jueves, 29 de enero de 2009

La reina Margot


La película nos traslada a la Corte francesa de la última etapa de los reinados de la casa de Valois. A una de las etapas más complejas, e incluso dramáticas, del devenir de la Francia del siglo XVI. La noche de San Bartolomé y todo lo que conllevó a su alrededor en una espléndida superproducción francesa que combina un definido retrato de personajes -todos ellos magistralmente interpretados- con espectaculares escenas de gran realismo. Su puesta en escena y ambientación es de lo mejor del cine europeo de los noventa. La película sigue con bastante fidelidad la novela de Alejandro Dumas de igual título. Se trata de una excelente cinta que obtuvo el Premio del Jurado del Festival de Cannes en 1994, logrando Isabelle Adjani el Premio a la Interpretación Femenina. Igualmente tuvo doce nominaciones a los César franceses así como al Globo de Oro como mejor película extranjera en ese mismo año.

FICHA TÉCNICA
Director: Patrice Chéreau.
Año: 1994.
Intérpretes: Isabelle Adjani, Daniel Auteuil, Jean-Hughes Anglade, Vincent Pérez, Virna Lisi,
Guión: Danièle Thompson.
Duración: 137 minutos.

ARGUMENTO
La película está perfectamente ambientada en la Francia de finales del siglo XVI. Recoge el matrimonio de Margarita de Valois (Margot), hermana del rey Carlos IX, con Enrique, hijo de Antonio de Borbón y rey de Navarra. Era un intento más que pretendía alcanzar una solución a las guerras civiles de religión que se venían desa­rrollando en Francia desde la muerte de Enrique II en 1559. Enrique era una de las cabezas visibles del partido calvinista, llamado de los hugonotes, dirigido por el almirante Coligny. Margot, aunque sin una participación directa en las luchas polí­ticas, pertenecía al partido católico, que tenía a, Enrique de Guisa como jefe princi­pal. El momento central de la película, recogida con una tremenda violencia, es el de la noche de San Bartolomé (23-24 de agosto de 1572), en la que miles de hugo­notes fueron pasados a cuchillo por los partidarios del duque de Guisa, con el con­sentimiento del rey.

Problemas filosóficos

La tolerancia. Se puede insistir en el concepto de tolerancia del edicto de Nantes que res­ponde posiblemente a dos cuestiones: reconocimiento de la libertad de conciencia y reco­nocimiento de que es imposible aniquilar físicamente al contrario. Tolerancia en este caso significa más bien que las partes enfrentadas se soportan y aguantan y deciden coexistir, manteniendo un espacio común, en el que hay que llegar a acuerdos, y otro privado, en el que la libertad de conciencia se puede ejercer sin demasiadas cortapisas. Por otra parte, en Francia y otros países la necesidad de construir una identidad nacio­nal durante el Renacimiento conduce en algunos momentos a prácticas similares a la «lim­pieza étnica» que se practicó no hace mucho en la ex-Yugoslavia. Es posible que la película dé la oportunidad de entrar en esa discusión.

Religión y Estado. Una vez más aparecen con claridad las complejas relaciones que existen entre la polí­tica y la religión. ¿Se trata de guerras civiles o de guerras religiosas? ¿Las dos tendencias se enfrentan por motivos religiosos, o utilizan la religión para encubrir y legitimar sus aspira­ciones al poder? No resulta difícil encontrar en esta época numerosos ejemplos de estrecha relación entre la política y la religión, siendo ésta uno de los pilares en la consolidación de los estados modernos. Puede ser muy ilustrativo acompañar la discusión de algunos de los comentarios que Maquiavelo hace sobre la religión del príncipe en su gran obra.


Estado y poder. La construcción del estado es, sin duda, una de las características notables del Renacimiento, más todavía en el sentido del arte de la política en el que se tiene plena con­ciencia de que la configuración del estado nacional es creación de los gobernantes que deben mostrar habilidad, así como ser acompañados por la fortuna.


a) Un primer nivel de comentario podría centrarse en las crueles manipulaciones de los contendientes, en especial de Catalina de Médicis, relacionándolas con las reflexiones que Maquiavelo ofrece en El príncipe sobre la razón de estado y la justificación de los medios por los fines.


b) Un segundo nivel, posiblemente más interesante, sería el de relacionar el nacimiento del estado con toda otra serie de fenómenos paralelos: aparición del mercantilismo, impor­tancia concedida al cálculo, desarrollo de máquinas y artificios, desarrollo de los relojes y de la medida del tiempo, delimitación precisa de las fronteras...


c) Una tercera posibilidad, aunque menos claramente exigida por la propia película, es la aparición del súbdito, del individuo que se somete al poder del monarca absoluto. Puede ser muy valioso aportar algún fragmento de la obra de Etienne de la Boétie, Discurso de la ser­vidumbre voluntaria.

http://www.filmaffinity.com/es/film531814.html

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