no reconociera explícitamente que los derechos humanos tienen su origen en la ley de Dios. La cultura de los derechos humanos es una cultura de consenso que suele considerarse universal tanto en su fundamentación y su contenido como en su desarrollo normativo. Por tanto, es lógico denunciar su incumplimiento, sobre todo en lo que respecta a los excluidos y los marginados. Pero lo que la Iglesia católica denuncia no se refiere a esto, sino a los suyos propios, que en muchos casos más que derechos a respetar son privilegios a eliminar.


Javier Rioyo recomendaba este domingo en “Ateos, gracias a Dios”, la lectura del Tratado de ateología; obra de Michel Onfray, “querido catecismo de los que huimos de la fe para intentar ser mejores personas.” En un tiempo en el que la religión crea más problemas que soluciones, Michel Onfray propone una descristianización progresiva de la sociedad. Su estudio de las religiones monoteístas es feroz. Con ejemplos históricos y documentales, las sitúa como herramientas del poder para doblegar a los hombres con la promesa de un más allá colmado de ambrosías, por cuyo logro los pueblos se ven impulsados al fanatismo y el crimen.
Laicos ateos que no queremos olvidar que, durante siglos, en nombre de Dios, a golpes de espada en una mano y en la otra una Biblia, exterminaron a creyentes y descreídos, abortaron vidas de pobres e inocentes seres humanos, se aplicaron en la tortura y el tormento, crearon la Inquisición, promovieron las Cruzadas, bendijeron masacres, exterminios, saqueos, violaciones, humillación, genocidios, etnocidios, explotaciones de hombres, comercio de mujeres y de niños. Negra iglesia que hoy llama a la rebelión contra la constitucional ley del aborto. Que ayer mostraba camaradería con los fascismos católicos. Los ateos, muchos gracias a Dios, nos merecemos un Gobierno que no subvencione a los católicos en guerra contra la razón.
¿Laicismo agresivo? Como dice Savater: "en la sociedad laica tienen acogida las creencias religiosas en cuanto derecho de quienes las asumen, pero no como deber que pueda imponerse a nadie. De modo que es necesaria una disposición secularizada y tolerante de la religión, incompatible con la visión integrista que tiende a convertir los dogmas propios en obligaciones sociales para otros o para todos. Lo mismo resulta válido para las demás formas de cultura comunitaria, aunque no sean estrictamente religiosas".


4 comentarios:

Pilar dijo...

Bueno y bueno... te mando al correo un par de chistes de Forges con respecto aeste respecto. Tu blog me pone.
Un beso

José Ángel Castaño Gracia dijo...

Respecto a este respecto, otra muestra de la infinita paciencia que tenemos que tener los agresivos laicistas que utilizamos lo público para adoctrinar a pobres adolescentes indefensos. Esto es lo que se enseña en EPC en algún colegio religioso concertado: una presentación en powerpoint que mezcla espeluznantes fotos de abortos con imágenes de Zapatero, la ministra de igualdad y otros socialistas. Como ejemplo de manipulación es insuperable. Me recuerda a los visionados que nos obligaban a realizar en mi época de estudiante, allá por los ochenta. NO TIENEN VERGÜENZA. Podéis leer la noticia aquí y también aquí

ADRI dijo...

http://www.eljueves.es/2009/03/23/el_jueves_esta_semana.html
Pásate por la web de El jueves, la portada está para enmarcarla, jeje.

José Ángel Castaño Gracia dijo...

La verdad es que lo compro todas las semanas. Efectivamente, es una portada de las que hay que guardar. Llevan una racha que las revistas humorísticas no dan abasto.

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