jueves, 19 de febrero de 2009

Angelus Novus o el terror al progreso


Walter Benjamin escribió poco antes de morir sus Tesis de Filosofía de la Historia como un compendio de su pensamiento y es uno de los análisis más lúcidos, inteligentes y aterradores de la idea de Progreso. El Ángel de la Historia benjaminiano contempla desolado las ruinas de la Historia, arrasada por el huracán del Progreso, del que no puede escapar y que le arrastra hacia un futuro aterrador, construido sobre las cenizas de la Humanidad.

Esto lo explicó plásticamente en la tesis IX, comentando el cuadro del pintor expresionista Paul Klee titulado Angelus Novus. Representa a un ángel que vuela hacia adelante, aunque con la particularidad de tener el rostro vuelto hacia atrás. La cara está desencajada porque a sus horrorizados ojos no escapa el hecho de que el vuelo se hace sobre ruinas y cadáveres que se amontonan sin cesar a su paso. Como buen ángel quisiera detenerse, levantar a los caídos y recomponer las ruinas. Pero no hay manera: el mismo viento huracanado que le empuja hacia adelante le impide detenerse.

En 1940, Walter Benjamin se suicidaba en un hotel de la estación fronteriza de Port Bou, entre España y Francia, cuando huía del nazismo que dominaba Europa. La mayoría de historiadores ven en su suicidio la respuesta a una situación desesperada, al serle negado el visado para pasar a España y desde allí embarcar rumbo a América. Benjamin se habría suicidado por miedo a caer en las garras del nazismo.
Sin embargo, es posible que su causa fuera otra. Benjamin, uno de los pensadores más lúcidos y coherentes de la historia de la humanidad, llevó a cabo con su suicidio como respuesta a la constatación intelectual de la imposibilidad de la huída, puesto que el totalitarismo lo domina ya todo. Ya no hay posibilidad de escapar: el germen de la barbarie, de la deshumanización de la vida humana, se encuentra en la propia esencia de la Ilustración. El nazismo no era más que una rama díscola de la Historia, que fue rápidamente cortada; pero el tronco del árbol sigue en pie y sus raíces cada día se asientan más firmemente en el suelo. Benjamin decidió morir antes que seguir contemplando la aniquilación de lo que quedaba del ser humano, antes de ver su conversión definitiva en mercancía. El ser humano cosificado, la gran obra de la Ilustración.

1 comentarios:

lily dijo...

Con lo interesante que esta la introdución el video no se ve. Que rabia. Oye maestro, ¿sabes quién es el profesor que sustituía a Victor de lengua? ¿Antonio?
¿Sabes si tiene alguna página como ésta? Esque quiero contactar con él... El verano esta lleno de desgracias.
Pues me pasaré a ver otro vínculo que este no se ve.
Saludos!

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